Irak activa la fuerza mayor en yacimientos de petroleras extranjeras por bloqueo del estrecho de Ormuz

La crisis en Oriente Medio llevó a Irak a declarar fuerza mayor en todos los yacimientos gestionados por petroleras extranjeras, en respuesta a la interrupción de la navegación por el estrecho de Ormuz.

Tres responsables del sector energético confirmaron la medida mientras la región enfrenta una actividad militar sin precedentes.

Irak paralizó la producción y la exportación de crudo en los yacimientos operados junto a firmas internacionales tras el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.

El Ministerio de Petróleo admitió que la capacidad de almacenamiento está al límite y que las empresas extranjeras no han podido designar buques para transportar el crudo, lo que obligó a suspender la producción en las áreas afectadas amparándose en cláusulas de fuerza mayor.

La carta oficial señala que la empresa estatal SOMO estaba lista para ejecutar los envíos, pero la ausencia de petroleros disponibles impidió las exportaciones.

El ministro de Petróleo de Irak, Hayan Abdel-Ghani, confirmó a AFP que la producción de la Compañía Petrolera de Basora se redujo a 900.000 barriles diarios, frente a los 3,3 millones habituales, lo que representa una pérdida significativa para las finanzas estatales.

Irak depende de la venta de crudo para cubrir casi la totalidad del gasto público y más del 90% de sus ingresos fiscales, lo que agrava la vulnerabilidad económica del país ante la actual crisis.

La reciente escalada militar ha intensificado la presión sobre los mercados energéticos. El conflicto involucra a Estados Unidos, Israel e Irán y se ha extendido más allá de las fronteras iraníes.

Teherán ha lanzado ataques contra Israel y Estados árabes del Golfo donde hay presencia militar estadounidense, mientras que Israel respondió con ofensivas en Líbano tras acciones de Hezbolá.

El estrecho de Ormuz está prácticamente paralizado, convertido de nuevo en epicentro de tensiones geopolíticas. Los ataques a buques mercantes y las amenazas de nuevos incidentes han restringido el paso de la mayoría de los petroleros, obligando a los principales países productores a recortar su producción ante la imposibilidad de exportar.

En las últimas décadas, el estrecho fue escenario de sucesivas crisis. En la guerra Irán-Irak de los años ochenta, ambos países atacaron petroleros y minaron la zona, lo que obligó a Estados Unidos a escoltar embarcaciones kuwaitíes y enfrentarse a la marina iraní.

Aunque el tráfico nunca se interrumpió por completo, el riesgo fue constante. Actualmente, el conflicto en torno al estrecho de Ormuz vuelve a reflejar el impacto global de las tensiones en la región.

En ese contexto, las fuerzas de Estados Unidos han intensificado su presencia militar en el estrecho de Ormuz para contrarrestar las amenazas de lanchas rápidas, drones y misiles iraníes que bloquean esta ruta clave para el comercio internacional.

El despliegue incluye aviones de ataque A-10, helicópteros Apache y unidades de marines, con el objetivo de restaurar el libre tránsito y neutralizar las capacidades ofensivas de Irán en la zona.

En los últimos días, los ataques estadounidenses han destruido o dañado más de 120 embarcaciones iraníes, mientras refuerzan el control de islas estratégicas próximas a la costa sur de Irán.

Estas operaciones buscan garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho y proteger la infraestructura energética regional en medio de la actual crisis militar.

(Con información de AFP)

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