En el contexto actual de la industria argentina, Eugenia Ctibor, secretaria de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), describió un escenario crítico para el sector. “La provincia de Buenos Aires genera casi el 50 % de la actividad industrial”, destacó al inicio de su intervención en Infobae en Vivo. Según datos del Centro de Estudios Económicos de la entidad, la provincia concentra el 45 % de los empleos industriales que se perdieron en todo el país y el 34 % de las empresas. “Hay casi cuarenta y dos mil empleos menos industriales en la provincia de Buenos Aires”, detalló, lo que equivale a 38,3 empleos menos cada día.
La crisis no solo afecta a los puestos laborales. “Mil trescientas seis empresas” dejaron de operar en territorio bonaerense, una cifra que representa el 34 % del total nacional. Ctibor remarcó que la caída no encuentra piso: “Hace dieciocho meses consecutivos en que todos los meses tenés una industria menos en la provincia de Buenos Aires”. Esta tendencia se refleja también en el tamaño de las plantas: “El empleo promedio de una industria cayó. Pasó de veinticuatro empleados a veintitrés empleados”. El ajuste impacta tanto en las empresas que cerraron como en las que siguen activas: “Las que están abiertas achican empleo, están ajustando empleo también”.
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El fenómeno golpea con particular fuerza a las pequeñas y medianas empresas. “La característica de las industrias son pymes familiares, el 80 % son pymes familiares. Esto tiene una característica muy importante que está relacionado con el compromiso y con el cuidar las fuentes de trabajo”, subrayó Ctibor. La dirigente enfatizó que la decisión de cerrar una fábrica no responde a criterios de rentabilidad sino a la imposibilidad de sostener la actividad: “Cuando se cierra una fábrica es porque no hay otra opción. No es un tema de rentabilidad y de negocios, sino que la verdad es una situación de, en general, la PYME argentina es un compromiso y un estilo de vida”.
Al analizar el mapa sectorial, Ctibor trazó diferencias entre los rubros más y menos afectados. “Aquellos sectores que tienen una buena tracción en el mercado tienen que ver con todo lo que está relacionado a minería, gasoil y petróleo. No así aquellos sectores que están relacionados con lo textil, con calzado, son los más golpeados, papelera y construcción”. Para la secretaria de la UIPBA, la heterogeneidad del entramado industrial bonaerense profundiza el impacto de la recesión en ciertos segmentos.
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Consultada sobre las causas principales de la crisis, Ctibor focalizó en el llamado “costo argentino”. Explicó que la presión impositiva representa una barrera estructural para la competitividad: “La carga impositiva que tiene el argentino es casi de un 50 %”. Entre los tributos más problemáticos, identificó a Ingresos Brutos: “Uno de los impuestos más distorsivos en la carga tributaria es Ingresos Brutos”. La dirigente propuso una reducción gradual de la alícuota, tomando como referencia lo hecho en otras provincias: “En comparación con Córdoba y con Santa Fe, han reducido la alícuota para las pequeñas industrias con el solo hecho de actualizar el mínimo no imponible. Eso es un montón para la pequeña y quizás es el 1 % de recaudación de ingresos brutos para la provincia”.
Ctibor diferenció la postura de la entidad respecto a la relación con el Estado provincial: “No es una sugerencia que tenga que ver con golpear a la provincia de Buenos Aires y que recaude menos, porque estaríamos… a nosotros tampoco nos gusta que nos digan cómo hacer para ganar menos”. La propuesta, explicó, apunta a corregir distorsiones y favorecer la generación de empleo: “Cuidar esas pequeñas industrias generaría más fuentes de trabajo. Acá lo que hay que trabajar es que la industria es un sector que genera fuentes de trabajo genuino. La formalidad en el trabajo la tiene la industria”.
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Durante la entrevista también se discutió el impacto de la automatización y la reconversión tecnológica. Ctibor planteó que “no hay que tenerle miedo a la tecnificación. Cuando una industria tecnifica está también generando puestos de trabajo. Y esto es el proceso de transformación que la sociedad y que el mundo está transitando, que es adecuar las personas a esta tecnología. La tecnología hay que abrazarla y no hay que tenerle miedo a que va a reducir puestos de trabajo. De ninguna manera”. Según su visión, la reconversión implica acompañamiento, financiamiento y logística adecuada: “Hay que acompañar al industrial en este proceso, en este camino de transición para poder adecuar y adecuarse. Y para eso necesitamos financiamiento, créditos, logística”.

La secretaria de la UIPBA también ilustró la dificultad de los procesos de reconversión desde su propia experiencia: “Yo soy cuarta generación. Mi empresa tiene ciento veinte años. Soy directora de una fábrica de ladrillos que tiene ciento veinte años y hemos pasado todas las crisis y todos los procesos de reconversión dando respuesta a los cambios de paradigma del mundo, de cómo es una industria, cómo es la tecnología y cómo son los cambios de paradigma de una construcción sustentable y eficiente”. Explicó que la adaptación a las nuevas condiciones demanda tiempo: “Un proyecto de reconversión para una industria lleva cuatro años. Entre que hago el proyecto, entre que compro la tecnología, entre que adecuo mis procesos, es una mirada a mediano y a largo plazo”.
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La coyuntura del sector ladrillero refleja la situación de otras ramas de la producción. Ctibor describió el escenario de su propia planta: “Mi realidad con planta parada es la de todo el sector, todo el sector de la fabricación de ladrillos. En la provincia de Buenos Aires son siete fábricas y a nivel nacional hay diecisiete que están con esta misma realidad”. El freno en la actividad afecta a la cadena de valor: “Si yo tengo los ladrillos en mi fábrica, cuánta gente sin trabajo hay. Y ahí es donde aparece esta cuestión de los datos formales y de la falta de empleo”. A pesar de la crisis, la dirigente sostuvo que las pymes priorizan la preservación del empleo: “La PYME cuida sus… por eso hablaba que la industria genera trabajo genuino y cuida sus fuentes de trabajo. Sí reordenamos nuestras tareas”.
La falta de obra pública y de infraestructura adecuada constituye otro de los problemas señalados por la representante industrial. “La provincia de Buenos Aires tiene un programa de agrupación de las industrias para poder abastecer a todo lo que es minería, gasoil y petróleo, porque cuando nos damos cuenta, si yo quiero desde la provincia de Buenos Aires llegar a Neuquén y no tengo el tren, no tengo la ruta, no tengo la logística adecuada. Entonces, esta infraestructura como argentinos también nos hacen falta”.
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La relación con el gobierno provincial aparece como un punto de tensión para el sector. Ctibor señaló que la interlocución muchas veces no encuentra respuesta: “El gobierno es una especie de receptor muy sordo de lo que ustedes plantean. Porque si el gobierno, cuando ustedes vienen planteando con mucha coherencia desde hace un tiempo la crisis y el gobierno les devuelve la columna de Sturzenegger. ¿No te parece que hay algo ahí que está medio roto, que, no sé, supongo que les genera, les genera a ustedes mucha desesperanza?”. Frente a esa situación, la secretaria de la UIPBA remarcó que la entidad apuesta al diálogo: “Apostamos a continuar con el buen diálogo y con esto, con ser no parte del problema, sino plantear sugerencias, plantear informes, plantear datos, poder compartir. En algún momento esto se va a escuchar como corresponde”.
En cuanto a la posibilidad de una recuperación en el corto plazo, Ctibor evitó hacer pronósticos y reafirmó la vocación de sostener el reclamo: “Vamos a seguir planteando la sugerencia para que se revierta. Seguro. Tenemos que seguir. Y se lo digo a todos los industriales”.
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Entre los factores que más pesan sobre el sector, además de la carga impositiva, la secretaria de la UIPBA mencionó la falta de crédito y la escasez de infraestructura pública: “El costo argentino es un costo que es muy alto en comparación a otros países y eso me parece que lo tenemos que atender. La carga tributaria es distorsiva y lo que no permite es la competitividad. Si a mí me alivias desde ese lugar, yo voy a generar más fuentes de trabajo”.
A pesar de la adversidad, Ctibor expresó el compromiso del sector: “Soy industrial y apuesto a la Argentina. Y voy a seguir”. El cierre de empresas, sostuvo, implica un golpe que trasciende lo económico: “Cuando un industrial abre una fábrica, hay un sueño que se materializa y hay una apuesta a generar fuentes de trabajo y a ser parte de una cadena de valor, contribuir a la sociedad para generar un producto. La industria tiene esta característica: transformamos una materia prima en un producto. Ese producto es para la sociedad. El industrial argentino apuesta a la Argentina. Yo estoy orgullosa de la industria nacional”.
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