Una ola de renuncias encendió las alarmas en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba). Al inicio del ciclo lectivo, la salida de 83 docentes e investigadores, sumada a bajas de personal no docente y a jubilaciones anticipadas, deja a la institución en lo que definen como una situación crítica.
Desde la casa de estudios explicaron que el fenómeno forma parte de una crisis presupuestaria más amplia, marcada por el deterioro salarial. En ese marco señalaron que los ingresos de los trabajadores acumulan una pérdida del 34% en términos reales desde noviembre de 2023, lo que afecta de manera directa la enseñanza, la investigación y la extensión.
La decana de la Fauba, Adriana Rodríguez, describió la evolución del problema y puso el foco en la aceleración reciente del proceso. “Desde fines del 2023, durante el 2024, y sobre todo el año pasado, debido al retraso salarial tan abrupto de los trabajadores, de los docentes de la universidad, en nuestra facultad en particular empezaron a renunciar muchos docentes, sobre todo del rango de edad 40 años para abajo, los más jóvenes”, señaló a LA NACION.
La decana de la Fauba, Adriana Rodríguez, describió la evolución del problema y puso el foco en la aceleración reciente del proceso Gza. Fauba
En ese sentido precisó la magnitud del fenómeno: “Este proceso se aceleró durante el año pasado y en total llevamos, desde principios de 2024 hasta ahora, 83 docentes que renunciaron”.
Aunque formalmente muchas dimisiones se justifican por motivos personales, la decana fue contundente respecto del trasfondo. “El motivo principal es el económico, obviamente en su renuncia no hacen un desarrollo de los motivos, dicen por razones personales. Pero como la nuestra es una facultad relativamente chica en donde tenemos mucho vínculo entre todos, sabemos que en la mayoría de los casos es por motivos económicos y salariales”, explicó.
Remarcaron que el deterioro de ingresos impulsa la salida de investigadores clave y enciende alarmas en el sector agropecuario Gza. Fauba
El impacto se siente con más fuerza en los segmentos jóvenes del cuerpo docente, especialmente entre quienes tienen menos antigüedad. “Este rango de docentes, que son más jóvenes, que tienen menos de 40 años y menos de 10 años de antigüedad, con dedicación exclusiva, es decir, que aún teniendo doctorado, están cobrando por debajo de la canasta básica. Se están yendo jóvenes formados que ya tienen posgrado, que iniciaron su carrera de investigación en la universidad”, advirtió.
En términos concretos, detalló que el salario de esos docentes hoy está por debajo de $1,1 millones para una jornada de 40 horas semanales, una cifra que pierde competitividad frente a otras alternativas laborales.
Ante ese panorama, muchos profesionales optan por migrar al sector privado. “Principalmente a empresas y consultoras del sector agropecuario, donde son muy bien calificados y valorados por su formación; es así que dejan el trabajo de docencia y pasan a la actividad privada”, indicó Rodríguez.
Alertaron que la crisis salarial empuja a profesionales al sector privado y al exterior Gza. Fauba
No es ese, sin embargo, el único destino: también crece la salida hacia el exterior, mayormente hacia países de la región. “Hay otro grupo también que nos preocupa mucho, que van a trabajar al exterior en universidades o institutos de investigación, por ejemplo, de países vecinos, de Uruguay, de Brasil, de Chile, con quienes tenemos mucho contacto”, relató. La diferencia salarial juega un papel determinante: “Son tentados para irse porque ganan tres a cuatro veces más que acá por la misma tarea”, afirmó.
Para la decana, esa dinámica tiene un doble impacto. “Desde la perspectiva de las personas, es un crecimiento. Pero desde el otro lado, para la institución, es una pérdida tremenda, porque se están yendo quienes tienen la responsabilidad de formar a otros, es el futuro de la formación de nuestros estudiantes”, sostuvo.
La institución alerta por el riesgo en la formación de futuros agrónomos y en la innovación del sector Gza, Fauba
A este cuadro se suma un fenómeno paralelo: las jubilaciones anticipadas. “Tenemos jubilaciones anticipadas de los docentes más grandes, de los que tienen más trayectoria”, explicó Rodríguez. En cifras, la situación también es significativa: “Ya tenemos 26 de esos docentes, que son los profesores titulares, que forman o lideran grupos de investigación”. La salida de estos perfiles agrava el escenario institucional.
“Esto es una pérdida muy grande desde el punto de vista de la institución. Eso sucede por el temor de que se modifique la ley previsional y que tengan peores condiciones al momento de jubilarse”, agregó.
La conjunción de estos factores, según la decana, configura un cuadro preocupante en el corto plazo. “Esa combinación nos pone en una situación de una crisis muy grande sobre todo en el futuro inmediato”, advirtió.
Por ahora la facultad consigue sostener su funcionamiento mediante reorganizaciones internas. “Por ahora, con esta falta de docentes, estamos pudiendo cubrir esos baches, obviamente eso recae sobre más cantidad de cursos que tienen que asumir los docentes que se quedan”, explicó. Sin embargo, el margen se va estrechando: “Es una situación que en un futuro próximo va a ser insostenible”.
La Fauba advierte por el impacto en la calidad académica y el futuro del sistema científico Gza. Fauba
Rodríguez también subrayó que el problema es transversal. “Se han ido de todas las materias y de todas las cátedras que existen, es transversal”, dijo.
La preocupación trasciende lo institucional y alcanza al sistema científico y productivo. “Esta situación nos inquieta por la institución pero también por el futuro del país porque esa misma gente que nos está renunciando son las que llevan adelante proyectos de investigación y de desarrollo de tecnologías que después se vuelcan al sector agropecuario”, sostuvo.
En esa línea advirtió sobre el deterioro del sistema público de ciencia y educación. “Hoy en día no puede tener una vida digna y esto pasa en todas las facultades de agronomía del país”, señaló, tras participar de una reunión de decanos.
Finalmente, lanzó un mensaje crítico sobre la política de financiamiento: “Es insostenible la actividad docente y de investigación en el ámbito público con estos salarios que se deprimió desde fines de 2023 aproximadamente un tercio del poder adquisitivo del salario”, afirmó. Y concluyó con una advertencia: “Es un error, que lamentablemente quizás cuando se den cuenta ya sea algo muy grave y difícil de revertir”.

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