Junto a la primera dama, Melania Trump, el mandatario escuchó la lectura de los nombres de las 184 personas que murieron en el ataque contra el Pentágono. Una campana sonó después de cada uno de ellos.
Durante su discurso, Trump repasó las historias de algunas de las víctimas y destacó la unidad que atravesó a la sociedad estadounidense después de los ataques. “Nunca, jamás olvidaremos”, afirmó. “En esos días aterradores después de los ataques, vimos el auténtico espíritu de nuestra nación. Ese día, todos éramos neoyorquinos. Éramos una familia”, sostuvo el presidente.
Antes del acto, bajo una intensa lluvia, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y los principales jefes militares presenciaron el despliegue de una enorme bandera estadounidense sobre el sector del edificio que fue alcanzado por uno de los aviones secuestrados.
Trump participó por segundo año consecutivo de la ceremonia en el Pentágono, mientras que su última presencia en el acto realizado en la zona cero de Nueva York había sido en 2024. Allí estuvo esta vez el vicepresidente JD Vance, acompañado por varios expresidentes, mientras otros funcionarios del Gobierno participaron del homenaje en Shanksville, Pensilvania, donde cayó el vuelo 93
El reclamo de una viuda contra Arabia Saudita
Durante la ceremonia en Nueva York, Terry Strada, cuyo esposo Tom murió en los atentados, reclamó que la administración de Trump revise la relación de Estados Unidos con Arabia Saudita. La mujer instó al presidente a exigirles a las autoridades sauditas que “dejen de mentir” y acusó a distintos gobiernos estadounidenses de haber preferido “proteger a los saudíes en lugar de respaldar a las familias del 11 de septiembre”.
“Ha sido una traición tras otra. El presidente Trump todavía puede cambiar eso”, expresó Strada, quien le pidió a Vance que trasladara su mensaje a Washington.
Strada integra un grupo de familiares que mantiene una demanda contra Arabia Saudita. Los denunciantes sostienen que dirigentes religiosos extremistas con influencia dentro del reino colaboraron con los responsables de los ataques. Quince de los 19 secuestradores eran ciudadanos sauditas, aunque el Gobierno de ese país negó históricamente cualquier participación.
Trump vinculó los atentados con la guerra contra Irán
En otro tramo de su discurso, Trump relacionó el aniversario con el conflicto contra Irán y rindió homenaje a los militares que, según afirmó, trabajan para impedir que la República Islámica obtenga un arma nuclear.
Hegseth también apuntó contra Teherán y sostuvo que las Fuerzas Armadas estadounidenses habían “devastado” al principal Estado patrocinador del terrorismo.
“Nuestros guerreros han combatido a una teocracia islámica que ha deseado nuestra muerte durante casi medio siglo”, señaló el secretario de Defensa. Además, acusó al régimen iraní de haber promovido ataques contra ciudadanos estadounidenses durante décadas.
Las fallas de seguridad previas al 11-S
Los actos también abrieron una instancia de reflexión sobre si los atentados más mortíferos ocurridos en territorio estadounidense podrían haberse evitado.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, reconoció que el aparato estatal tuvo “fallas en el camino” y recordó que Osama bin Laden había dado señales en los años anteriores sobre su intención de cometer un ataque de gran escala contra Estados Unidos.
En la misma línea, la exasesora de Seguridad Nacional Condoleezza Rice, quien ocupaba ese cargo cuando ocurrieron los atentados, lamentó que las autoridades no hubieran advertido a tiempo la magnitud de la amenaza.
“Siempre cargaré con un profundo remordimiento personal por el dolor que ustedes, las familias de los caídos, aún sienten, y por el trauma que nuestro país soportó”, expresó Rice durante la ceremonia en el Pentágono.


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