SANTA FE.- Tras ocho meses de una parálisis total de sus actividades y mientras la justicia considera la apertura del concurso de acreedores solicitada por la familia Espiñeira, la planta que la empresa láctea Verónica posee en Suardi, departamento San Cristóbal, 260 kilómetros al noroeste de esta capital (las restantes se encuentran en Lehmann y Clason), reabrió sus instalaciones a la producción y aguarda los resultados de los procedimientos de prueba que comenzaron hace 15 días para luego resolver la definición de la primera etapa de elaboración de leche en polvo.
En estos momentos, la actividad y administración de la planta está a cargo de la firma Copalac, radicada en Morteros, Córdoba, vecina a Suardi, mediante la firma de un contrato para producir a fasón; es decir, se ingresa leche cruda de tambos de la zona y allí se procesa para luego de los procedimientos industriales de rigor terminar con una producción para el mercado demandante de este producto.
“Se vienen realizando pruebas con leche que aportó la firma a cargo. A pesar del tiempo en que no funcionó, el complejo de maquinarias respondió a la exigencia inicial. No obstante, es un período de prueba donde se aprovecha para efectuar ajustes operativos. Si los resultados son satisfactorios la empresa deberá definir si ingresa un mayor caudal de leche para deshidratar”, comentó a LA NACION el referente de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra) en esa planta, Alejandro Cabrera.
En diálogo telefónico, el sindicalista insistió: “La planta está en una etapa de prueba, ya que no debemos olvidar que toda la estructura se está colocando en funcionamiento después de 8 meses”.
Ante una consulta, Cabrera explicó que hay cierta garantía de poder seguir funcionando ya que “muchos socios de Copalac son también tamberos, lo cual garantiza la provisión de la materia prima”.
El gremialista también comentó: “En estos primeros días, en la planta se desenvuelven entre 12 y 18 trabajadores, en turnos rotativos, solo una parte de los 82 dependientes. Si todo marcha bien y la producción aumenta, seguramente habrá otras incorporaciones de personal”.
Por otro lado, se pudo saber que la firma Copalac tiene entre sus planes seguir avanzando en la producción y antes de fin de año rehabilitar las instalaciones donde antes se producían quesos. Según trascendió, la semana próxima visitarán la planta funcionarios de la cartera de Trabajo provincial, que encabeza Roald Báscolo.
Trabajo y reclamo
Vale recordar que el reclamo principal de los obreros de Verónica, que además de Suardi tiene otras dos plantas –aún desactivadas– en el centro y sur provincial, gira en torno a la falta de pago de haberes, una situación que se arrastra desde comienzo de año y que mantiene a los trabajadores sin percibir sus remuneraciones correspondientes, además de la retención de aportes patronales, cargas sociales y cuotas pendientes de aguinaldos anteriores, lo que profundiza la emergencia económica y social en las comunidades involucradas.
El informe al que tuvo acceso este diario destaca que estos trabajadores no cobran sus salarios desde diciembre de 2025. Además, la empresa Verónica adeuda la segunda cuota del aguinaldo del año pasado, la primera cuota de este año y todos los sueldos hasta la fecha.
Al precisar aspectos del viejo conflicto, el dirigente de Atilra sostuvo: “Los sueldos pendientes deben ser abonados por Verónica, es decir, la firma Espiñeira, que aún se encuentra a cargo. Copalac solo tiene que abonar sueldos y lo que resta de toda relación laboral, del tiempo en que dure la operatoria a fasón”.
Debe señalarse que por el momento, no se pudo obtener ningún comentario de algún representante de Copalac y menos de la familia Espiñeira. Pero sin dudas, la reactivación de la planta de Suardi representa un alivio parcial tras meses de paralización, aunque el sector gremial se mantiene en alerta debido a la falta de respuestas de los propietarios de Verónica, ante el reclamo de una millonaria deuda salarial con los 340 empleados de la firma.
Además, Atilra advirtió recientemente que el acuerdo con Copalac es solo una “salida coyuntural y provisoria”, por lo que sigue exigiendo respuestas de los propietarios por los meses de salarios caídos y deudas acumuladas
Mientras esto sucede, en Suardi la familia Espiñeira se enfrenta a una medida judicial trascendente ya que, como se informó oportunamente, presentó ante la Justicia con sede en la Capital Federal un pedido de apertura de su concurso de acreedores, habiendo planteado un pasivo superior a los $15.945 millones.
Pasado y presente
Lácteos Verónica fue fundada en 1923 en la provincia de Buenos Aires y posteriormente adquirida por la familia Espiñeira, inmigrantes españoles de Galicia, estableciéndose desde la década de 1960 en la cuenca lechera santafecina.
Hasta hace unos años, Verónica supo procesar más de un millón de litros de leche diarios. La crisis de la firma se produjo en el último trimestre de 2025, cuando se paralizaron las tres plantas ubicadas en esta provincia, cuando el sector de la producción láctea enfrentaba una considerable caída.
La producción de Verónica estaba orientada a la elaboración de quesos, manteca y leche en polvo. Exportaba a Argelia, a mercados de África y Medio Oriente. Entre enero de 2020 y abril de 2025, las ventas al exterior sumaron más de US$102 millones. Esa cifra contrastó luego con la decisión de cesar operaciones argumentando insolvencia financiera y económica, lo cual llevó al cese del cobro salarial y la pérdida de otros beneficios, que se tradujo en protestas en las localidades donde está asentada Verónica.
En varias ocasiones, tanto trabajadores como funcionarios provinciales hablaron de un supuesto vaciamiento de la empresa, ya que hubo un hermetismo manifiesto y muchas veces la firma desistió de responder los requerimientos oficiales para conocer decisiones sobre el futuro de la empresa.

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