El papa León XIV puso en el centro de la escena al beato Jacinto Vera y sostuvo que “recorrió estas tierras, llamando a la conversión y dedicándose al ministerio de la reconciliación”, al encabezar la Santa Misa en Paysandú, la primera en el marco de su gira por Sudamérica, que también incluye paradas en Argentina y Perú.
El Pontífice arribó pasadas las 9:30 y, tras ser recibido por las autoridades, se trasladó al parque París Londres, donde llegó a bordo del papamóvil y saludó a decenas de miles de fieles, tanto locales como provenientes de otros departamentos y del exterior, con argentinos a la cabeza.
“Reconozcamos también nosotros que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios”, expresó el Papa y prosiguió con la ceremonia. “Dios todopoderoso y eterno, que diste al beato Jacinto obispo un deseo ardiente por la salvación de tu pueblo, concédenos por su intercesión que imitando su misma entrega misionera, anunciemos la alegría del evangelio a nuestros hermanos”, resaltó.
“Esta es mi primera misa en tierra uruguaya”, expresó León XIV
La misa continuó con la lectura de la carta del apóstol San Pablo a los filipenses y, al retomar la palabra, el Papa despertó los aplausos de la gente al expresar: “Queridos hermanos y hermanas, esta es la primera misa de mi visita que celebro en tierra uruguaya. Gracias por estar aquí”.
Con un tono exclusivamente dedicado a los fieles, resaltó: “Las lecturas que hemos escuchado nos describen la figura de un hombre justo a quien el señor ayuda y fortalece para que lleve adelante la misión que le ha sido encomendada”.
“San Pablo, en la carta que dirige a los filipenses, agradece el apoyo de la comunidad en su tarea misionera. Consciente de que, en su pobreza, Dios es toda su riqueza, y su divina providencia se manifiesta a través de los hermanos a los que ha sido enviado”, agregó.
Un fuerte reconocimiento al beato Jacinto
En otro pasaje de la misa, se refirió directamente al emblema sanducero y apuntó: “En esta celebración, también queremos recordar y dar gracias a Dios por la vida y el ministerio de un hijo de estas tierras, el beato Jacinto Vera, obispo de Montevideo, que fue un testigo coherente de la fe que anunciaba”.
“Generoso en la caridad y entregado totalmente a la misión apostólica, desplegó su celo pastoral en todas direcciones y sin medir los sacrificios”, valoró y puso como ejemplo que “acudía a atender a los enfermos a caballo, a pesar de las grandes distancias, de los peligros del camino y de las inclemencias del camino”.
“El obispo gaucho recorrió tres veces el territorio uruguayo, llevando fe y esperanza a sus habitantes”, reconoció el Papa y repasó que “durante la histórica defensa de Paysandú, en 1864, se instaló en la Isla de la Caridad, frente a la ciudad sitiada, para atender a refugiados y heridos de ambos bandos. Y ahí se quedó hasta la caída del sitio para acompañar a su gente, suplicando en nombre de Dios que los ejércitos de hermanos se dieran el abrazo fraternal”, expresó.
-Noticia en desarrollo.

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