Una persona murió y otras ocho resultaron heridas en un tiroteo ocurrido el sábado por la noche en las inmediaciones del estadio Legion Field, en Birmingham, Alabama, Estados Unidos. El ataque se produjo después del partido de fútbol americano universitario conocido como Magic City Classic, uno de los eventos deportivos más convocantes de la ciudad.
La Policía de Birmingham recibió un aviso poco después de las 19.50, hora local, por múltiples disparos en la cuadra 400 de Graymont Avenue West. Cuando los efectivos llegaron al lugar encontraron a nueve personas alcanzadas por las balas. Una de ellas murió, otra quedó internada en estado crítico y las siete restantes fueron reportadas en condición estable.
El jefe de la Policía local, Michael Pickett, explicó que la mayoría de los espectadores y sus familias ya habían abandonado las instalaciones del estadio cuando se produjo el ataque. Sin embargo, los disparos ocurrieron en una zona cercana donde todavía había puestos de vendedores y movimiento de personas. «Estoy muy agradecido de que no haya habido más heridos», expresó el funcionario.
En el marco de la investigación, las autoridades informaron que una persona fue detenida y trasladada a la sede policial para ser interrogada. También confirmaron que recuperaron varias armas de fuego en el lugar. Hasta el momento, no se difundieron las identidades de las víctimas ni se estableció públicamente el motivo del ataque.
El episodio ocurrió después del Magic City Classic, el tradicional enfrentamiento entre los equipos universitarios de Alabama A&M University y Alabama State University, dos instituciones históricamente afroamericanas. El encuentro convoca cada año a miles de personas y constituye uno de los acontecimientos deportivos y culturales más importantes de Birmingham.
Tras el tiroteo, la Policía suspendió las actividades de celebración que continuaban en los alrededores del estadio y pidió a la población que evitara acercarse a la zona. El alcalde de Birmingham, Randall Woodfin, condenó el episodio y afirmó que no existe «ninguna discusión, ningún conflicto ni malentendido» que pueda justificar semejante violencia. La investigación continúa para determinar cómo se desencadenó el ataque y establecer las responsabilidades.

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