Tras cinco meses de suspensión, un frigorífico argentino confía en una pronta rehabilitación de China

Cinco meses después de que China suspendiera las importaciones de carne del frigorífico ArreBeef SA, la empresa continúa esperando que el gigante asiático levante una sanción que afecta al principal destino de sus exportaciones. Mientras tanto, la firma reorganizó buena parte de su operación industrial para sostener el negocio y preservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo, aunque esa reestructuración derivó nuevamente en la desafectación temporaria de unos 400 trabajadores de su planta de Pérez Millán, en el norte bonaerense.

Según explicó a LA NACION Hugo Borrell (h), propietario de ArreBeef, la medida no responde a un proceso de cierre ni a una crisis financiera de la compañía, sino a una modalidad de trabajo que la empresa aplica cuando disminuye la actividad por factores coyunturales.

“Tenemos una cuadrilla de aproximadamente 400 personas que forma parte de una despostada entera, de un turno de despostada entera y parte de la faena. Diez meses del año trabajan acá [en Perez Millán]. Cuando baja la producción, se la cesantea un par de semanas, lo que dure el conflicto o el problema y luego vuelven a entrar”, explicó.

Fuentes del Senasa informaron a LA NACION que el levantamiento de la suspensión sería “inminente”
Fuentes del Senasa informaron a LA NACION que el levantamiento de la suspensión sería “inminente”

La diferencia, esta vez, es que la baja de actividad lleva más de cinco meses. Todo comenzó el 19 de marzo, cuando la Administración General de Aduanas de China (GACC) suspendió las exportaciones del frigorífico luego de detectar presuntamente residuos de cloranfenicol en una muestra tomada de un embarque que había llegado al puerto de Ningbo.

Para ArreBeef, sin embargo, se trató de un falso positivo. “Supuestamente, les dio positivo para un residuo de este antibiótico. Desde ese momento, estamos trabajando con Senasa espalda con espalda que hicieron todas las investigaciones y técnicamente es un falso positivo porque no existe ese antibiótico en la Argentina”, sostuvo Borrell.

El empresario recordó que el análisis cuestionado correspondió a una única caja dentro de un contenedor que transportaba alrededor de 1000 cajas. “Las otras 999 dieron todas negativas. Si ese antibiótico hubiera estado realmente aplicado en el campo, tendría que haber aparecido en otras cajas porque era la misma tropa y la misma media res. Además, no hay vestigios de que ese antibiótico haya aparecido en la Argentina en los últimos 20 años”, afirmó.

La firma también encontró un alivio transitorio en el mercado estadounidense: “La nueva cuota de 80.000 toneladas para Estados Unidos reemplazó bastante a China entre marzo y junio"
La firma también encontró un alivio transitorio en el mercado estadounidense: “La nueva cuota de 80.000 toneladas para Estados Unidos reemplazó bastante a China entre marzo y junio”

La suspensión encontró al frigorífico en plena actividad exportadora. “Teníamos 300 contenedores en el agua, con casi 400.000 cajas. Todos llegaron a China, fueron controlados caja por caja y pasaron todos los controles. No hubo un análisis positivo, ni un problema de etiquetado ni de traducción”, relató.

Desde entonces, el Senasa realizó la investigación correspondiente y remitió la documentación técnica a las autoridades chinas. Según indicó Borrell, luego de más de cuatro meses la Administración General de Aduanas de China respondió con consultas adicionales que ya fueron contestadas por el organismo sanitario argentino.

Ahora, la definición dejó de ser técnica. Senasa presentó un nuevo informe con todas las respuestas. Ahora el reclamo lo lleva adelante el agregado agrícola en China, Hernán Viola, por intermedio de la Secretaría de Agricultura y de Senasa. “Están todos presionando tanto por nuestra planta como por la de Gorina para que nos saquen la suspensión”, señaló Borrell. Fuentes del Senasa informaron a LA NACION que el levantamiento de la suspensión sería “inminente”.

Mientras espera esa resolución, la empresa reorganizó completamente su esquema industrial. Parte de la producción fue trasladada desde Pérez Millán hacia otras plantas del grupo. “Bajé la producción en Pérez Millán y fuimos a faenar a Compañía Bernal (Ciaber) que también es nuestra. Abrí además el ciclo dos [desposte] en una planta en Escobar, que estaba cerrada y tiene habilitación para China”, explicó.

Gracias a esa decisión, ArreBeef logró mantener una parte importante de sus exportaciones. No obstante, la capacidad productiva no alcanza para reemplazar completamente el volumen que antes procesaba Pérez Millán.

“Gran parte de la gente se fue para Escobar. Si bien desafectamos a 400 trabajadores de manera temporal en Pérez Millán, para la planta de desposte en Escobar contratamos unas 200 personas, de eso nadie habla”, precisó.

Desde hace unos años, Arrebeef cuenta un biodigestor de más de 5000 m³ que produce el biogás necesario para alimentar un motor de cogeneración
Desde hace unos años, Arrebeef cuenta un biodigestor de más de 5000 m³ que produce el biogás necesario para alimentar un motor de cogeneración

La firma también encontró un alivio transitorio en el mercado estadounidense. “La nueva cuota de las 80.000 toneladas para Estados Unidos reemplazó bastante a China entre marzo y junio. Después esa cuota se terminó y ahora volvió a ser mucho más difícil reemplazar ese volumen”, explicó.

Es que China no se trata de un mercado menor para los Borrell. ArreBeef exporta alrededor de 5000 toneladas mensuales, de las cuales entre 3500 y 4000 toneladas tenían ese destino. “No hay hoy mercados que puedan reemplazar volumétricamente ese nivel”, advirtió.

Actualmente, la planta de Pérez Millán trabaja con una faena de entre 800 y 900 animales diarios, aproximadamente la mitad de su capacidad habitual. “Si levantan la suspensión volveríamos al ritmo normal y toda la gente regresaría a Pérez Millán”, aseguró.

Para el empresario, el endurecimiento de los controles chinos excede ampliamente el caso argentino. “Hay plantas muy grandes de Uruguay, de Brasil y de Paraguay en la misma situación. El sistema chino está muy duro. Hace tres años unificaron la parte sanitaria con la aduanera y desde entonces cuesta mucho habilitar plantas nuevas, productos nuevos y también resolver casos puntuales como el nuestro”, afirmó.

Pese a ese escenario, Borrell destacó el trabajo conjunto con el organismo sanitario argentino. “Senasa está prácticamente dentro de la planta trabajando con nosotros codo a codo. Esto no es una debilidad del organismo argentino; el problema es la dureza del sistema chino”, sostuvo.

Con la etapa técnica prácticamente concluida, la empresa confía en que la resolución llegará en las próximas semanas. “Entendemos que ya estamos llegando al fin del problema. En algunas semanas más de trabajo vamos a estar rehabilitados”, concluyó.

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