El embajador del Reino Unido en Chile, David Concar, visitó Punta Arenas el 13 de octubre, en una agenda oficial centrada en la cooperación científica antártica. Sin embargo, la gira se desarrolla en un contexto de tensión diplomática entre la Buenos Aires y Londres por el conflicto soberano sobre las islas, que se reavivó ante el avance del proyecto Sea Lion de explotación hidrocarburífera sobre la Cuenca Malvinas Norte.
En ese sentido, Chile quedó en el medio del conflicto y eleva su tensión con Argentina por los planes que buscan llevarse adelante para reactivar una conexión marítima comercial que una Punta Arenas con las Islas Malvinas.
“Muy contento de visitar Magallanes, que ocupa un lugar especial en la relación entre el Reino Unido y Chile. Nuestra historia compartida nos conecta desde hace generaciones, y hoy seguimos fortaleciendo esa colaboración para construir juntos el futuro”, publicó el diplomático en X, junto con imágenes de su visita.
Durante su paso por la región, Concar conoció el trabajo del Instituto Antártico Chileno (INACH) en materia de investigación polar. Según informó la embajada británica, el representante destacó que “la cooperación científica es uno de los pilares de la relación entre el Reino Unido y Chile en la Antártica”.
También mantuvo un encuentro con la gobernadora regional, Hina Carabante, para analizar oportunidades de colaboración en ciencia antártica, conservación marina y protección de ecosistemas. A fines de agosto, el embajador ya se había reunido con el ministro de Defensa Nacional chileno, Fernando Barros, y el subsecretario de Defensa, Rodrigo Álvarez, para abordar asuntos bilaterales y de defensa.
La visita coincide con los preparativos para el zarpe del buque Danstar, de bandera chilena, que transportaría mercadería hacia el archipiélago. En paralelo, Punta Arenas evalúa reactivar una ruta marítima comercial hacia Puerto Argentini, principal localidad de las Malvinas, con una primera navegación prevista para mediados de noviembre a cargo de la empresa chilena Easter Island Naviera. La iniciativa provocó cuestionamientos de sectores políticos argentinos y declaraciones cruzadas entre parlamentarios de ambos países.
El canciller Pablo Quirno se refirió al tema y afirmó: “Nosotros no tenemos en este momento notificación oficial de un barco chileno yendo a Malvinas”.
Chile busca avanzar con la conexión marítima
La semana pasada, el Parlamento chileno aprobó siete resoluciones vinculadas con la iniciativa, en una señal de respaldo a la ruta comercial. Durante una sesión especial del 6 de octubre, la Cámara de Diputados instó al presidente José Antonio Kast a adoptar una posición más firme “en defensa de los intereses nacionales”.
Desde la Argentina, el diputado peronista Guillermo Michel presentó un proyecto de ley que propone retirar beneficios fiscales a empresas chilenas.
La tensión entre Argentina y Chile comenzó a escalar a fines de septiembre, cuando una ronda de negocios reunió en Punta Arenas a empresarios de las Islas Malvinas y de Chile. El encuentro reavivó los planes para establecer una conexión marítima directa con el archipiélago y abrió la posibilidad de desarrollar un nuevo corredor logístico en el Atlántico Sur.
El Punta Arenas Business Showroom fue organizado por la Falkland Islands Development Corporation (FIDC), el municipio local y la naviera Eastern Island. La actividad congregó a unas 80 empresas y buscó consolidar una ruta cuya primera navegación se proyecta para los primeros días de diciembre de 2026, con el buque de carga general Danstar.
La FIDC presentó la conexión como una oportunidad para ampliar el comercio y responder al aumento de la demanda de importaciones de las islas. La iniciativa también contempla la posibilidad de que el intercambio de bienes evolucione hacia una plataforma logística y de servicios para actividades en zonas remotas del Atlántico Sur, incluida la extracción petrolera.
Ese escenario se suma al conflicto entre Buenos Aires y Londres por las operaciones hidrocarburíferas en la Cuenca Malvinas Norte. En ese marco, el presidente Javier Milei anunció la activación de un litigio internacional contra el Reino Unido, con el objetivo de frenar las actividades petroleras en la zona.
El cruce por el proyecto petrolero Sea Lion
La disputa diplomática sumó un nuevo capítulo cuando el Gobierno argentino presentó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM), con sede en Hamburgo, Alemania, una solicitud de medidas provisionales para detener el desarrollo del campo petrolero Sea Lion.
El proyecto, valuado en u$s 2.200 millones, está a cargo de la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. El yacimiento se encuentra a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago.
Según explicó el gobierno de Milei, la presentación busca “preservar los derechos soberanos de Argentina sobre su plataforma continental” e impedir actividades que considera autorizadas “unilateral e ilegalmente” por el Reino Unido.
La respuesta británica llegó a través de Uma Kumaran, ministra de Estado del Foreign Office, durante una intervención ante la Cámara de los Comunes. La funcionaria sostuvo que la Argentina intentaba recurrir a “medidas más allá de su jurisdicción” como mecanismo de coerción económica.
“El campo Sea Lion se encuentra en la plataforma continental de las Islas Malvinas. El proyecto es legal y está regulado por el gobierno democráticamente electo de las Islas Malvinas. Argentina no tiene jurisdicción sobre él”, afirmó Kumaran, según informó la agencia Associated Press (AP).
La representante del Gobierno británico agregó que Londres “no se quedará de brazos cruzados” ante lo que definió como presión económica ilegítima. Además, anunció que el secretario de Negocios activará la legislación de protección de intereses comerciales frente a cualquier medida argentina que pretenda aplicarse fuera de su jurisdicción.
En paralelo, la gestión de Andy Burnham informó que la red diplomática británica, por instrucción del canciller, se está comunicando con socios del G7 y del G20, además de gobiernos de Europa y América, para advertir sobre las consecuencias que atribuye a la conducta argentina en materia de seguridad jurídica y estabilidad del comercio global.
Kumaran también anticipó que el Reino Unido prepara “medidas adicionales, legales, proporcionales y robustas” si la situación continúa. Sobre el eventual acceso de la Argentina al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sostuvo que el comportamiento de Buenos Aires “plantea interrogantes muy serios sobre su confiabilidad como socio”.

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