El trigo empieza a transitar una etapa clave de la campaña con una preocupación que crece semana tras semana: la falta de agua. Mientras el escenario climático se mantiene bajo la influencia de la expectativa de un Súper Niño, las reservas hídricas de la región núcleo continúan retrocediendo y el cultivo comienza a mostrar los primeros síntomas del déficit. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), ya hay 160.000 hectáreas de trigo en condición regular, equivalentes al 10% del área implantada.
La situación adquiere mayor relevancia porque el cereal se acerca a su período crítico, cuando la disponibilidad de agua pasa a ser determinante para sostener el potencial de rendimiento. La BCR advierte que la demanda hídrica “se hace cada vez más importante” y que crece la necesidad de lluvias para evitar un deterioro mayor.
El deterioro de la condición del trigo contrasta con la campaña pasada. En el mismo momento de 2025 había unas 55.000 hectáreas en condición regular, pero por un motivo completamente diferente: los excesos de agua. Ahora, en cambio, el problema es la escasez de precipitaciones. Actualmente, el 23% de los lotes se encuentra en condición buena, el 50% muy buena y el 11% excelente.

En septiembre, la región núcleo acumuló hasta ahora entre 5 y 35 milímetros, mientras que los registros históricos normales para el mes se ubican entre 30 y 70 milímetros, con un gradiente creciente de oeste a este. A medida que pasan los días, además, las reservas de agua muestran un retroceso que empieza a hacerse visible en los cultivos.
El informe muestra que el trigo ya está entrando en distintas etapas de definición. Un 42% de los lotes permanece en macollaje, el 52% está en encañazón, el 5% desplegando la hoja bandera y un 1% ya tiene la espiga embuchada. Es decir, una parte cada vez mayor del cultivo se acerca a las fases en las que la disponibilidad de agua puede determinar cuánto del potencial actual de rinde finalmente se concreta.

En algunas zonas, la falta de humedad ya dejó señales concretas. En Marcos Juárez se observa amarillamiento de las plantas, mientras que en Carlos Pellegrini aparecen síntomas en las hojas inferiores asociados también con una menor absorción de nitrógeno. Más hacia el sur, las últimas heladas agregaron presión sobre los lotes más adelantados.
En General Villegas, por ejemplo, los trigos más adelantados aparecen “bastante golpeados” y presentan algunas hojas bandera quemadas. En Bigand, los técnicos señalaron que los daños foliares provocados por las últimas heladas variaron según la variedad y el nivel de fertilización y resumieron la situación con una frase: “mejor fertilizado, menos daño”.

La situación sanitaria, por ahora, ofrece cierto alivio. Las enfermedades se mantienen contenidas en buena parte de la región y las bajas temperaturas incluso ralentizaron la evolución de la mancha amarilla. De todos modos, la BCR señala que se prevén aplicaciones de fungicidas en numerosos lotes, principalmente para proteger la hoja bandera ante la proximidad del período crítico.
Maíz
El problema hídrico tampoco se limita al trigo. La siembra de maíz temprano ya alcanza 970.000 hectáreas, cerca del 40% del área prevista para la región núcleo, después de incorporar unas 470.000 hectáreas en apenas una semana. Pero el ritmo comienza a encontrar un límite concreto: la disponibilidad de humedad en los primeros centímetros del suelo.
La situación es especialmente contrastante según la zona. Mientras en el norte de la región el avance llega al 85%, en General Villegas apenas alcanza el 5%. Allí, los técnicos describieron que los lotes provenientes de trigo y soja de segunda todavía tienen humedad, aunque “no les sobra nada”, mientras que en los lotes con rastrojos de soja de primera son muy pocos los que pueden sembrarse.

En Carlos Pellegrini, los técnicos directamente recomiendan no continuar con la siembra bajo las actuales condiciones de humedad, aunque algunos productores profundizan la colocación de la semilla para buscar mejores condiciones.
A la falta de agua se suma otro factor: el frío está demorando la emergencia del maíz, donde en Marcos Juárez las demoras llegan a 15 días.
Las temperaturas bajas también están jugando un papel paradójico. Por un lado, reducen momentáneamente la demanda atmosférica y permiten que los cultivos implantados soporten mejor el déficit. Pero, por otro, las temperaturas más elevadas que se esperan con el avance de la primavera aumentarán la transferencia de agua del suelo hacia la atmósfera y podrían acelerar el agotamiento de las reservas.
Por eso, el comportamiento de las lluvias en los próximos días será seguido de cerca y hasta el 23 de septiembre la BCR prevé buenas condiciones meteorológicas hasta la mañana del domingo 20, cuando se espera el ingreso de un frente frío que podría generar chaparrones y tormentas aisladas. El problema es que, por ahora, las precipitaciones se anticipan como poco generalizadas y de moderado volumen.
El mapa de reservas de agua incluido en el informe muestra, además, un avance de las áreas con condiciones escasas a regulares y un aumento de los núcleos en situación de sequía. La BCR estima que, con el estado actual, durante los próximos 15 días se necesitan entre 80 y 110 milímetros en el centro y oeste de la zona GEA para recuperar niveles adecuados, mientras que en el sudeste hacen falta entre 40 y 80 milímetros para llevar la humedad del suelo a valores óptimos.
LA NACION

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