No es novedad que el Presidente recurre a la estética del cómic para hablarle a su base, pero la última serie de ilustraciones publicadas en sus redes eleva la apuesta hacia la confrontación directa. Con las siglas MAGA (Make Argentina Great Again) y su clásico VLLC como telón de fondo, las nuevas piezas gráficas repiten un esquema sencillo y eficaz en el ecosistema digital: un villano de la “herencia”, un problema sin resolver y un Milei providencial que irrumpe para desplazar al antecesor.
La narrativa de esta entrega se estructura en tres actos de limpieza institucional. Primero aparece Sergio Massa asociado a una inflación asfixiante; acto seguido, el avatar de Milei lo aparta y los gráficos muestran una caída vertical de los precios. El guion se repite con Alberto Fernández, donde el Presidente interviene sobre los índices de pobreza, y alcanza su clímax con Axel Kicillof. Allí, el foco es el juicio por YPF de 16.000 millones de dólares, que el cómic resuelve con una imagen televisiva anunciando que Estados Unidos suspendió todos los juicios contra la petrolera.

La estética como gestión.
Como ya ha analizado NOTICIAS, esta no es la primera vez que el mandatario se pone en “modo cómic”. Con trazos heroicos e hiperbólicos, la estrategia procura simplificar procesos económicos complejos en victorias morales rápidas. Las ilustraciones funcionan no solo como propaganda, sino también como herramienta para fijar una realidad paralela en la que la voluntad individual del líder alcanza para torcer el rumbo de los indicadores más esquivos.
Mientras la oposición intenta rearmarse en el territorio, el oficialismo continúa ganando la partida de la atención en las pantallas. En este universo de viñetas, los problemas estructurales de la Argentina no requieren acuerdos ni leyes, sino la entrada en escena de un personaje que, con una frase cortante, promete ordenar un caos de décadas. Para el universo libertario, el cómic deja de ser ficción y se convierte en la hoja de ruta de la refundación nacional.


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