MENDOZA.- Ya está lanzada la alerta para los próximos meses. Por eso, hace falta dar el siguiente paso para evitar riesgos de consideración. De esta manera, el campo mendocino se prepara para el Súper Niño, el fenómeno climático extremo, con lluvias persistentes y tormentas convectivas, que en la provincia cuyana se vería potenciado. ¿Por qué? El deshielo de las nevadas récord de este año, sumado a las intensas precipitaciones, generaría un mayor aumento en el caudal de los cauces y canales de riego, posibles aluviones e inundaciones, además de afectaciones en los animales así como enfermedades y plagas en las plantaciones.
Frente a esta grave advertencia, hay dos sectores claves en la provincia cuyana que se encuentran bajo mayor atención: el agropecuario, principalmente la ganadería; y el frutihortícola, en especial la vitivinicultura. En este sentido, son varias las recomendaciones que empiezan a darse para contrarrestar los efectos del evento meteorológico y estar preparados para enfrentarlo. Por eso, se hace cada vez más hincapié en las acciones preventivas.
En diálogo con LA NACION, el ministro de la Producción, Rodolfo Vargas Arizu, instó a los empresarios, productores y demás hombres del campo a tomar acciones inmediatas, incluso de los trámites pertinentes. “Es importante que se inscriban en el seguro, en el Fondo Compensador Agrícola. También, tienen que ser precavidos en contar con productos químicos para curaciones contra los hongos y, sobre todo, que tengan limpios los cauces de riego”, expresó el funcionario, y acotó: “La cordillera nos protege en ese sentido y nos aporta más agua. Lo demás, como todo cultivo a cielo abierto, tiene sus riesgos. Por parte del Gobierno, tener fondos presupuestados para atender lo inesperado y fuera de lo normal”.
De acuerdo con las últimas proyecciones contempladas por la provincia para la temporada primavera-verano 2026-2027, existe una alta probabilidad de que se presente un escenario de Súper Niño, con un pico proyectado de 2,5 °C, mientras que el escenario central plantea un fenómeno de El Niño fuerte, con una anomalía estimada de 1,8 °C. El período de mayor incidencia se prevé entre octubre y diciembre.
“El Niño está activo, subió la intensidad en agosto sobre el aumento de la temperatura superficial del mar. El escenario apunta a que vamos hacia un evento muy fuerte, e incluso pudiera convertirse en histórico durante la primavera y verano, el más importante en siete décadas. Esto puede generar la probabilidad de impactos típicos: en invierno, nevadas récord y ríos atmosféricos, y en lo que viene, precipitaciones intensas, sobre todo en el litoral. Sin embargo, se ve una señal significativa por encima de lo normal para toda la región de Cuyo, con especial incidencia en el sur provincial, hasta el inicio del verano. Por eso, la recomendación es seguir muy de cerca los pronósticos a corto plazo, diarios y semanales”, explicó a LA NACION la meteoróloga Elizabeth Naranjo Tamayo, una de las encargadas del Plan Interinstitucional de Prevención elaborado por la firma estatal AEMSA, dedicada a los Servicios Meteorológicos Especializados.

Así, este escenario climático podría generar mayores precipitaciones, tormentas convectivas más frecuentes e intensas, granizo y crecidas de ríos cordilleranos, además de mayor riesgo de aluviones. Por este motivo, la prevención y la anticipación adquieren especial importancia en las zonas rurales. Cultivos como duraznos, manzanas, peras, aceitunas, nueces y hortalizas, entre ellas pimiento, acelga y choclo, corren riesgo por el exceso de agua. En el caso de la vid, puede verse impactada por la humedad excesiva y las tormentas fuertes de la temporada, por lo que las autoridades también hacen hincapié también en la colocación del sistema de mallas antigranizo.
En la actividad ganadera, el cuidado y manejo de los animales puede sufrir complicaciones debido al barro y al exceso de líquido en los campos. Bajo este escenario, aparecen dificultades con las maquinarias y el personal sobre el terreno mojado, ya que los tractores y los trabajadores puedan experimentar impedimentos importantes para desplazarse en las fincas.
Impacto
Aunque el impacto se sentiría en toda la provincia, hay preocupación por lo que pueda suceder en sectores del este del Gran Mendoza: zonas rurales con menor pendiente natural para sacar el agua, como Corralitos, Bermejo y los terrenos cercanos al canal Pescara, podrían sufrir graves daños.
Frente a los pronósticos, el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen) está realizando encuentros con responsables de las áreas de Desarrollo Económico de distintos municipios de la provincia para articular medidas y pautas preventivas orientadas al manejo de enfermedades fúngicas en cultivos y otras plagas de interés, ante las condiciones asociadas al fenómeno El Niño.
El organismo fitosanitario informó además a los diversos referentes municipales sobre la campaña 2026/2027 de control de Lobesia botrana, con el objetivo de coordinar acciones en territorio, por lo que ya se encuentran en desarrollo la adquisición de insumos. Al igual que en campañas anteriores, se implementará una estrategia de manejo integrado de la plaga que combina distintas herramientas de control, entre ellas difusores de feromonas, insecticidas específicos y aeroaplicaciones.

En cuanto a las estrategias de manejo técnico general, se hizo foco en que la saturación de los suelos tras lluvias intensas suele demorar el ingreso de los equipos de aplicación para realizar tratamientos curativos, por lo que la prevención es la clave para evitar la mayor parte de las afecciones.
En este sentido, se recomiendan tratamientos preventivos, que consisten en aplicar fungicidas protectores antes de los eventos de lluvia pronosticados; manejo de canopia, que estipula realizar desbrotados y deshojes para mejorar la ventilación del cultivo y el paso de la luz; drenaje parcelario, que supone mantener limpios canales y acequias para evacuar rápidamente los excesos de agua superficial y subterránea; y monitoreo constante, que permite inspeccionar los cuadros inmediatamente después de las tormentas para detectar los primeros focos de infección y actuar de manera temprana.
Por su parte, el Ministerio de Seguridad y Justicia de Mendoza, a través de la Policía Rural, comenzó a brindar una serie de recomendaciones a los productores ganaderos del secano mendocino para reducir riesgos y proteger a los animales, anticipándose a posibles lluvias intensas y crecidas de ríos durante la temporada primavera-verano. La iniciativa es parte del plan integral de prevención y alerta temprana que realiza el gobierno provincial frente al escenario climático asociado al fenómeno de El Niño.
En este contexto, la fuerza recomienda a los productores tomar medidas con anticipación y prestar especial atención a las condiciones de los establecimientos donde se encuentran los animales. Una de las principales indicaciones es elegir lugares altos para la instalación de corrales y mangas. Además, se recomienda mantener los corrales alejados de cauces o brazos de río secos. Asimismo, se solicita evitar zonas de riesgo, especialmente cauces, lechos secos, quebradas y bajos anegables, sectores que pueden verse afectados ante precipitaciones intensas o crecidas.

Como parte de la preparación, los productores deberán revisar las estructuras y los drenajes y asegurar el acceso seguro para los animales. Estas medidas permiten reducir los riesgos y contar con mejores condiciones ante una eventual emergencia. La Policía Rural también recomienda mantenerse atentos a las alertas oficiales y seguir las indicaciones de Defensa Civil y de las autoridades ante posibles cambios en las condiciones meteorológicas.
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