“La primera respuesta”: un informe advierte que las empresas agropecuarias observan condiciones más difíciles para financiarse

CÓRDOBA.- Las empresas agropecuarias siguen necesitando crédito, pero conseguirlo se volvió más difícil y el costo financiero empezó a pesar sobre sus decisiones. Este mes, la respuesta más frecuente frente a ese escenario fue postergar: correr en el tiempo inversiones y decisiones productivas antes que cancelar los planes. La mitad de las empresas relevadas por Tasómetro demoró al menos una decisión durante el mes, sobre todo en materia de estructura y maquinaria.

“Las empresas no dejaron de necesitar crédito; lo que cambió es cuánto les cuesta conseguirlo”, resume Hernán Satorre, titular de Tasómetro, a LA NACION. Mientras en septiembre pasado quienes consideraban que conseguir crédito era más fácil y los que lo veían más difícil estaban prácticamente empatados, este mes los segundos duplicaron al primero.

El deterioro no implica, por ahora, un repliegue definitivo de los proyectos. Satorre destaca que la intención de inversión para el semestre se mantiene: siguen siendo más las empresas que planean invertir que aquellas que prevén reducir sus desembolsos.

El relevamiento de septiembre mostró que 63,5% de las 63 empresas consultadas necesitó crédito; 41,3% postergó al menos una decisión por el costo o la falta de financiamiento. La inversión, por lo tanto, convivía con restricciones que obligaban a revisar los tiempos de ejecución. Este mes, esa tensión se trasladó con mayor claridad a las decisiones empresariales: “Postergar parece ser la primera respuesta de una empresa cuando el crédito se pone cuesta arriba. No se cancela el plan: se lo corre en el tiempo”, explica Satorre.

 “Postergar parece ser la primera respuesta de una empresa cuando el crédito se pone cuesta arriba. No se cancela el plan: se lo corre en el tiempo”, explica Satorre
“Postergar parece ser la primera respuesta de una empresa cuando el crédito se pone cuesta arriba. No se cancela el plan: se lo corre en el tiempo”, explica Satorre

En apenas un mes, el crédito en dólares pasó de representar tres de cada diez operaciones del panel a concentrar seis de cada diez. “Para quien vende en dólares es la opción más barata; para el resto suma un riesgo cambiario que hay que medir”, advierte Satorre. La recomendación apunta a evaluar la correspondencia entre la moneda de la deuda y la de los ingresos, en lugar de comparar únicamente las tasas nominales.

En las operaciones en pesos, por su parte, las tasas mostraron una mayor concentración. La mediana se mantuvo alrededor del 31%, pero desaparecieron los extremos: no se registraron las líneas de convenio más baratas ni los créditos más caros. La mitad central de las operaciones se cerró con tasas de entre el 30% y el 32%.

El problema, según el economista, aparece en el precio y en los plazos. Casi una de cada cuatro operaciones todavía permanece en oferta, sin haberse cerrado. Es decir, existe una demanda que busca financiamiento, pero no siempre logra resolver la operación en las condiciones o los tiempos que necesita.

El experto considera importante atravesar 2027 sin depender de una renovación de crédito de último momento y evitar, en la medida de lo posible, solicitar financiamiento cerca de las elecciones
El experto considera importante atravesar 2027 sin depender de una renovación de crédito de último momento y evitar, en la medida de lo posible, solicitar financiamiento cerca de las elecciones

En ese contexto, la planificación financiera gana peso. Satorre recomienda “anticipar las renovaciones” y evitar que las empresas salgan a buscar fondos cuando ya enfrentan una necesidad urgente de liquidez. También sugiere comparar las propuestas por su costo financiero total y no solamente por la tasa de interés, una diferencia que puede ser relevante al considerar comisiones, gastos y otras condiciones de contratación.

Considera importante atravesar 2027 sin depender de una renovación de crédito de último momento y evitar, en la medida de lo posible, solicitar financiamiento cerca de las elecciones, cuando las tasas o las restricciones podrían resultar superiores a las previstas. Se trata de un riesgo posible, no de una certeza sobre la evolución futura del mercado.

Por ahora, el panorama combina señales contrapuestas. Las empresas siguen sosteniendo sus planes de inversión, pero una parte ya los desplaza en el tiempo; el crédito continúa disponible para muchas, aunque las condiciones se volvieron menos favorables, y el financiamiento en dólares ganó terreno.

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