
Javier Milei se mantiene competitivo de cara a las elecciones del año que viene, pero no le sobra nada. La posibilidad de una victoria en primera vuelta luce muy complicada y el balotaje en un escenario parejo es una lotería, como quedó claro la semana pasada en Brasil. Pero todavía falta mucho y el Gobierno ya dio varias señales que no piensa quedarse quieto.
El dólar muy estable y la inflación debajo del 2% mensual no son suficientes para asegurar un triunfo. De hecho, la mayoría de las proyecciones lo dan estable al Presidente con una intención de voto que no supera el 38%.
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Por lo tanto el desafío de los próximos meses pasa por dejar atrás el estancamiento del último año y jugarse todo a la reactivación. Quedó demostrado que al menos por ahora no alcanza con las buenas noticias en frente cambiario.
La Argentina tendrá este año un récord histórico de exportaciones, un superávit comercial superior a los USD 25.000 millones y una fuerte acumulación de reservas por parte del Banco Central. Con semejante escenario, las sugerencias de forzar una devaluación para darle más competitividad a la industria o a la economía en general pierden sentido.
Con Vaca Muerta no alcanza
Sin embargo, la evidencia muestra que el derrame del boom de Vaca Muerta y la minería no llega aún a los grandes centros urbanos. En cambio sí está cambiando la realidad de muchas provincias como Neuquén o San Juan. El detalle es que en términos de votos ambas provincias representan una proporción mínima del electorado.
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El equipo económico está confiado que la economía está en condiciones de pegar la vuelta. No se trata solo de un acto de fe. Hay hechos concretos que permiten cierto margen para el optimismo, aún cuando el repunte no sea espectacular ni mucho menos.
La economía entró en recesión técnica, con bajas del PBI en el segundo y el tercer trimestre. Pero la buena noticia es que este bajón duraría muy poco. El cuarto trimestre arrojaría un resultado favorable estimado en 1,8%. Y si bien resulta aventurado proyectar qué sucederá en el arranque de 2027, todo indica que al menos los primeros meses serán favorables, afirmando el rebote.
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Después ya empieza a jugar muy fuerte el factor electoral. Si la dolarización es muy acentuada implica que habrá menos pesos para impulsar la actividad.
En el Banco Central festejaron que el test del derrumbe brasileño fue sorteado sin mayores sobresaltos, incluso en una muy mala semana para los mercados globales. El dólar oficial subió solo 10 pesos y la brecha con el contado con liquidación se agrandó del 5% al 7%. Es un mensaje para los que piensan cubrirse con el dólar el año que viene, o lo que es lo mismo apostar contra el peso.
El impacto más fuerte de una semana con mucho viento de frente internacional estuvo por el lado del deterioro adicional de los bonos en dólares, lo que llevó al riesgo país a superar los 800 puntos básicos.
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“En Argentina, ni el tipo de cambio oficial ni el CCL prácticamente se movieron con el resultado electoral en Brasil. En lo que va del año el dólar oficial se depreció 5,5% nominal, lo que implicó una apreciación real del 14,5%”, explicaron en Quantum Finanzas.
No será fácil que se produzca una recuperación de los activos financieros en los próximos meses, aún cuando la mayoría coinciden en que están muy baratos. “Los administradores de cartera del exterior que siguen Argentina ya perdieron mucho en 2019. Y si no están más el que lo reemplazó sabe que arriesga mucho. Por eso, es difícil que haya compradores fuertes hasta no conocer el resultado de las elecciones el año que viene”, explicó Leo Chialva, director de Delphos Investment.
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La pelea contra la inflación
Existen razones reales para esperar un repunte económico. La baja de la inflación le está permitiendo a los salarios recuperar terreno. Ya no son solo los ingresos informales los que mejoran, sino que también los sueldos del sector privado e incluso del sector público de acuerdo a las últimas mediciones del INDEC.
Para sostener esta mejora con el paso de los meses es fundamental que la inflación se mantenga por debajo del 2%. La paritaria mercantil, por ejemplo, se reabrió con una mejora de 1,9% mensual hasta fin de año más el pago de una suma no remunerativa de $ 50.000.
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Para complementarlo, a fines de la semana pasada el Gobierno dio otro paso que sorprendió: un aumento en los subsidios al transporte, que al menos para noviembre congela las tarifas de los colectivos de jurisdicción nacional. Esto significa que las líneas que cruzan de provincia a ciudad de Buenos Aires no sufrirán aumentos.
Es un primer paso, pero que ya refleja cuál es rumbo elegido por el Gobierno: evitar que las tarifas ya dejen de aumentar por encima de la inflación hasta las elecciones. Y si es posible que suban menos.
El caso YPF es interesante, porque el propio CEO, Horacio Marín, reconoció que la brecha entre el precio de crudo Brent (que en los últimos días se mantuvo firme por encima de los USD 110) y los surtidores ya es del 25%. Sin embargo, no están previstos nuevos incrementos en el corto plazo. Se trata de un amortiguador que viene utilizando la petrolera: ahora no sube, pero cuando los precios del barril bajen no habrá descenso para el público.
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Esta política busca atacar uno de los temas principales de este 2026: el deterioro del denominado ingreso disponible, es decir lo que queda después de pagar todos los gastos fijos como las tarifas de luz, gas, alquiler y expensas. En la medida que se empiece a recuperar, habrá alivio para los bolsillos.
El repunte del crédito
El crédito es otro de los pilares para impulsar la actividad, al menos en algunos segmentos claves. Los préstamos hipotecarios vienen aumentando de la mano del fondeo de largo plazo que el FGS está volcando en los bancos. Además, el Central flexibilizó las reglas para que los bancos puedan volcar préstamos en dólares a sectores que no lo generen, con una restricción de hasta el 15% de sus depósitos.
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En la conferencia de prensa que dieron el titular del BCRA, Santiago Bausili, y su número dos Vladimir Werning, aseguraron que “están dadas todas las condiciones” para que el volumen crediticio empiece a repuntar, ya que en el año sigue abajo en términos reales. La mora empezó a bajar y los bancos tienen liquidez de sobra para hacerlo.
Tanto bancos como fintech vienen llevando adelante programas de refinanciación de los morosos con alargamiento de plazos y baja de tasas. Además, muchos distritos colaboraron con una reducción del impuesto a los Ingresos Brutos.
La mayoría se puso mucho más restrictivo a la hora de prestar, pero lentamente buscarán recomponerse. Por ahora se privilegian las líneas a empresas y siguen rezagados los préstamos personales.
Después de Brasil, este martes se vienen otra elección clave para el mundo en Estados Unidos que también tendrá su impacto para la Argentina.
Una de las grandes incógnitas es qué sucederá el “día después” en relación a la guerra con Irán. ¿Será el momento de acercamiento o por el contrario volverán los ataques norteamericanos? De eso depende lo que suceda con el precio del petróleo y por lo tanto el humor de los mercados.

La elección es relevante también para el Gobierno, considerando la relación estratégica de Javier Milei con Donald Trump. ¿Qué pasará con ese vínculo si los republicanos pierden el Senado? El año pasado fue clave la intervención el Tesoro norteamericano para sofocar la crisis cambiaria. Cualquier indicio que esa ayuda no esté disponible para el año que viene jugaría en contra.
El otro tema inquietante para los inversores está relacionado con las PASO. Aunque siguen las reuniones con los gobernadores, la Casa Rosada no pudo avanzar aún con la reforma política y los tiempos se acortan.
Si finalmente se hacen las primarias, los tiempos de la posible recuperación se acortan y el escenario se vuelve más impredecible. La dolarización de portafolios arrancaría mucho antes, el kirchnerismo lo sabe y actúa en consecuencia.

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