A un año de la desaparición de Juana Morales y Pedro Kreder, los dos jubilados que salieron de Comodoro Rivadavia rumbo a Camarones, en Chubut, el misterio sobre su paradero continúa sin resolverse. Este domingo 11 de octubre se cumplió un año desde que la pareja fue vista por última vez y, pese a los numerosos operativos de búsqueda, los investigadores todavía no lograron determinar qué ocurrió.
La pareja había partido el 11 de octubre de 2025 desde la vivienda de Kreder, ubicada en el barrio Ciudadela, con la intención de pasar el fin de semana en Camarones. Viajaban en una camioneta Toyota Hilux, patente NSP-455, equipada con una cúpula color champagne.
Según los datos incorporados a la investigación, la última señal de los teléfonos celulares se registró a las 9:53 de aquella mañana. La falta de comunicación posterior despertó la preocupación de sus familiares, quienes denunciaron la desaparición y solicitaron que comenzaran los rastrillajes.
Morales, de 69 años, era una docente jubilada que continuaba dando clases particulares en Comodoro Rivadavia. Kreder, de 79, había desarrollado gran parte de su trayectoria laboral en el rubro inmobiliario. Ambos habían comenzado una relación sentimental apenas dos meses antes de desaparecer y proyectaban una nueva etapa juntos. Lo que debía ser una escapada de fin de semana terminó convirtiéndose en un misterio que, un año después, continuaba sin respuestas.
El hallazgo de la camioneta aumentó el misterio
Las primeras averiguaciones permitieron establecer que el vehículo había circulado por la Ruta Provincial Nº 1, en dirección a Caleta Córdova. Este recorrido llamó la atención de las hijas de Kreder, quienes explicaron que su padre cuidaba especialmente su camioneta y evitaba transitar por caminos en malas condiciones.

El 17 de octubre, seis días después de la desaparición, la Toyota Hilux fue encontrada en el Zanjón de Visser, a unos seis kilómetros de la costa y a 15 kilómetros de la Ruta Nacional Nº 3.
La camioneta estaba cerrada, sin ocupantes y con las pertenencias personales de ambos jubilados en su interior. Además, había quedado encajada en el terreno, una circunstancia que llevó a los investigadores a considerar que la pareja podría haber descendido para buscar ayuda.
Las tres hipótesis que investigaron
Desde el comienzo, los investigadores analizaron tres posibilidades: una ausencia voluntaria, un accidente o la intervención de terceros en un posible hecho delictivo.
Sin embargo, no se encontraron signos de violencia ni elementos que permitieran confirmar la participación de otras personas. Tampoco surgieron pruebas concluyentes que explicaran por qué los jubilados abandonaron el vehículo.

La hipótesis de que Morales y Kreder hubieran salido a buscar ayuda cobró relevancia debido a las condiciones del terreno. Por ese motivo, durante las primeras etapas del operativo se priorizó la posibilidad de encontrarlos con vida, aunque estuvieran perdidos o desorientados.
Rastrillajes por tierra, mar y aire sin resultados
La Policía del Chubut, junto con Defensa Civil de Comodoro Rivadavia, organismos provinciales, nacionales y voluntarios, desarrolló numerosos procedimientos de búsqueda.
Los operativos incluyeron recorridas terrestres y marítimas, sobrevuelos con helicópteros y vuelos nocturnos con drones. También se inspeccionaron sumideros, estancias, refugios y diferentes sectores de la costa.
A pesar de los recursos desplegados y de las reiteradas inspecciones, ninguna de las búsquedas permitió encontrar rastros de los jubilados.
Según informó Diario Crónica, la investigación permanecía a la espera de nuevos testimonios o información que permitiera orientar otras medidas para esclarecer el caso.
Ofrecen $10 millones para encontrar a los jubilados
Al cumplirse un año de la desaparición, el Gobierno nacional mantenía vigente una recompensa de cinco millones de pesos por cada persona, lo que representaba un total de $10 millones para quienes aportaran información útil que permitiera localizar a Morales y Kreder.
Mientras tanto, sus familiares continuaban reclamando respuestas y solicitaban que la investigación no quedara paralizada.
En una publicación realizada cuando se cumplieron ocho meses de la desaparición, una de las hijas de Juana Morales compartió el dolor que atravesaba su familia.
“Mi hijito me preguntó al ver una foto por qué su abuelita ya no venía a visitarlo y yo solamente pude llorar porque no encontré palabras para responderle”, escribió.
La mujer también manifestó la necesidad de conocer qué había sucedido con su madre. “Mi mamá merece ser encontrada y mi familia merece una respuesta”, sostuvo.
Finalmente, pidió colaboración a quienes pudieran tener información sobre el caso y expresó: “Ayúdenme a mantener viva su memoria y el pedido de justicia”.

Leave a Reply