La muerte de Eduardo de Zavalía, a los 91 años, provocó un profundo pesar en el campo argentino. Abogado, productor y dirigente rural, fue presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) entre 1990 y 1994 y durante décadas estuvo vinculado a distintas instituciones del sector. Su trayectoria quedó ligada a la defensa de la producción y, especialmente, a una etapa trascendental para la entidad ruralista. Nació el 28 de agosto de 1935 y se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1959. Desde 1994 fue titular del Estudio Zavalía & Asociados, pero su actividad profesional convivió durante buena parte de su vida con su vínculo con el campo y con la dirigencia agropecuaria.
Fue productor agropecuario y productor lechero en 25 de Mayo, donde tenía su establecimiento. El Honorable Concejo Deliberante de ese partido bonaerense expresó su pesar por su fallecimiento y acompañó a sus familiares. Se casó con María Lucrecia Álvarez y tuvo dos hijos, Eduardo y Tomás.
Su recorrido institucional fue extenso. Antes de llegar a la presidencia de la SRA había sido presidente y director de la Asociación de Criadores de Holando Argentino (ACHA) entre 1969 y 1971 y vicepresidente de la SRA entre 1986 y 1990. También fue vicepresidente de la Federación Internacional de Productores Agropecuarios entre 1990 y 1994.

A lo largo de su carrera ocupó, además, distintos cargos y participó en instituciones vinculadas con la economía y la producción. Fue integrante de las comisiones directivas de IDEA, FIEL y la Bolsa de Cereales, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de la Empresa y presidente de esa institución en 2001. También fue vocal del Consejo de Administración de la Fundación ExportAr.
Su trayectoria académica también fue destacada. Fue profesor titular de Derecho Civil III en la Universidad de Morón entre 1963 y 1980 y asesor en el área lechera de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación entre 1977 y 1981. En 1996 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Morón.

En 1988 recibió un Premio Konex, Diploma al Mérito, por su trayectoria como empresario rural. Para entonces, de Zavalía ya había construido un recorrido que combinaba el ejercicio profesional, la producción agropecuaria y una activa participación en las instituciones del campo. Pero uno de los capítulos más importantes de su vida dirigencial se produjo durante su presidencia de la SRA. Fue durante ese período cuando la entidad adquirió el predio de Palermo, una operación realizada durante el gobierno de Carlos Menem que, con el paso del tiempo se convirtió en uno de los hechos más trascendentes de la historia institucional de la SRA.

Aquella operación también lo llevó a enfrentar una extensa causa judicial. De Zavalía fue denunciado penalmente junto con su entonces secretario, Juan Ravagnan, pero ambos fueron sobreseídos en 2019. La Justicia ratificó la legalidad de la operación de compraventa del predio y la vigencia de los derechos de la entidad sobre el inmueble. Tras la resolución judicial, la SRA celebró la sentencia absolutoria. “Se ha hecho justicia, a más de 20 años de iniciada la causa y 28 años de sucedidos los hechos; quedó demostrado que no hubo acto de corrupción alguno por parte de los directivos intervinientes”, había señalado la entidad.

En aquel comunicado, la SRA también defendió la actuación de sus autoridades durante la operación. “La SRA nada tuvo que ver con esa decisión de poner el predio a la venta, que fue realizada cumpliendo los requisitos legales y a un precio acorde con las restricciones y obligaciones que se asumían. La SRA solo tenía dos opciones: aceptarlas o perder el predio”, había expresado en un comunicado.
Más allá de aquel episodio, quienes compartieron con de Zavalía su paso por la dirigencia rural lo recuerdan especialmente por su formación, su capacidad de análisis y su personalidad. Enrique Crotto, quien fuera su vicepresidente durante la gestión 1990-1994, lo recordó con especial afecto y destacó su lucidez. “Era una de las mentes más lúcidas que he conocido en mi vida de la Rural. Era una persona brillante, sacando deducciones, conocía de economía, de derecho y tenía cierta, no toda, cintura política”, recordó a LA NACION Crotto.
Según su relato, una de sus principales virtudes era la capacidad para analizar los problemas económicos y productivos. “Escucharlo hablar sobre economía o de problemas del campo realmente era un placer”, afirmó.

Crotto también destacó una particularidad de su llegada a la presidencia de la SRA: no provenía de la estructura tradicional de la entidad. “No era un hombre de Palermo”, señaló. Y explicó que, a diferencia de otros dirigentes, nunca había sido comisario ni había participado desde joven en la vida interna de la Sociedad Rural. Sin embargo, esa distancia respecto de la estructura tradicional no le impidió ejercer el liderazgo. “Confiaba en mí, en Luciano [Miguens], en Tucho Ravagnan, y entonces nos dejaba hacer Palermo y él se dedicaba realmente a las cosas donde se sentía cómodo, que era la economía agropecuaria”, recordó Crotto.
También evocó las reuniones que por ese entonces mantenían las cuatro entidades del campo, antes de que se consolidara la actual Mesa de Enlace. Allí de Zavalía compartía discusiones con dirigentes como Humberto Volando, de Federación Agraria Argentina (FAA). Para Crotto, incluso en esos intercambios sobresalía por su conocimiento técnico. “Era brillante en esos temas, era un placer escucharlo”, afirmó.
También en ACHA lo rememoraron con cariño. Máximo Russ, extitular de la entidad, lo recordó como una “persona muy importante, de gran diálogo y componedor en todo el gremialismo rural”.
“Fue un gran luchador y muy activo en la defensa de los productores lecheros. Participaba de las distintas asambleas y reuniones de productores y representaba siempre a ACHA en defensa de la actividad. Era un gran conocedor de la lechería y por eso participaba en los foros internacionales vinculados con el sector. Durante su gestión como presidente de ACHA se compró la sede y, justamente por su espíritu componedor, fue quien modificó los estatutos de la asociación para darle una mayor participación a todos los criadores del interior. Esa fue su gran obra”, dijo.
La propia SRA despidió a de Zavalía a través de sus redes sociales y destacó su vínculo de toda una vida con el sector: “Despedimos con gran pesar a quien presidió nuestra entidad entre 1990 y 1994. Fue un destacado productor y dirigente rural, cuya vida estuvo estrechamente vinculada a la producción y a la defensa y fortalecimiento de las instituciones del campo argentino”.
Pero quizá una de las mejores formas de recordarlo sea recuperar sus propias palabras cuando, en 1990, recién asumido como presidente de la SRA, reclamaba al Gobierno de turno por la presión impositiva que sufría el sector. En aquel momento ya advertía sobre el impacto de las retenciones y del impuesto al gasoil sobre la producción. “Todos los problemas pasan por el campo impositivo, por las retenciones, que es un impuesto y que debe eliminarse; por el impuesto al gasoil, que realmente es una cosa absurda porque estamos gravando un insumo necesario para la producción y que debe eliminarse”, decía entonces.
Aquel reclamo se completaba con una defensa de la vocación productiva del hombre de campo. “Creo que el productor agropecuario siembra por ese convencimiento básico que tiene el hombre de campo de que hay que producir”, afirmaba en aquella entrevista.
Y, finalizaba: “Espero realmente que en el primer semestre del año que viene la situación en general mejore, que el tipo de cambio vaya resultando progresivamente cada vez mejor y que estas medidas que estamos solicitando al Gobierno de alguna manera le alivien su panorama y le permitan tener alguna rentabilidad al productor”.
LA NACION

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