
La industria viene de mal en peor desde que asumió el gobierno de Javier Milei. Los números son alarmantes y la dirigencia del sector navega entre la tensión con el Gobierno, la ola de agresiones a popes del rubro desde la cúpula del Gobierno y perspectivas futuras que no parecen mostrar signos de despegue.
La actividad manufacturera acumula una caída de 2,7% en los primeros ocho meses del año, según el Indec. Si bien el dato mensual de agosto tuvo una mejora de 1,9% luego de la fuerte caída de 5,1% de julio, la cifra interanual muestra una baja de 3,2 por ciento. Otra estadística más actual, de la última semana, reveló que la utilización de la capacidad instalada de un subsector clave, la industria metalúrgica, tocó en septiembre su piso más bajo para ese mes desde 2016, con 40,2 por ciento.
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Después de la caída de julio, en tanto, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 0,1% en agosto, tuvo una variación interanual negativa de 1,7% y acumula un alza de 1,2% en el año.
De todo esto seguramente se hablará la semana que viene en la 32 Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se realizará el 3 de noviembre en el Golden Center bajo el lema “Talento argentino: la fuerza que transforma”. El presidente de la entidad, Martín Rappallini, repasó en una entrevista con Infobae los objetivos del encuentro, el termómetro de la relación con el Gobierno y el panorama para un sector que atraviesa un evidente escenario de contracción. También habló del dólar, el impacto extra que podría sumar el contexto electoral y de sus negocios personales.
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Rappallini adelantó que la UIA presentará en la conferencia una propuesta de pacto fiscal federal industrial, una suerte de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) orientado a las pymes, y confirmó la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Diego Santilli, en el cierre del evento. Milei no irá, está claro.
“Estamos en una transición. Tenemos que trabajar para acompañar a las empresas a transitar este camino de la mejor manera para llegar al momento en el que la Argentina empiece a crecer de verdad. Hay que acompañar al sector industrial, que es el más golpeado”, resumió el dueño de Cerámica Alberdi, quien durante años presidió la Unión Industrial bonaerense y está al frente de la central fabril nacional desde 2025.
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“Venimos pidiendo hace dos años medidas de reactivación e igualdad de condiciones: nivelar la cancha y bajar los impuestos”
— ¿Esperaban que ese acompañamiento, que en Día de la Industria usted definió como “un puente”, hubiese llegado antes?
— Había expectativa de un rebote más importante en la economía, que este año iba a crecer en torno al 4 por ciento. Con un rebote con más consumo y actividad quizás no hubiese sido necesario ese pacto de acompañamiento. Con el dato de la semana pasada, el año no crecerá: vamos a estar en torno a un 1%, y hay que ver cuánto de eso es arrastre estadístico. Venimos pidiendo hace dos años medidas de reactivación e igualdad de condiciones: nivelar la cancha y bajar los impuestos. El puente está más relacionado con la economía de los últimos ocho meses donde no hubo reactivación fuerte y el crecimiento se aplanó.
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— ¿Cómo explicaría el RIGI industrial que reclaman?
— Tiene la misma lógica que el RIGI vigente: igualar las condiciones con los países de la región. Es sectorial, para el segmento transable pyme, el que sufre más fuerte la competencia y al que todavía no llegó la reforma impositiva total. Es empezar por los que más sufren la apertura. Desde que arrancó este gobierno, los servicios subieron 400%, la inflación total debe estar en en torno al 200% y la industrial en 140 por ciento. Somos el sector que más esfuerzo hizo en precios porque tenemos que competir y seguimos con una presión fiscal altísima.
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— Dígame algunos puntos concretos de la propuesta.
— Tomar a cuenta del IVA las cargas patronales, un acuerdo para reducir del impuesto al cheque, un límite o una baja del impuesto a las Ganancias de 35% a 25%, como en el RIGI, y la amortización acelerada para las inversiones. En esta etapa de reacomodamiento no solo hay que bajar impuestos, las empresas tiene que poder invertir y transformarse, deben tener un recupero rápido.
— Se habla de que el Gobierno sí tiene un plan industrial, que es el propio RIGI. Además, se busca sumar un Súper RIGI. ¿Qué les dicen los funcionarios ante el pedido de la UIA?
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— No dicen que no. Se discute la implementación, el universo de empresas y el costo fiscal. Las formas: en el concepto hay acuerdo. La idea es generar una ventana de unos cinco años de aplicación y que el sector más perjudicado, el pyme transable y de mano de obra intensiva, sea el primero en recibir los beneficios.
— ¿Y qué les responden?
— Repito, no dicen que no. El diálogo está abierto. Estamos trabajando desde los lineamientos gruesos hasta los más finos: costo fiscal, recupero, instrumentación, redacción. Hay coincidencia en la filosofía del RIGI y en el objetivo del Gobierno de mantener el equilibrio fiscal. Se está viendo de qué manera impacta menos en la recaudación. Uno de nuestros objetivos es formalizar la economía: si ponemos todos los impuestos a cuenta del IVA, se paga el IVA y se puede pagar el resto. Así se les saca a las pymes el incentivo de no pagarlo y se logra una gran formalización con un IVA efectivo de 8 y 12 por ciento.
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— ¿Cómo definiría hoy la relación Gobierno-UIA?
— Esta semana nos visitó la secretaria de Energía [María Tettamanti] y hay reuniones permanentes con los distintos niveles de gobierno. Una cosa son los medios y otra el relacionamiento real. Con Guberman [Carlos, secretario de Hacienda] me reuní cuatro o cinco meses y con el ministro Caputo nos juntamos en reuniones de intercambio. Hay diferencias, pero nunca dejó de haber diálogo con los funcionarios. No estamos de acuerdo en todo, pero más allá de lo que sale en las noticias, trabajamos de manera permanente en temas como crédito, contrabando, dumping y otros.
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— Este fue un año que comenzó con máxima tensión, con apodos como “Don Chatarrín” y señalamientos personales a empresarios de peso del sector. ¿Bajó la espuma?
— Trabajamos más allá del ruido político. Pero es cierto que la relación con los funcionarios sin ese ruido siempre es mucho mejor.
“Si nos sentimos agraviados, respondemos. No ayuda tener conflictos abiertos que no cambian nada”
— Pero el “ruido” en este caso lo genera el propio Presidente. No pareció un tema menor ni algo solo mediático.
— Independientemente de sus declaraciones, fuimos muy claros en nuestros comunicados. Cuando se habló de “Don Chatarrín” y de distintos industriales, dijimos que no era el camino. Cuando Caputo hizo declaraciones con las que no estábamos de acuerdo, también contestamos.
— No son pocos los que creen que esas respuestas no son lo contundentes que deberían ser.
— Si nos sentimos agraviados, respondemos. No ayuda tener conflictos abiertos que no cambian nada, que no suman a que las empresas generen más empleo ni a que haya más previsibilidad. Mi función no es alentar polémicas. Trato de bajarlas y de centrarme en la agenda de los industriales. Manifesté mi desacuerdo , pero después hay que seguir trabajando.

En esta edición, la Conferencia Industrial tendrá una agenda que combina coyuntura económica y agenda de futuro. Su presidente será Silvio Zurzolo, tesorero de la UIA, presidente del Departamento de Educación, Tecnología e Innovación Productiva y presidente de Adiba.
La apertura contará con Caputo y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y habrá un panel en el que los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca) y Rolando Figueroa (Neuquén) debatirán sobre la importancia de integrar las cadenas de valor regionales para potenciar el desarrollo federal que posibilitan sectores como la minería y la energía.
“Hay diferencias, pero nunca dejó de haber diálogo con los funcionarios”
También se entregará el premio Industria Inspira y habrá un panel macroeconómico con el economista Esteban Domecq. La agenda incluye además un bloque sobre competitividad con casos sectoriales de cine, citrus y textiles y la presentación formal del Pacto Fiscal Industrial Federal a cargo de Carlos Abeledo, presidente del Departamento de Política Tributaria de la UIA. Según un estudio de la entidad, la presión fiscal sobre el sector formal de la economía argentina alcanza el 56%, la más alta entre los 30 países analizados y seis puntos porcentuales por encima del registro de 2023.
Habrá dos paneles sobre inteligencia artificial y productividad, uno de ellos con el neurocientífico Mariano Sigman, y el acto de cierre con Santilli y Rappallini.
— ¿Le preocupa el contexto económico y político?
— Me preocupa que caiga la actividad, porque genera menor recaudación, menor empleo y es un espiral negativo que a todos nos impacta. Por supuesto que estoy preocupado.
— ¿Cómo cree que va a evolucionar?
— Argentina todavía tiene una debilidad financiera importante. El proceso de desinflación es muy complejo, pero hay que tener en cuenta también la actividad y el empleo. Si se baja sólo la inflación y hay una caída grande de actividad y empleo, se entra en un espiral de caída generalizada de la economía. Ya lo vivimos en otros momentos y es muy duro. Hay que tomar medidas para sostener la actividad.

— El país ya está en medio de un contexto electoral, aunque falta un año para las elecciones. ¿Qué cree que debería y no debería pasar?
— Ojalá que en el año electoral se puedan discutir los problemas de la Argentina en profundidad. Sin ataques sin fundamento ni golpes bajos. Esta campaña debería ser importante para debatir qué país queremos. Me parece importante que, desde el empresariado, nos pongamos de acuerdo con el Consejo Económico y Social, las distintas entidades y la CGT, para enumerar los puntos que le pedimos a la política.
— ¿Qué debería pasar según la UIA?
— Hay que seguir bajando la inflación y tener seguridad jurídica. Que se cumplan los contratos, un sistema financiero para el crédito y el crecimiento, integración con el mundo, defender la competencia leal y luchar contra la informalidad. Son las reglas básicas para que una sociedad democrática y capitalista funcione, crezca y le genere soluciones a la mayor parte de la población, como pasó en muchos países occidentales.
— ¿Cree que el ruido electoral puede generar tensión cambiaria?
—La UIA siempre es señalada como la que pide la devaluación… Tenemos una inflación que sube los precios y el dólar no la acompaña, entonces se genera un atraso si la productividad no alcanza a compensar esa diferencia. Pero la verdad, prefiero no hablar de “atraso si, atraso no”. Está claro que el Gobierno no quiere riesgo financiero. Hay que mirar todas las variables, y el objetivo no puede ser bajar la inflación a costa de descapitalizar otras áreas porque se convierte en algo sistémico.

— ¿Están preocupados por el contrabando?
— Por supuesto. Es una de las grandes preocupaciones, junto con la competencia desleal y la subfacturación. Si entra un pantalón declarado a ocho centavos, directamente no paga impuestos: hay competencia desleal. Este lunes estaremos firmando un acuerdo que venimos trabajando con el Gobierno para que se declare quién es el importador de los productos. En las plataformas se vende mucho importando sin tanto control en ese sentido, como tiene cualquiera que vende.
— Dijo en algún momento que, más allá de los nombres, lo importante es no volver atrás. ¿A qué se refiere, en concreto?
— Lo importante es no volver a procesos inflacionarios ni a déficit fiscal. Estuvimos en la Argentina Week y me reuní con alguien que trabajó en el CIADI: la Argentina fue número uno en reclamos ante ese tribunal, con 15 casos por USD 15.000 millones, y también número uno en incumplimientos. Después nos superó Venezuela. Hay que respetar las obligaciones, tener un Estado ordenado y volver a integrarnos. con el mundo. Son los puntos básicos hacia donde tiene que ir el país.
— En el Día de la Industria hubo voces disonantes dentro de la UIA, con un vicepresidente de la entidad, Guillermo Moretti, que hizo declaraciones polémicas. ¿Qué puede decir de eso?
— Se hicieron las aclaraciones del caso. El vicepresidente planteó que no era su intención marcar una diferencia con la UIA. Explicó que no buscaba afectar el mensaje que habíamos consensuado en comisión directiva y quedó claro para adelante que la voz de la UIA la lleva su presidente. Más allá de eso, cada uno puede opinar lo que quiera en nombre de su institución de base o a título personal.
“Me preocupa que caiga la actividad, porque genera menor recaudación, menor empleo y es un espiral negativo que a todos nos impacta. Por supuesto que estoy preocupado”
— La semana pasada escribió en Infobae sobre la idea de que la próxima revolución industrial será la del conocimiento. Habló de que no hay que producir más de lo mismo, sino hacerlo de manera distinta, y del rol revitalizado que tendría la industria en medio del impacto de la IA.
— Quien escribe esos conceptos es un premio Nobel de Química, Demis Hassabis. Plantea que con la IA se pueden generar infinidad de combinaciones que transformarán las industrias, desde la captación de energía solar hasta los conductores de energía o el cobre. Los dos sectores más importantes de la Argentina, energía y minería, podrían ser reemplazados por otros productos en cinco o diez años. Dice que la energía es un problema de conocimiento, y que la IA va a acelerar la investigación y producir un reemplazo fuerte de materiales en todas las industrias: construcción, alimentación, farmacéutica. En una de sus charlas dice: “Mantenete vivo los próximos diez años, porque después vas a poder vivir treinta o cuarenta más”. El conocimiento va a permitir encontrar nuevos remedios para extender la vida. Lo interesante es que el conocimiento pasa a ser el centro y no los recursos naturales, que hoy son escasos. Eso también es un mensaje: la industria vuelve a ser protagonista, apalancada por el conocimiento.
— ¿Cómo le va a su empresa Cerámica Alberdi?
— El sector de los materiales para la construcción tuvo un repunte, impactado por el tema estacional, porque en general septiembre, octubre y noviembre son meses en que sube un poco la venta. Pero está amesetado, en un escalón por debajo de 2022. El sector debería reaccionar, pero al no haber crédito hay mucho stock que se vende a valores bajos. Además, el costo de la construcción sigue alto y no se convalidan nuevos precios. La obra pública tampoco reaccionó, lo que impacta en el cemento y en otros materiales. Es una economía en meseta, en general, respecto de comienzos de año: los sectores que habían recuperado algo siguen ese camino; los que estaban abajo siguen abajo. No hay cambio de tendencia.
“Ojalá que en el año electoral se puedan discutir los problemas de la Argentina en profundidad. Sin ataques sin fundamento ni golpes bajos”
— Tiene también negocios mineros y lo criticaron por haberse presentado al RIGI.
— Sí, soy accionista de un proyecto minero. Grupo Alberdi, a través de Alberdi Mining, participa con el 25% en el proyecto PSJ Cobre Mendocino, en Uspallata, Mendoza, en asociación con capitales internacionales. Es uno de los proyectos estratégicos para el desarrollo de la minería de cobre y cuenta con la aprobación de su adhesión al RIGI. Contempla una inversión total de unos USD 891 millones para explotación minera de cobre y oro, con infraestructura de procesamiento y las instalaciones necesarias para su operación. Somos una empresa con vínculo con la minería desde hace 50 años, porque consumimos minerales no metalíferos y tenemos una estructura de geólogos como parte de nuestra cadena de valor. Es algo que debería verse bien. También estamos desarrollando dos parques industriales nuevos en Ezeiza. Sigo apostando al país.
— Algunos señalan que entró al RIGI mientras las pymes industriales siguen afuera y sin una política equivalente.
— Es lo que queremos que haya, lo que venimos pidiendo: un RIGI para las pymes y medianas industriales. Vamos por eso.

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