La presidenta de la Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo de la Unión Europea), Ursula von der Leyen, anunciará este lunes un aumento de las inversiones de la UE en Groenlandia en €200 millones y unos lazos políticos más estrechos con el territorio ártico danés, sobre el que el presidente de EEUU, Donald Trump, mantiene una amenaza de anexión.
Von der Leyen llegó a Groenlandia el domingo para una visita de dos días destinada a mostrar su apoyo a los Gobiernos de Groenlandia y Dinamarca, que han rechazado enérgicamente la campaña de Trump para anexionar la isla más grande del mundo.
Se espera que la Unión Europea, integrada por 27 países, dé a conocer planes para invertir en sectores como los minerales críticos, las comunicaciones por satélite y las energías renovables en Groenlandia, un territorio semiautónomo del reino danés.
El domingo, en Nuuk, la capital, Von der Leyen dijo que el paquete de medidas sería “sustancial”, aunque no dio más detalles. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, señaló que su país deseaba afianzar su “estrecha amistad y buena colaboración” con la UE.
La visita de Von der Leyen refleja la creciente importancia geopolítica del Ártico para las grandes potencias, como Estados Unidos, Rusia, China y Europa, ya que el deshielo abre nuevas rutas marítimas que facilitan el acceso a la riqueza mineral de la región.
“Los impresionantes paisajes y la belleza natural de Groenlandia permanecerán en mi memoria durante mucho tiempo. Pero también lo harán las cicatrices visibles del cambio climático en la capa de hielo”, publicó Von der Leyen en la red social X tras un paseo en barco bajo un cielo azul claro en un fiordo salpicado de trozos de hielo.
Aunque Dinamarca es miembro de la UE, Groenlandia abandonó el bloque en 1985. No obstante, sus habitantes, al ser ciudadanos daneses, también son ciudadanos de la UE.
Trump no abandona su plan de adquirir Groenlandia
Trump desencadenó este año una crisis en las relaciones entre EEUU y Europa, así como agitación dentro de la alianza militar transatlántica de la OTAN, al intensificar sus exigencias de que Washington controlara Groenlandia, argumentando que Dinamarca no podía defenderla.
Los responsables europeos subrayaron que Groenlandia forma parte del territorio de la OTAN, lo que significa que está amparada por el pacto de defensa mutua de la alianza, y que Estados Unidos ya tiene derecho a aumentar su presencia militar allí en virtud de un tratado de larga data.
Las tensiones se atenuaron después de que Trump y el líder de la OTAN, Mark Rutte, acordaran en Davos, en enero, que Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia iniciarían conversaciones para resolver sus diferencias y que la OTAN reforzaría su papel en la seguridad del Ártico.
Sin embargo, las conversaciones trilaterales aún no han dado lugar a un acuerdo y, en una cumbre de la OTAN celebrada en Turquía en julio, Trump reiteró su insistencia en que Estados Unidos debería controlar Groenlandia.

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