Plantar una hectárea de caña de azúcar requiere actualmente alrededor de 12 toneladas de caña semilla en los sistemas manuales y entre 18 y 20 toneladas en los mecanizados. Frente a ese volumen, Grupo Arcor y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) desarrollaron Uninod, una tecnología que propone modificar la forma de implantar el cultivo y reducir entre un 80% y un 90% la cantidad de material necesario.
Según dijeron, el desarrollo parte de una premisa: cada nueva planta se origina a partir de una yema de caña. A partir de ese concepto, la innovación transforma cada una en una unidad biológica individual, protegida por un recubrimiento biodegradable que permite conservar su viabilidad y facilita su manipulación, almacenamiento, transporte y distribución mecanizada en el campo.
“Uninod nació de una pregunta muy sencilla: si cada nueva planta se origina desde una yema, ¿por qué necesitamos plantar toneladas de caña? El desafío fue convertir esa idea en una solución que pudiera funcionar en condiciones reales de producción. Después de casi una década de investigación y ensayos, logramos desarrollar una unidad que puede almacenarse, transportarse y plantarse de manera precisa”, explicó Enrique Valenti, gerente de Producción Agrícola del Ingenio La Providencia, de Arcor.

Detallaron que con la nueva tecnología, el requerimiento de caña semilla se reduce a aproximadamente entre una y dos toneladas por hectárea. Esa cantidad representa una disminución de entre el 80% y el 90% respecto de los sistemas convencionales de referencia, según los datos difundidos por las empresas que participaron del desarrollo.
Contaron que la reducción del volumen de biomasa necesario para implantar el cultivo tiene efectos sobre distintas etapas de la operación agrícola. Al requerir menos caña semilla, disminuyen las tareas de cosecha, carga, transporte y distribución del material. Además, la tecnología permite trabajar con maquinaria de menor porte, con potencial para reducir el consumo de combustible y la compactación del suelo.
Otra de las características del sistema, indicaron, es que cada unidad puede seleccionarse y trazarse. Esto permite ajustar la densidad de plantación de acuerdo con las condiciones productivas. En los ensayos realizados se evaluaron densidades de seis, ocho y 12 unidades por metro lineal.
La innovación también apunta a mejorar el aprovechamiento industrial de la caña. Como se utiliza una cantidad considerablemente menor de material para implantar el cultivo, una mayor proporción de la biomasa queda disponible para su procesamiento. De esta manera, la tecnología podría contribuir a destinar más materia prima a la producción de azúcar, etanol y otros derivados de la cadena sucroalcoholera. “Cambia la lógica de la implantación: pasamos de distribuir grandes volúmenes de tallos a trabajar con unidades individuales que podemos plantar con precisión. Esto permite reducir el material de plantación y, al mismo tiempo, mejorar la uniformidad en el establecimiento del cultivo”, señaló Hernán Salas, director técnico de la Eeaoc.
El sistema también permite integrar las operaciones de surcado, plantación y tapado en una sola etapa mecanizada. El objetivo, dijeron, es simplificar las tareas en el campo y favorecer un establecimiento más eficiente y uniforme del cultivo.
Alianza
La tecnología surgió de la alianza entre Grupo Arcor y la Eeaoc, que combinaron investigación científica y experiencia productiva para desarrollar una tecnología orientada a mejorar la eficiencia en la plantación de caña de azúcar. “Para la empresa, innovar también significa mirar nuestros procesos productivos y preguntarnos cómo podemos hacerlos más eficientes. La nueva tecnología es un ejemplo de cómo una pregunta sencilla puede transformarse, a través de la investigación aplicada y el trabajo conjunto, en una tecnología con potencial para generar valor en toda la cadena”, afirmó Mariano Tamborini, gerente general de Agronegocios de Grupo Arcor.
El ejecutivo agregó que la tecnología ya cuenta con patentes otorgadas en la Argentina y Brasil, mientras que hay solicitudes en trámite en otros países de América Latina: “El próximo paso es avanzar en el escalamiento industrial y en acuerdos de licenciamiento que permitan llevar la tecnología al mercado”.


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