EEUU excluye a Francia de los fondos MAGA por temor a una injerencia electoral

Estados Unidos excluyó a Francia de un programa de subvenciones destinado a promover las prioridades del Gobierno de Donald Trump en Europa. La medida responde al temor de que el financiamiento a grupos vinculados al movimiento MAGA pueda ser considerado una forma de injerencia extranjera en las elecciones presidenciales de Francia de 2027 y genere nuevas tensiones económicas y diplomáticas entre ambos países.

La decisión ya fue comunicada a las autoridades francesas. De acuerdo a fuentes locales, en Washington existe preocupación por las posibles consecuencias de respaldar a organizaciones afines a Trump en un país que se prepara para unos comicios en los que la formación de extrema derecha Reagrupamiento Nacional (RN), liderada por Marine Le Pen, podría llegar al poder.

El programa depende de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (DRL) del Departamento de Estado estadounidense y contempla aportes de entre u$s1 millón y u$s3 millones. Según las condiciones difundidas el 13 de julio, los fondos están destinados a proyectos que busquen “fortalecer y desarrollar la resiliencia democrática, el Estado de derecho, la libertad de expresión y la libertad de prensa, así como la defensa de los derechos humanos en Europa”.

Las propuestas también pueden abordar cuestiones como la soberanía nacional, la migración, la censura y los problemas vinculados con la “instrumentalización de la justicia”.

EEUU excluye a organizaciones francesas de los fondos MAGA.

EEUU excluye a organizaciones francesas de los fondos MAGA.

Francia teme una injerencia de EEUU en las elecciones

La exclusión de los grupos franceses ocurre en un escenario de creciente preocupación en París por una eventual intervención de Washington en las elecciones presidenciales, previstas entre abril y mayo de 2027. En ese escenario, el RN busca impulsar una reforma constitucional que, entre otras medidas, pretende endurecer las deportaciones, limitar la ciudadanía por nacimiento y establecer un acceso prioritario de los ciudadanos franceses a determinados servicios públicos.

Las advertencias francesas sobre una posible injerencia extranjera se hicieron públicas en julio, pocos días después de que la DRL anunciara el programa. El ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, publicó entonces en X: “Francia y los europeos no tolerarán ningún intento de injerencia extranjera en sus procesos electorales, independientemente de dónde provenga”.

Uno de los solicitantes franceses había pedido u$s1 millón para financiar iniciativas contra la censura y en defensa de la libertad de expresión. La persona, que mantuvo su identidad en reserva, aseguró que posteriormente recibió la notificación de que las organizaciones francesas quedarían fuera del programa por las preocupaciones relacionadas con una posible injerencia electoral.

El caso también está relacionado con un proyecto de ley que analiza el Senado francés y que busca aumentar las sanciones contra la desinformación en internet y la injerencia extranjera en los procesos democráticos. Según una de las fuentes, funcionarios estadounidenses temían que algunas de las actividades financiadas por Washington pudieran entrar en contradicción con esa iniciativa legislativa.

Aunque el período para presentar solicitudes cerró en agosto, la organización que había solicitado los fondos analiza trasladar su sede, posiblemente a Bruselas, para poder acceder a futuras convocatorias.

Desde el Departamento de Estado evitaron confirmar si las entidades francesas fueron formalmente excluidas. Un portavoz sostuvo que “los programas siguen en fase de deliberación” y agregó que “no hacemos comentarios sobre conversaciones diplomáticas privadas”. El Ministerio de Asuntos Exteriores francés, en tanto, no respondió a las consultas.

Tensiones entre Washington y París

En paralelo, la decisión se da en un contexto de tensión entre ambos gobiernos. Mientras algunos funcionarios estadounidenses impulsan una postura más dura hacia Francia, otros advierten que un conflicto podría afectar a empresas de EEUU con negocios en ese país.

Los vínculos económicos son importantes. En 2024, Estados Unidos tenía inversiones por u$s107.900 millones en Francia y el intercambio de bienes y servicios entre ambos países alcanzó los u$s160.900 millones.

Las diferencias también incluyen cuestiones comerciales, la guerra de Irán y la soberanía europea. A esto se suma el malestar de París con el embajador estadounidense Charles Kushner, quien fue citado dos veces por las autoridades francesas y no se presentó.

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