
Los créditos destinados al consumo no lograron despegar en septiembre, con números desfavorables tanto para los préstamos personales, que en términos reales cayeron 0,1%, como para el financiamiento con tarjetas de crédito, con una variación de apenas 0,2%, en un contexto en el que la morosidad se mantiene en niveles récord. Las únicas buenas noticias para el crédito en el mes pasado llegaron por el lado de los préstamos con garantía real: los prendarios crecieron 1,3% mientras que los hipotecarios subieron 3,5%, en base a anuncios oficiales que prometen mayor fondeo con participación de la Anses.
Los datos que revelan que el crédito sigue estancado, registrados en un informe de First Capital sobre datos oficiales, también muestran la dificultad que tendrá el sistema financiero para reducir el elevado nivel de irregularidad. Para achicar el ratio de mora sobre el stock total de crédito se necesita que avancen los planes de refinanciación, que crezca la colocación de préstamos nuevos, o bien que pasen ambas cosas a la vez.
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La refinanciación de deudas, en el ámbito de los bancos, está permitiendo ponerse al día a 115.000 deudores al mes, sobre un universo estimado en 6 millones de morosos si se suma el universo de los créditos no bancarios, tales como las tarjetas de supermercados y las billeteras virtuales. En la otra parte de la ecuación, aunque la desaceleración de la inflación de los últimos meses influyó de manera positiva, la reactivación del crédito no luce cercana, tal como explicó el informe.
En septiembre el saldo total de préstamos en pesos al sector privado aumentó en términos nominales un 2,2% mensual, con un saldo de $108,8 billones y un crecimiento interanual del 31,5%. Descontada la inflación, la variación real en el mes fue positiva de 0,3%, con una disminución anual del 1,4%. “Por segundo mes consecutivo, tenemos un crecimiento real muy modesto, las operaciones con tarjeta de crédito, las prendarias e hipotecarias, aportaron al saldo positivo. El aumento nominal promedio anual de 2,2 billones de pesos actual no alcanza para igualar, en términos reales, la cartera de hace doce meses”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
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Caso por caso
El informe analizó el desempeño en cada uno de los segmentos del mercado crediticio, en base a una inflación para septiembre del 1,9%. Los préstamos personales cerraron el mes con un saldo de $22,3 billones, tras una suba nominal mensual de 1,8% y de 22,7% interanual. Descontada la inflación estimada, la cartera retrocedió 0,1% en el mes y 7,9% en la comparación interanual.
Para Barbero, la irregularidad en el crédito personal “ha frenado la actividad de esta línea y todos los esfuerzos del sector financiero se dirigen a recuperar a los clientes en mora. Por su parte, los usuarios no encuentran condiciones atractivas para endeudarse nuevamente, debido a su ingreso disponible, las tasas de mercado y los plazos de los créditos”.
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Las operaciones con tarjetas de crédito acumularon un saldo financiado de $25,6 billones, un aumento nominal de 2,1% respecto de agosto y de 18,6% interanual. En términos reales, la línea avanzó 0,2% mensual, aunque quedó 11,1% por debajo del nivel de septiembre de 2025.
Los préstamos comerciales alcanzaron $36,9 billones en septiembre, con una variación nominal de 1,6% mensual y de 37,9% anual. Al ajustar por inflación, el stock cayó 0,3% frente a agosto, pero conservó un crecimiento interanual de 3,5%. “El bajo nivel de la actividad comercial espera recuperarse durante octubre con el lanzamiento de promociones de venta ‘on line’ en todos los rubros”, dijo Barbero.
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La cartera de créditos prendarios llegó a $6,6 billones luego de subir 3,2% en términos nominales durante septiembre. La variación real fue positiva en el mes, con un alza de 1,3%, aunque el saldo permaneció 10,1% por debajo del registro de un año antes en términos reales.
Empujado por los anuncios oficiales que pusieron un techo a las tasas, los créditos hipotecarios, incluidos los ajustables por UVA, fueron la línea con mayor expansión entre las analizadas. El saldo ascendió a $9,1 billones, con incrementos nominales de 5,4% mensual y 73% interanual; en términos reales, subió 3,5% frente a agosto y 29,8% respecto de septiembre de 2025.
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Otra decisión del Gobierno, la flexibilización de los créditos en dólares, impulsó ese segmento, que alcanzó USD 26.170 millones con un crecimiento de 3,7% mensual y 39,8% interanual. La incorporación de sectores no ligados a la exportación al universo de tomadores de crédito en moneda extranjera fue el gran motor de ese crecimiento, según First Capital. Los préstamos comerciales concentraron 74,2% de la deuda en moneda extranjera y sumaron USD 19.407 millones, mientras que el financiamiento en dólares con tarjetas de crédito subió 28,2% en el mes, hasta USD 859 millones, y los prendarios crecieron 0,6%, hasta USD 1.409 millones.
La irregularidad se mantiene en sus niveles más elevados de los últimos 20 años. No obstante, ya comenzaron a aparecer señales que indican un techo. La mora en los préstamos a las familias mostró una leve baja en agosto, ya que descendió de 12,9% en julio a 12,8%, según un informe de la consultora 1816 en base a la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Mientras se aguarda por el dato oficial, la consultora señaló que esa reducción se produjo en un contexto de estabilidad de la morosidad total del sector privado, que se mantuvo en 7,7 por ciento.
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El comportamiento de los hogares contrastó con el de las empresas, que pasó de 3,6% a 3,8% durante el mes. Así, la baja en la irregularidad de las familias no modificó el indicador agregado del crédito privado no financiero.
La tasa de mora del sector privado se mantuvo prácticamente sin cambios entre mayo y agosto de 2026. De todos modos, los niveles actuales siguen lejos de los registros de octubre de 2024, cuando la irregularidad total era de 1,5% y la de las familias alcanzaba el 2,5 por ciento.

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