
El consumo de nafta en la Argentina cayó 5,36% desde 2023 y el litro ya cuesta más en dólares que en Estados Unidos y Brasil, en un mercado donde los precios acumulan subas pronunciadas pero empiezan a encontrar su límite frente a una demanda que se retrae mes tras mes. En ese contexto, las petroleras Shell, Axion y Puma aumentaron la semana pasada el precio de sus combustibles entre 2% y 5%, mientras que YPF —que concentra el 55% del mercado minorista— comunicó al día siguiente un incremento de apenas 1%, el primero desde mayo.
El movimiento diferenciado de la empresa de mayoría estatal no fue casual. Con siete meses consecutivos de caída en las ventas, subir más agresivamente los precios implicaría perder aún más volumen en un mercado que ya acumula una contracción interanual del 2,19% solo en agosto. Al mismo tiempo, si YPF se queda quieta mientras las otras suben, puede captar más demanda —los consumidores migran hacia sus surtidores—, pero vende más volumen a un precio inferior al del mercado, lo que deteriora su ecuación económica. Ese equilibrio entre cuota de mercado y rentabilidad condicionó la decisión.
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Los límites para aumentar
Desde el miércoles 24 de septiembre, Shell elevó 2,4% la nafta súper, 4,7% la premium y 5% el gasoil de mayor calidad. Axion aplicó incrementos de entre 2,3% y 4,2% según el combustible, y Puma, de entre 2% y 5%. YPF esperó hasta el fin de semana para confirmar su suba del 1% promedio en todo el país.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, encuadró los movimientos del mercado dentro del esquema de amortiguación de precios —denominado buffer— que las compañías del sector sostienen de forma voluntaria. “Cualquier aumento que estén haciendo está dentro de un programa de buffer, porque el aumento sería muy grande”, afirmó en declaraciones a Infobae en Vivo. El mecanismo permite absorber parte del impacto de las fluctuaciones del barril sin trasladarlas de forma inmediata al surtidor.
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El contexto internacional explica la presión: el barril de Brent cotizó en torno a los USD 105 en el momento de los aumentos, muy por encima del precio de referencia interno, que refleja un valor de entre USD 80 y USD 85. Marín fue directo sobre las implicancias: “Si el precio se mantiene alrededor de los USD 100 por mucho tiempo, Argentina va a pagar a USD 100”.
El litro de nafta en Argentina es 14,8% más caro que en EEUU
Según un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), el litro de nafta súper en la Argentina alcanzó USD 1,35 en septiembre de 2026, por encima del promedio de Estados Unidos (USD 1,18) y de Brasil (USD 1,26). El litro argentino es hoy 14,8% más caro en dólares que el estadounidense, una brecha que se amplió desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, cuando la nafta acumuló una suba del 20,7% en moneda extranjera.
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En pesos, el encarecimiento también fue significativo. En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper pasó de $ 1.566 en enero a $ 2.059 en septiembre, un incremento del 31,4% en nueve meses. Ese ritmo de aumentos, sostenido a lo largo del año, es señalado por distintos actores del sector como uno de los factores que explican la retracción del consumo.
Ventas en baja
Los datos de la consultora Surtidores mostraron que en agosto se comercializaron 1.389.254 metros cúbicos de combustibles en todo el país, frente a los 1.420.350 metros cúbicos de agosto de 2025, una caída del 2,19% interanual. Fue el séptimo mes consecutivo con retroceso, aunque la contracción resultó menor a la de julio, cuando el descenso había sido del 5,53 por ciento.
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Por producto, la nafta súper —la de mayor peso en el mercado, con el 41% del total vendido— registró la mayor caída interanual: 3,66%. Le siguieron el gasoil común (-3,02%) y la nafta premium (-2,16%), que acumuló su cuarto mes consecutivo en baja. El único segmento que creció fue el gasoil premium, con un alza del 2,75 por ciento.
Ninguna de las siete principales compañías que operan en el país logró mejorar sus ventas en agosto respecto del mismo mes del año anterior. YPF vendió 765.835 metros cúbicos frente a los 782.089 de agosto de 2025, una baja del 2,08%. Shell, segunda en el mercado con el 22,7% de participación, retrocedió 2,06 por ciento.
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El informe del IAG revela una paradoja de fondo: mientras el consumo acumulado de enero a agosto de 2026 fue de 6.477,5 millones de litros —5,36% menos que los 6.845,2 millones del mismo período de 2023—, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) aumentó 240% en términos reales desde noviembre de 2023, más que triplicándose. Como resultado, el peso del ICL en el precio final de la nafta pasó del 8,9% en noviembre de 2023 al 19,8% en septiembre de 2026.
Pese a ese crecimiento, el Gobierno volvió a postergar la aplicación de las actualizaciones pendientes del impuesto. A través del Decreto N° 1126, publicado el 30 de septiembre en el Boletín Oficial, extendió hasta el 1° de noviembre el cronograma de actualización que había fijado a fines de agosto. La medida alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
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La decisión se tomó días después de que las petroleras aplicaran sus incrementos en los surtidores, con el objetivo de evitar que la actualización tributaria se sumara a los ajustes ya resueltos por las empresas. El Ejecutivo apunta a consolidar la desaceleración de la inflación tras el 1,7% registrado en agosto, en un mes en que las proyecciones anticipan un posible rebote hacia el 2 por ciento.
Los incrementos diferidos corresponden a las actualizaciones acumuladas de 2024, 2025 y del primer y segundo trimestre de 2026. Por ley, esos montos se ajustan cada tres meses a partir de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), aunque el Ejecutivo los ha diferido en distintas oportunidades a lo largo del año.
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La estrategia tiene, sin embargo, un límite temporal. El economista de Analytica, Claudio Caprarulo, señaló que el impacto de los aumentos de septiembre se trasladará principalmente a octubre. Y advirtió que para 2027, un tercio del incremento en la presión tributaria previsto provendrá de la actualización del impuesto a los combustibles.

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