El Gobierno apuesta a llegar a las elecciones de 2027 con una inflación anual del 20% y el dólar bajo control

Atlantic Council 2026 - Luis Toto Caputo
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El Gobierno apuesta a la desinflación de manera prioritaria de cara a lo que será un año electoral clave. Septiembre arrojaría noticias mixtas en esa dirección: el índice se mantendría debajo del 2%, pero a esta altura se descarta que logre perforar el dato de agosto, que fue el más bajo de los últimos 14 meses.

Si bien el mes que acaba de concluir tiene poca estacionalidad (es decir no hay muchos rubros que empujen hacia arriba el índice), la suba de los alimentos se aceleró. Debido a su alta ponderación dentro del Índice de Precios (IPC), las consultoras que siguen semana a semana la evolución de los precios ya descartaron que se pueda perforar el 1,7% de agosto.

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Por otra parte, la inflación mayorista también se había acelerado en agosto por la suba del precio del petróleo, lo que presumiblemente agregó algo de presión en los canales minoristas.

La decisión de YPF de no mover el precio de los combustibles en los surtidores ayudó a que en septiembre la inflación no haya sido más elevada. Pero es una incógnita si esto se mantendrá en octubre, porque el barril Brent continúa cerca de los 100 dólares.

Si se mantuviera una inflación por debajo del 2% mensual, el año culminaría en alrededor de 30%, levemente por debajo del 31,5% del año pasado.

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Pero ya para 2027 la tendencia bajista en el dato anual se notaría mucho más. Según los analistas que participan del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el año que viene la inflación se ubicaría en torno al 20 por ciento.

El equipo económico aspira a que para el momento de las elecciones del año que viene se vaya a votar con este escenario de pronunciada desinflación. Luis “Toto” Caputo reiteró que la base monetaria se mantendrá bajo control y que “no hay que esperar que sobre un solo peso para ir a comprar dólares”.

El objetivo, por lo tanto, es mantener muy estable el tipo de cambio y los agregados monetarios, con el objetivo principal de favorecer el proceso de baja gradual de la inflación.

El Gobierno ya dejó más que claro que no habrá un plan para inyectar pesos a fin de reactivar la economía. En épocas preelectorales el temor es que ese dinero lejos de impulsar el consumo, compra de bienes durables o turismo se utilice para comprar más dólares.

El ministro de Economía aseguró en una presentación el martes que tienen artillería de sobra para sofocar una corrida cambiaria. En ese sentido, señaló que cuenta con USD 75.000 millones potenciales para satisfacer la demanda: USD 40.000 millones entre los swap con Estados Unidos y China y USD 15.000 millones para operar en futuros.

Pero a eso le sumó las compras del Central en 2026, que sorprendió al estimarlas en 20.000 millones de dólares. Hasta ahora lleva USD 14.500 millones y no luce sencillo que logre llegar a ese nivel hasta fin de año, aunque podrían haber otros ingresos de dólares que fortalezcan las reservas del Central.

Por lo pronto, ayer el dólar mayorista terminó en baja, finalizando el mes en 1.517 pesos. El Central aflojó con las compras en septiembre para evitar una suba mayor del tipo de cambio, pero igual terminó con un saldo positivo cercano a los 470 millones de dólares. Incluso también aflojaron los dólares financieros, achicando la brecha que se había producido en las últimas jornadas con el oficial. La estabilidad del riesgo país en niveles de 607 puntos y una jornada más favorable en Wall Street también ayudaron para que se tranquilizara el clima en el mercado financiero local.

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