
Mucho se habla de los autos argentinos y los autos importados, y de como cambió la composición del mercado automotor desde la apertura sin restricciones para traer vehículos del exterior sin las trabas que representaban las SIRA hasta 2023.
A solo horas de cerrarse las ventas de autos 0 km de agosto, con 350.000 autos particulares y comerciales livianos vendidos este año, la proporción de vehículos argentinos e importados es del 34% contra el 66%.
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Hace exactamente dos años, con el nuevo régimen comercial vigente, Conrado Wittstatt, General Manager de Audi en Argentina, le adelantó a Infobae que este proceso ocurriría entre 2025 y 2026.

“La capacidad industrial argentina te permite tener uno o dos modelos por fábrica, no podés tener toda la gama completa. Con lo cual siempre vas a tener un porcentaje menor de productos locales”, explicó.
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“Tener entre un 30 y un 40% de autos fabricados en Argentina sería muy loable y sano para la industria, porque sería sobre una industria que debería crecer, con lo cual, en términos de capacidad instalada, debería cubrirse la que está en las fábricas. Esto es lo mismo que decir que el crecimiento debería darse por los autos importados”, concluyó Wittstatt.
El efecto Brasil en la transformación
Sin embargo, antes que se alcance esa nueva proporción, la apertura inicial favoreció a Brasil, el principal socio comercial de Argentina, pero especialmente, el principal fabricante de autos de Sudamérica y el mercado más grande, cinco veces mayor al local, y el país donde casi todas las automotrices argentinas tienen su casa central de la región.
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Pero más allá de la escala y tamaño del mercado, el motivo más fuerte por el que Brasil es el proveedor mayoritario de autos a Argentina es el Acuerdo de Complementación Económica (ACE14) que tienen firmados ambos países, por el cual se pueden intercambiar autos sin pagar arancel de importación, y a la vez imponer uno del 35% a los países de extrazona.
Eso hizo que entre Brasil creciera hasta el 49% del mercado justo un año atrás, en agosto de 2025, y que con Argentina tuvieran el 91% del total de las ventas de autos 0 km. De algún modo, las terminales instaladas en ambos países controlaron el mercado a discreción.
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La verdadera apertura
Fue entonces que, en su búsqueda por impulsar una baja de precios de los autos nuevos, el Gobierno argentino decidió abrir un poco más la competencia en 2025, habilitando los conocidos cupos de 50.000 autos híbridos y eléctricos exentos de pagar ese arancel.
Pero como el programa se lanzó con el año ya avanzado, en 2025 hubo apenas unos 20.000 autos que alcanzaron a entrar al mercado, dejando 30.000 para enero de este año, que sumados al cupo 2026 completo, totalizó unas 80.000 unidades que entraron en el primer semestre.
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El impacto fue inmediato. Porque la composición del mercado cambió a la par de esa desproporción de autos importados sin arancel. Como referencia se debe tomar diciembre de 2025, cuando la proporción era de un 41% de autos argentinos y un 49% de vehículos brasileños, con un 10% de importados desde otras regiones.
Ya al finalizar el primer trimestre se había producido el gran efecto de los nuevos importados, porque la cuota de Argentina bajó al 35% y la de Brasil al 42%, tendencia que se confirmó ahora en julio con el 34% y 41% respectivamente, y un 25% de importados del resto del mundo, no solo asiáticos o electrificados.
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Pero lo que pasó además fue que las ventas en el mercado argentino se derrumbaron un 13%, con lo cual la caída no solo fue en porcentajes o cuotas sobre el total, sino que se cayó también en volumen concreto de unidades.
Argentina había vendido en todo 2025 un promedio de 20.200 autos por mes y hoy vende 15.500, es decir 4.700 autos menos por mes. Mientras tanto, Brasil había colocado una media de 22.300 unidades mensuales el año pasado y pasó a patentar 18.900, traducido en ventas de 3.400 autos menos cada mes.
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Entre ambos países, la baja en los primeros ocho meses del año suma ya un promedio de 8.100 unidades menos por mes, que trasladado al período de enero a agosto muestra que el bloque regional vendió 60.000 vehículos menos en relación al mismo período de 2025.

Si no fuera por el crecimiento de los importados de extrazona, que pasaron del 11% al 25% del mercado, la caída interanual del mercado sería de un 18%, pero ese crecimiento, fundamentalmente de vehículos híbridos y eléctricos, permitió compensar y quedar en un 13% de retracción como el actual, que se mantiene estable desde hace por lo menos tres meses.
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Casi sin proponérselo, el equilibrio se está dando solo, hoy se venden en el mercado automotor argentino un 34% de autos nacionales, un 41% de brasileños y un 25% del resto del mundo. Si las exportaciones de las automotrices argentinas alcanzan para compensar los diez puntos de mercado que perdió la industria nacional, la balanza estará equilibrada.
Pero para saberlo habrá que esperar al menos un año completo más, hasta finales de 2027, porque el potencial exportador está aun limitado porque hay dos fábricas nacionales que todavía no iniciaron la producción de sus modelos pensados para los mercados regionales: Volkswagen con la nueva Amarok, y Renault con la pickup Niágara.

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