Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputaron las calles en el cierre de campaña del balotaje

A menos de 24 horas del balotaje presidencial en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro salieron este sábado a las calles para disputar la última jornada de campaña. Con actos en distintos puntos del sudeste del país, ambos candidatos buscaron movilizar a sus seguidores antes de una elección marcada por la paridad en las encuestas.

En Río de Janeiro, simpatizantes de ambos espacios desplegaron banderas, carteles y cánticos en una última demostración de fuerza. La región sudeste concentra cerca del 40% del electorado brasileño y se convirtió en uno de los principales escenarios de la disputa.

El último relevamiento del Instituto Datafolha, difundido el jueves, proyectó un empate entre los dos candidatos, con el 50% de los votos válidos para cada uno. La medición mostró un cambio respecto del estudio realizado una semana antes: Lula sumó un punto porcentual, mientras que Bolsonaro perdió uno.

La encuesta excluye los votos en blanco, los nulos y a los ciudadanos indecisos. Debido al margen de error del estudio, el resultado configura un empate estadístico, sin una ventaja definida para ninguno de los postulantes.

En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos, frente al 45% de Lula. El domingo 25, casi 160 millones de brasileños estarán convocados a elegir entre ambos candidatos.

Lula se mostró confiado en Río de Janeiro

El presidente brasileño y candidato a la reelección – para lograr su 4to mandato – encabezó una movilización en la costanera de Copacabana, donde miles de simpatizantes vestidos de rojo acompañaron su recorrido y desplegaron una enorme bandera nacional.

Antes de iniciar la marcha, Lula expresó su confianza en un triunfo electoral. “Estoy seguro de que vamos a ganar las elecciones. Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez”, declaró ante los periodistas.

A sus 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) aspira a conseguir un cuarto mandato no consecutivo. Durante el acto, sostuvo que la sociedad brasileña busca un cambio, pero rechazó que implique un retroceso.

“Vamos a ganar las elecciones, es verdad que el pueblo quiere cambio pero un cambio a mejor, hacia adelante, el pueblo no quiere retroceder”, afirmó antes de subirse a una camioneta junto a sus aliados para recorrer Copacabana.

Pese al empate que muestran los sondeos, Lula se declaró “muy optimista” de cara a la votación. También cuestionó a su adversario, a quien calificó de “miliciano”, en alusión a sus presuntos vínculos familiares con grupos paramilitares de Río de Janeiro.

“No es posible que no consigamos convencer a la sociedad brasileña del riesgo que corre la democracia, la libertad y las personas de bien en este país”, advirtió.

El mandatario también destacó la capacidad de movilización de sus seguidores a través de las redes sociales. “Tengo un ejército mayor que el chino y el estadounidense, que es el ejército de Lula”, afirmó, en referencia a un canal público de WhatsApp impulsado por el diputado André Janones, uno de sus aliados, que reunió a más de 10 millones de usuarios en pocos días.

Después del acto en Río, Lula viajará a San Pablo, el mayor distrito electoral de Brasil, para cerrar su campaña.

Flávio Bolsonaro movilizó a sus aliados en Minas Gerais

El candidato del Partido Liberal (PL) comenzó la jornada en Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, antes de trasladarse a Río de Janeiro para encabezar una concentración en Barra de Tijuca, uno de los bastiones políticos de la familia Bolsonaro.

La actividad en Belo Horizonte estaba prevista para las 10, pero comenzó alrededor de las 11.40, cuando una caravana de motocicletas partió de la plaza del Papa, en el barrio de Mangabeiras, rumbo a la plaza de la Libertad, en la zona centro-sur de la ciudad. Miles de simpatizantes se congregaron en el lugar.

Flávio estuvo acompañado por el diputado federal Nikolas Ferreira, uno de los principales impulsores de la campaña bolsonarista durante la segunda vuelta, y por los gobernadores Tarcísio de Freitas, de San Pablo, y Cleitinho Azevedo, de Minas Gerais.

También participaron Lucas Pavanato, Flávio Roscoe, los senadores electos Guilherme Derrite y Domingos Sávio, y el exgobernador Romeu Zema, quien había sido derrotado por Flávio en la disputa presidencial.

El acto no incluyó discursos del candidato del PL, debido a las restricciones electorales que rigen desde el viernes 23 para las intervenciones en actos proselitistas. En su lugar, Nikolas Ferreira tomó el protagonismo y animó a los asistentes con cánticos y canciones.

Durante la movilización, el diputado pateó un muñeco inflable de Lula y reforzó una de las promesas de la campaña: que el expresidente Jair Bolsonaro subiría la rampa del Palacio del Planalto el día de la asunción.

Con los dos candidatos movilizando a sus bases y las encuestas sin marcar una diferencia concluyente, Brasil llega al balotaje del domingo con una disputa abierta por la Presidencia.

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