Cabe destacar que, ante las críticas por el informe de la comisión, el Comité Nobel aclaró que la distinción concedida a Pillay no implica un aval a la calificación de genocidio: “Es su informe, el informe de la comisión. Por supuesto, confiamos plenamente en su profesionalismo y su integridad, pero se trata del trabajo de una comisión de investigación de la ONU. La decisión corresponderá a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). […] El Comité Nobel no es un tribunal”, afirmó su presidente, Jorgen Watne Frydnes, en declaraciones a la AFP.
La fuerte reacción de Israel al Nobel de la Paz
Tras el anuncio del galardón, el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí publicó un comunicado en la red social X en el que apuntó contra la trayectoria de Pillay y sus conclusiones sobre la guerra en Gaza: “Su papel en la implacable demonización de Israel por motivos políticos y en la promoción de la mentira del genocidio habla por sí solo”, afirmó la cartera diplomática.
En el mismo mensaje, el gobierno israelí sostuvo que el reconocimiento no constituye un respaldo a la justicia. “Otorgarle el Premio Nobel de la Paz a Pillay no es un reconocimiento de la justicia. Es el uso grotesco de un premio como arma para legitimar el odio y los prejuicios contra Israel”, denunciaron.
El rol de Navi Pillay en la investigación sobre el genocidio en Gaza
Pillay alcanzó reconocimiento internacional por sus denuncias contra la represión de movimientos de protesta por parte de distintos gobiernos del mundo árabe, especialmente en Libia y Siria. Entre 2021 y 2025, estuvo al frente de una comisión de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para examinar las causas profundas del conflicto entre israelíes y palestinos.
El panel, que no habla en nombre de Naciones Unidas, concluyó que en Gaza se estaba produciendo un genocidio desde el comienzo de la guerra, desencadenada por el ataque terrorista de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023. El informe también acusó al primer ministro israelí, al presidente del país y al entonces ministro de Defensa de “incitar a la comisión de genocidio”.
Israel, que se negó a colaborar con el organismo desde su creación, rechazó las conclusiones y cuestionó la imparcialidad de la comisión. “La responsabilidad recae en el Estado de Israel”, declaró Pillay a la AFP en 2025.
La jurista también afirmó que su equipo había compartido “miles de elementos de información” con los fiscales de la Corte Penal Internacional (CPI), que investiga por separado las acusaciones de genocidio contra Israel durante la guerra en Gaza. Actualmente, Pillay ejerce como jueza ad hoc de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde participa en un caso relacionado con la minoría rohinyá.
La trayectoria de Pillay
La trayectoria de Pillay incluye cargos en distintos organismos judiciales internacionales y una extensa carrera en defensa de los derechos humanos. Nacida en 1940 en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil indio, debió enfrentar la discriminación racial para convertirse en la primera mujer no blanca en abrir un estudio de abogados en la provincia de Natal.
En los primeros años de su carrera, representó a Nelson Mandela y a presos políticos perseguidos por el gobierno racista sudafricano. Tras la consolidación de la democracia en el país, presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, encargado de juzgar las atrocidades del genocidio de 1994. Allí sentó precedentes al clasificar la violencia sexual sistemática como crimen de guerra.
Más tarde, se desempeñó como jueza en la etapa formativa de la Corte Penal Internacional, en La Haya, y fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. En los últimos años, su trabajo al frente de la comisión de investigación sobre el territorio palestino ocupado volvió a ubicarla en el centro de la controversia internacional por sus conclusiones sobre las operaciones militares israelíes en Gaza.


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