Ante la posibilidad de una campaña con lluvias por encima de lo normal, especialistas advirtieron que el exceso de agua puede traer complicaciones a la hora de hacer silaje de maíz. En ese escenario, recomendaron anticipar el trabajo, desde la siembra hasta el momento del picado, para evitar que las lluvias impidan entrar a los lotes en el momento adecuado.
Así surge de un informe técnico de silajes de Supra Semillas para la campaña 2026/27, elaborado por Héctor Javier López, especialista en silajes de la compañía. Allí remarcó que uno de los principales desafíos ante un escenario con excesos de agua será poder entrar a los lotes y realizar el picado en el momento adecuado, para conservar la mayor cantidad posible de materia seca y calidad nutricional.
“El gran reto agronómico y operativo de este ciclo no se limitará a producir toneladas de maíz, sino en capturar el potencial del cultivo, cosechar en la ventana óptima y conservar la mayor cantidad de materia seca (MS) con la máxima calidad nutricional posible”, señaló.

Entre las recomendaciones, López mencionó escalonar las fechas de siembra y repartir la superficie entre distintos ambientes, para evitar que todos los lotes lleguen al momento de picado al mismo tiempo. En ese sentidi, aconsejó “distribuir el riesgo entre ambientes y fechas de siembra”. De esta manera, si se presenta un período prolongado de lluvias, se busca evitar que toda la superficie quede condicionada al mismo tiempo.
En ese sentido, el especialista señaló que en una campaña húmeda será muy importante tener en cuenta las condiciones de los lotes para el ingreso de la maquinaria. “El mejor lote en un año húmedo no es necesariamente el de mayor potencial físico, sino aquel que garantice piso para entrar con la picadora en el momento justo”, indicó.
Para el picado, el porcentaje de materia seca recomendado para el maíz se ubica entre el 32% y el 38%. Por debajo de ese nivel, el exceso de humedad puede generar pérdidas por efluentes y alterar la fermentación. Si el picado se demora demasiado, en cambio, se dificulta la compactación y el material queda más expuesto al oxígeno.
Por eso, desde la compañía recomendaron medir la materia seca y no decidir el momento del picado solamente por cómo se ve el cultivo. “En una campaña lluviosa, el estado del cultivo no se estima visualmente; es imprescindible monitorear y medir la MS con datos precisos antes del arribo de la picadora”, señaló López. En la misma línea, recomendó: “Medir materia seca de forma rigurosa y no decidir el picado solamente con el ojo”.
Por otro lado, el ingreso de maquinaria pesada sobre lotes saturados de agua puede generar compactación en el suelo. Frente a este escenario, López recomendó organizar con anticipación el trabajo e identificar los lotes con mayores dificultades para el ingreso de las máquinas.
También aconsejó definir antes del picado los accesos, los caminos que podrán utilizarse, los lugares de descarga y la capacidad de trabajo de los equipos. En este punto, la recomendación fue “planificar la logística de cosecha de antemano según el riesgo hídrico de cada lote”.

Una vez picado el maíz, López recomendó regular el tamaño de las partículas, procesar el grano, compactar en capas finas y sellar el silo inmediatamente. Según explicó, el objetivo es generar rápidamente un ambiente sin oxígeno para lograr una fermentación controlada. “La calidad lograda en el lote solo se defiende si el manejo continúa hasta el comedero”, afirmó.
Durante el uso del silo también se debe controlar la velocidad con la que se retira el material, para reducir su exposición al oxígeno. En ese sentido, el informe planteó que hay que “entender que la confección y la extracción también forman parte activa de la producción del silaje”.
Por otra parte, López señaló que el uso del silaje cambia según el tipo de producción. “No existe un silaje universalmente ideal, sino uno adecuado para cada planteo productivo”, indicó. En los tambos pastoriles puede utilizarse como reserva cuando el exceso de humedad dificulta el pastoreo; en los tambos a corral o estabulados forma parte de las raciones y, en los sistemas de carne, puede emplearse en cría, recría y terminación.
Finalmente, el especialista indicó que un escenario con exceso de agua puede permitir que el maíz alcance mayores rindes si se manejan los riesgos de la campaña. “El exceso hídrico representa una oportunidad para expresar los techos de rendimiento del maíz si se administra correctamente el riesgo de campaña”, sostuvo. Además, señaló que la rentabilidad del silaje no depende únicamente del costo de producir la materia seca, sino también de evitar pérdidas antes de que el alimento llegue al animal.
“¿Cuánto nos cuesta realmente perder una tonelada de materia seca que ya produjimos?”, planteó. Y agregó: “Cuando hablamos de silajes, quizás la primera cuenta que deberíamos aprender a hacer no sea cuánto cuesta producirlos, sino cuánto cuesta perderlos”.

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