Septiembre inició con varios factores que podrían sostener la estabilidad cambiaria durante el mes, en un contexto en el que buena parte de los analistas privados observa condiciones más favorables para que el tipo de cambio transite las próximas semanas sin sobresaltos. La combinación incluye una menor demanda de divisas para importar energía, un flujo todavía relevante del agro, una mayor oferta vinculada a emisiones de deuda y una baja de algunas fuentes de presión que habían pesado sobre el mercado en meses previos.
En ese esquema, uno de los cambios más visibles aparece por el lado de la estacionalidad. Con el final de los meses de mayor consumo de gas natural licuado y combustibles, septiembre abre una etapa de menor necesidad de dólares para abastecer la demanda energética. Esa reducción importa porque quita presión sobre el Mercado Libre de Cambios (MLC) y mejora el equilibrio entre oferta y demanda en un momento clave del calendario financiero.
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A la vez, el frente exportador suma señales que el mercado sigue de cerca. La mejora reciente de las cotizaciones internacionales de la soja y otros granos refuerza la expectativa de que el sector agropecuario mantenga un nivel de liquidación significativo, aún si la comparación interanual de septiembre aparece condicionada por una base exigente. Para el equipo económico, ese ingreso de divisas resulta central porque amplía el colchón de oferta en un mes en el que cada flujo adicional ayuda a sostener la calma cambiaria.
Las colocaciones de deuda de empresas y provincias vienen aportando dólares al mercado y todo indica que ese canal podría intensificarse en las próximas semanas
También juega a favor la dinámica financiera. Las colocaciones de deuda de empresas y provincias vienen aportando dólares al mercado y todo indica que ese canal podría intensificarse en las próximas semanas.
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Si a eso se suma una menor salida por dividendos, pagos ya realizados de deuda pública provincial y una probable desaceleración de la demanda privada de divisas asociada al turismo, el panorama que describen las fuentes relevadas es el de un septiembre con mejores condiciones para preservar la estabilidad del tipo de cambio.
Menos importaciones de energía
Un informe del equipo de Research del Banco Galicia sostuvo que septiembre arranca con una “menor presión cambiaria” apoyada, entre otros factores, en “menores importaciones de energía por la estacionalidad de la demanda de GNL”. El informe también señaló que la provincia de Buenos Aires ya canceló USD 390 millones de intereses y capital de sus bonos en dólares, un dato que, según la firma, reduce una fuente de demanda en el mercado.
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La misma lectura apareció en IEB Research, que sostuvo que el frente externo “se mantiene sólido” luego de que el balance cambiario de julio mostrara una cuenta corriente superavitaria de USD 413 millones por cuarto mes consecutivo. Según esa visión, la dinámica podría continuar en septiembre favorecida por las liquidaciones pendientes del agro, el fin de la estacionalidad negativa de la energía y una reducción de los giros de dividendos.
El frente externo “se mantiene sólido” luego de que el balance cambiario de julio mostrara una cuenta corriente superavitaria de USD 413 millones por cuarto mes consecutivo (IEB Research)
En la misma línea, Outlier planteó que “la demanda de divisas para importación de gas y combustibles cae significativamente” con la llegada de la primavera, lo que reduce la presión sobre el mercado oficial. La consultora ubicó ese cambio estacional como uno de los primeros factores que pueden apuntalar la estabilidad cambiaria en el arranque del mes.
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Las buenas perspectivas del agro
El segundo sostén que repiten las fuentes está vinculado con el complejo agroexportador. Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía., indicó que “la liquidación de divisas del agro totalizó USD 2.750 millones en agosto”, una cifra que quedó levemente por debajo de julio, pero se ubicó 51% por encima del mismo mes del año pasado.
El economista agregó que la liquidación acumulada en lo que va del año trepó a USD 19.048 millones y remarcó que, con buenos rindes en la campaña 2025/2026 y una tendencia alcista en los precios internacionales de los granos, esperan que el campo continúe liquidando montos elevados en lo que resta del año. Al mismo tiempo, aclaró que en septiembre podría observarse una caída interanual por la base de comparación que dejó la reducción temporaria de retenciones del año pasado.
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Desde Galicia añadieron que, a esta altura del año, el agro liquidó unos USD 2.300 millones menos que en 2025, pese a que las proyecciones de ingreso al mercado oficial para todo 2026 se ubican casi USD 800 millones por encima del año previo. El informe sumó además una mejora de 10% en los términos de intercambio desde los mínimos de junio y de 21% en lo que va del año.
Con los valores internacionales en los actuales niveles, crece el incentivo a vender al menos una parte de la producción para capturar mejores cotizaciones (Outlier)
Para Outlier, todavía queda mercadería con capacidad de aportar oferta. La consultora sostuvo que la liquidación pendiente llega con un stock valorizado en torno a los USD 18.000 millones y resaltó que ese remanente está respaldado por precios de la soja en máximos de 26 meses. En ese marco, resaltó que, con los valores internacionales en los actuales niveles, crece el incentivo a vender al menos una parte de la producción para capturar mejores cotizaciones.
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Emisiones corporativas y provinciales
Otro de los ejes destacados por las fuentes es el aporte del financiamiento privado y subsoberano. De acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), empresas y provincias emitieron deuda en dólares por USD 20.200 millones desde octubre de 2025 y liquidaron en el mercado local unos USD 15.800 millones hasta fines de agosto. Eso deja todavía USD 4.400 millones por liquidar, un remanente que, de concretarse, implicará mayor oferta para el mercado cambiario.
Desde Banco Galicia incluyeron entre sus factores un “flujo creciente de obligaciones negociables en las próximas semanas”, mientras que Outlier puso el foco en una posible reactivación del flujo financiero. Según la consultora, “los corporativos tratarán de adelantarse a la volatilidad” y al posible ruido que podría traer más adelante el calendario electoral, una estrategia que podría traducirse en oferta adicional de divisas en los próximos meses.
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A esa dinámica se suma el calendario de emisiones provinciales. Se espera que en las próximas semanas la provincia de San Juan emita hasta USD 600 millones en los mercados internacionales. Se trataría de bonos con un plazo de nueve años y amortización de capital en cuotas iguales durante los últimos tres años.
Dividendos, turismo y vencimientos
Septiembre también podría encontrar una demanda más contenida por otros canales. Uno de esos ejes es el stock de dividendos retenidos, que se desaceleró en julio a USD 450 millones, frente a USD 1.015 millones en junio. IEB Research mostró una secuencia similar al señalar que los giros de dividendos bajaron de USD 1.030 millones a USD 470 millones entre esos dos meses.
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Por fuera de las empresas, BlackToro observó que en julio la demanda neta de activos externos del sector privado no financiero fue de USD 3.143 millones, el mayor registro del año, aunque recordó que durante el primer semestre el promedio había sido de 2.160 millones de dólares. Según la firma, parte de ese salto respondió a una demanda estacional ligada al turismo, por lo que en los próximos meses esa presión podría moderarse.
Con menos importaciones de energía, un flujo agroexportador todavía relevante, más colocaciones de deuda y una reducción de varias fuentes de demanda, septiembre se perfila como un mes en el que el Gobierno buscará sostener el orden cambiario con mejores condiciones que las que enfrentó en los meses previos.
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