El objetivo electoral del Gobierno es lograr una fuerte baja de la inflación interanual antes de ir a votar

Javier Milei y Luis Caputo de espaldas ante una urna con el texto Elecciones presidenciales 2027 sobre una mesa con la bandera argentina.
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Aunque en septiembre el índice rebotó hasta 1,9%, todo indica que se trata de un repunte puntual y que el proceso de desinflación continuará en los próximos meses. Pese al repunte, hay un par de datos que son alentadores: por muy poco el indicador se mantuvo por debajo del 2% mensual y la inflación núcleo (que no tiene en cuenta los aumentos estacionales y los provenientes de servicios regulados) cayó a 1,7 por ciento.

No está claro si en octubre se retomará la baja. Desde CyT Consultores indicaron que de manera preliminar la estimación les da 1,9%, similar a la registrada en septiembre. Fernando Marull se mostró más optimista y cree que puede volver al 1,7%, el menor nivel del año, ya registrado en junio y en agosto pasado. Será clave seguir la evolución del precio de los alimentos para determinar cuánto podría dar el nivel de este mes.

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Para el Gobierno, el dato de inflación es clave para sus chances pensando en la elección e 2027. Puntualmente, la interanual se ubicó en 33,4%, pero el objetivo es reducirla de manera sustancial en los próximos doce meses. Si se mantienen estos niveles o incluso un poco más abajo, entonces la medición anual haría su trabajo: pasar de los niveles actuales a cerca del 20% anual en el transcurso de un año.

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Dentro de exactamente un año se conocerá el dato de inflación de septiembre de 2027, que será el último antes de concurrir a las urnas. El Gobierno se juega mucho con este dato y con los que se conozcan en los meses siguientes, a medida que se acerque la fecha de la votación.

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Conseguir una desaceleración de la inflación interanual resulta muy relevante para Javier Milei, que prometió un combate frontal sin imponer congelamiento ni controles de precios.

Bajar desde el 33,4% interanual de la medición de ayer al 20% dentro de 12 meses luce complicado pero no imposible. Para ello será necesario sobre todo que el tipo de cambio no sufra grandes sobresaltos, que es uno de los objetivos principales del equipo económico de cara al año electoral.

El impacto de esa potencial baja es, por un lado, mostrar que el sacrificio que implica el plan económico no es en vano y se traduce en menos inflación con el paso del tiempo.

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Pero, además, el propio Presidente consideró que es clave para que se produzca una recuperación del mercado interno. “Nosotros esperamos que el proceso de baja de la inflación continúe, lo que generará una suba de las jubilaciones y de los salarios en términos reales, impactando positivamente en el consumo”, explicó.

Milei sostuvo que la mejora del consumo ante una baja de la inflación, el aumento del crédito hipotecario y la inversión que se espera en obras viales por las concesiones de ruta y el ingreso de divisas de los RIGI serán claves para impulsar el crecimiento en 2027.

De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los analistas estimaron una inflación del 1,9% para septiembre, lo que finalmente sucedió, mientras que proyectaron aumentos del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre.

La trayectoria prevista para el comienzo de 2027 tampoco muestra una desaceleración significativa: el mercado espera un IPC del 1,6% tanto en enero como en febrero, y del 1,7% en marzo.

Gráfico de líneas y áreas sombreadas que muestra la variación porcentual mensual de un índice desde julio de 2026 hasta marzo de 2027.

Las estimaciones reflejan una inflación que encuentra dificultades para retomar una trayectoria descendente más pronunciada. Si bien el escenario contempla registros inferiores al 2% mensual, la persistencia de aumentos en ese rango posterga la posibilidad de alcanzar variaciones que comiencen con cero como prometió Milei.

Entre los factores que pueden condicionar el proceso de desinflación aparecen la evolución de los precios de la energía y de los servicios, la estacionalidad de algunos rubros y las expectativas sobre el tipo de cambio. En particular, el comportamiento del dólar será una variable relevante para la formación de precios y para determinar la velocidad con la que la inflación pueda seguir bajando durante 2027.

El panorama plantea, además, un desafío para las metas oficiales. El proyecto de Presupuesto 2027 contempla una inflación anual del 18%, equivalente a un ritmo mensual acumulativo cercano al 1,4 por ciento. Las proyecciones del REM para los primeros meses del año se ubican por encima de esa referencia, lo que evidencia la distancia entre el sendero esperado por el mercado en el corto plazo y el objetivo oficial.

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