
Las tarifas de los servicios públicos se actualizan cada mes a partir de fórmulas atadas a índices de precios. Noviembre no será la excepción y miles de hogares, comercios e industrias del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tendrán nuevos aumentos en sus facturas de luz, gas y agua. En paralelo, hay otros ajustes vinculados al servicio de agua que quedaron para más adelante.
Desde el 1° de noviembre regirán nuevos valores tarifarios para los usuarios de las distribuidoras eléctricas Edenor y Edesur, y de las prestadoras de gas Metrogas y Naturgy BAN.
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En electricidad, el Costo Propio de Distribución (CPD), uno de los componentes que definen la boleta, subirá 3,18% en Edenor y 2,94% en Edesur respecto de octubre. Las resoluciones 886/2026 y 887/2026, publicadas en el Boletín Oficial, vinculan esa suba con la actualización mensual de las revisiones tarifarias quinquenales, que toma la variación de septiembre del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), de 3,16%, y del Índice de Precios al Consumidor (IPC), de 1,93 por ciento.
En gas, el aumento será de 2,95% para los clientes de Metrogas domiciliados en la Ciudad de Buenos Aires (CABA), de 3,65% para los del Conurbano bonaerense y de 2,96% para los usuarios de Naturgy.
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Por su parte, quienes reciben el servicio de agua y cloacas de Aysa, en la Ciudad y parte del conurbano, tendrán una actualización de entre 1,5% y 2% por la aplicación mensual del Coeficiente K, la fórmula con la que se ajusta de manera periódica la tarifa de la empresa.
Quiénes reciben bonificaciones y cómo impactan en la factura
Los aumentos no se trasladan de la misma manera a todos los hogares. En electricidad, los usuarios residenciales que mantienen la asistencia estatal tendrán tarifas bonificadas en los primeros 200 kWh mensuales durante noviembre, y el consumo que supere ese tope se cobrará sin subsidio. A ese esquema, la Secretaría de Energía le sumó para el mes una bonificación extraordinaria adicional de 25 por ciento.
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En el gas, la resolución 304/2026 dispuso una bonificación general de 50% sobre el Precio Anual Uniforme (PAU) para los hogares incluidos en el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). A ese descuento se le suma una rebaja extraordinaria de 24,25%, de modo que los beneficiarios tendrán una reducción total de 74,25% sobre el PAU. Es un hecho que ese descuento no abarca toda la factura: los cargos de distribución y transporte, los impuestos y otros conceptos se mantienen según los valores de cada empresa.
Las bonificaciones de gas también alcanzan a los clubes de barrio, las entidades de bien público y otras organizaciones sin fines de lucro asimilables. Las distribuidoras, por su parte, deberán reflejar en las facturas el valor del PAU y los descuentos aplicados.
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Otro factor que influirá en el gasto de los hogares es la eliminación del beneficio de Zonas Frías en varias ciudades del país. Los usuarios de esas localidades no podrán acceder al 50% de descuento, aunque sí a uno de 20% si forman parte del régimen del SEF.
Qué impacto tendría la reforma tributaria de Aysa
Un cambio en evaluación es la reforma tarifaria que AySA presentó ante el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS), que se analizó en una audiencia pública virtual el 26 de octubre. La propuesta todavía no fue aprobada y es independiente de la actualización mensual por el Coeficiente K. Al ser una audiencia no vinculante, el ERAS deberá definir si la autoriza, desde cuándo rige y bajo qué condiciones.
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Según los cálculos de la empresa, a valores de septiembre y sin impuestos, 1.998.747 usuarios residenciales, alrededor del 60% del total, tendrían un aumento promedio de 22,6 por ciento. Para ese grupo, la factura media mensual pasaría de $29.116 a $35.710, una diferencia de 6.594 pesos. Otros 683.927 usuarios, cerca del 20%, verían reducciones promedio de 14,7%, y los 672.194 restantes mantendrían su factura sin cambios. Al considerar todo el universo residencial, el impacto promedio ponderado sería de 11,4%, con una factura que pasaría de $27.156 a $30.250 de media. En los casos más extremos, las subas llegarían al 149%, aunque desde la empresa aclararon que sólo el 3% de los usuarios residenciales tendrían incrementos superiores a 100 por ciento.

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