El viernes 6 de noviembre se cumplieron 10 años del femicidio de Jésica Paola Do Santos en Paraná. Tenía cuatro hijos y una madre que hoy siguen esperando Justicia, porque el crimen está impune.
El atroz crimen se produjo en el marco del fin de semana más trágico de violencia femicida registrado en la historia reciente de Entre Ríos, donde en apenas 27 horas se perpetraron múltiples ataques mortales de género en la provincia.
El sábado 5 de noviembre de 2016, Paola, de 36 años, fue vista por última vez en la zona oeste de la capital entrerriana. En la tarde del miércoles 9 de noviembre, un hombre que transitaba a caballo por un camino de tierra del Parque Varisco descubrió bolsas de basura que contenían sus restos desmembrados. La autopsia confirmó que la víctima había sido ejecutada de un disparo en la cabeza antes de que su cuerpo fuera cercenado.
La investigación, a cargo de la División Homicidios y conducida por el fiscal Álvaro Piérola, orientó la hipótesis principal hacia un entorno relacionado con la prostitución y el narcomenudeo. Dos años después del hecho, una pericia balística logró vincular el proyectil extraído a la víctima con un arma secuestrada en un procedimiento policial en calle Cuba, en el barrio La Floresta. Tras reconstruir la cadena de venta de la pistola, las actuaciones señalaron a un sospechoso, cuyo domicilio fue allanado sin hallarse pruebas concluyentes en ese momento, aunque tiempo después fue encarcelado por causas de narcotráfico.
A pesar del exhaustivo entrecruzamiento de llamadas telefónicas y del rastreo de celdas celulares por parte de Inteligencia Criminal, sumado al ofrecimiento de recompensas estatales que alcanzaron el millón de pesos, la causa no logró derivar en imputaciones formales, manteniendo el femicidio en la impunidad. Su madre, Ester, ha quedado al cuidado de los cuatro hijos de Paola, reclamando incesantemente respuestas a las autoridades y solicitando protección para los testigos.
Las 27 horas más oscuras de la violencia femicida en Entre Ríos
El caso de Paola Do Santos no ocurrió de forma aislada, sino que formó parte de un dramático raid de violencia machista ocurrido entre la noche del sábado 5 y las primeras horas del lunes 7 de noviembre de 2016.
Ese 5 de noviembre al anochecer, el prefecto Orlando Ojeda asesinó a tiros a sus dos exparejas, Romina Ibarra en el barrio Mosconi y Lidia Milessi en el barrio Los Gobernadores.
En el barrio 134 Viviendas de Concepción del Uruguay, Juan Pablo Ledesma atacó con una cuchilla a su expareja Johana Carranza (23 años) y al novio de esta, Carlos Peralta (de la misma edad), para luego degollar a las dos hijas que tenía en común con la joven, Luciana y Candela, de 5 y 7 años.
En el barrio Benito Legerén de Concordia, Miguel Ángel Rodríguez atacó a disparos a su expareja Evangelina Moledo (33 años) y a su pareja Luis Chamorro frente a sus hijas, quitándose la vida posteriormente. Ambas víctimas sobrevivieron.
Finalmente, a la trágica secuencia de esos días se sumó el femicidio de Ana Barbelli, degollada por su pareja Miguel Cáceres, días después de que la mujer acudiera a pedir ayuda durante una jornada escolar sobre prevención de la violencia de género.
A una década de aquellos trágicos hechos, la familia de Paola Do Santos sostiene el reclamo de justicia para evitar que el paso del tiempo consolide el silencio y el olvido.

Leave a Reply