EEUU y Venezuela acordaron un histórico pacto petrolero: qué se sabe hasta ahora

Estados Unidos y Venezuela alcanzaron un acuerdo petrolero luego de extensas negociaciones que comenzaron luego de la captura de Nicolás Maduro por parte de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Según anunciaron el presidente Donald Trump y la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, el pacto contempla que empresas privadas, en particular estadounidenses, desarrollen 17 yacimientos y que Washington obtenga el control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo.

Acuerdo petrolero entre EEUU y Venezuela: qué se sabe hasta ahora

El volumen involucrado representa aproximadamente el 21,5% de las reservas probadas de Venezuela, estimadas en unos 303.000 millones de barriles por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). También equivale al 141% de las reservas probadas de crudo y condensado de Estados Unidos, que alcanzaban los 46.000 millones de barriles al cierre de 2024.

El acuerdo busca además reactivar una industria petrolera venezolana que actualmente produce cerca de 1,25 millones de barriles diarios, muy por debajo de los más de tres millones que llegó a extraer hace algo más de dos décadas.

Trump presentó el pacto como un acuerdo de magnitud histórica y aseguró que no tendrá costo para los contribuyentes estadounidenses: “Siguiendo mis instrucciones, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, trabajando estrechamente con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y mediante una alianza con empresas privadas, han conseguido el control mayoritario de Estados Unidos sobre más de 65.000 MILLONES DE BARRILES de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin coste alguno para el contribuyente estadounidense“, continuó.

Según lo anunciado, las empresas privadas serán las encargadas de operar 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65.000 millones de barriles. El acuerdo contempla además más de u$s100.000 millones en inversiones y, según afirmó Rodríguez, más de u$s209.000 millones en tributos para el Estado venezolano.

El entendimiento apunta a generar un acceso de largo plazo de compañías estadounidenses a los yacimientos venezolanos y a garantizar el suministro del crudo producido hacia Estados Unidos. Según trascendió, autoridades venezolanas se preparan para firmar durante la próxima semana los acuerdos que otorgarán nuevos derechos de exploración y producción a distintas empresas, especialmente estadounidenses.

Las reacciones al acuerdo entre EEUU y Venezuela

Trump aseguró que el acuerdo “MÁS QUE DUPLICA las reservas petroleras estadounidenses, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente el precio de la gasolina para todos los estadounidenses durante muchos años, al tiempo que ayuda a mantener a Venezuela en el camino hacia un éxito extraordinario y una gran prosperidad”.

“¡Esta transacción fortalecerá enormemente la relación, ya en expansión, entre Venezuela y Estados Unidos!“, concluyó.

Por su parte, en sus redes sociales Rodríguez detalló: “Esta iniciativa es producto del fortalecimiento de la relación entre Venezuela y los Estados Unidos, y facilitará un importante flujo de inversiones destinado a la recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica para el desarrollo de nuestra industria de los hidrocarburos”, afirmó en un comunicado.

La presidenta interina explicó que el pacto permitirá “incrementar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados”. También precisó que “se contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, una inversión de más de US$100.000 millones y más de US$209.000 millones en tributos para el Estado”.

Delcy aseguró que la inversión será de más de u$s100.000 millones y que, además, otros aproximadamente u$s209.000 millones serán pagados en tributos para el Estado.

Delcy aseguró que la inversión será de más de u$s100.000 millones y que, además, otros aproximadamente u$s209.000 millones serán pagados en tributos para el Estado.

“Estas inversiones contribuirán no solo a la recuperación y modernización de nuestra industria, sino también al crecimiento económico de nuestro país, a la seguridad energética de nuestro hemisferio y a un mayor equilibrio en los mercados internacionales”, agregó.

Rodríguez agradeció a Trump y al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, “su disposición en el desarrollo de este acuerdo”, que calificó como “un hito histórico en las relaciones bilaterales”.

La mandataria sostuvo que el objetivo es convertir a Venezuela en “una potencia energética productora” y poner sus reservas “al servicio del desarrollo nacional, la generación de empleos, el incremento del ingreso de nuestros trabajadores y el bienestar de nuestro pueblo”.

Rubio también destacó el alcance del entendimiento y lo calificó como “una gran victoria”. El secretario de Estado sostuvo que el acuerdo permitirá atraer cerca de u$s100.000 millones en inversión privada y contribuirá a la recuperación económica venezolana.

“Para el pueblo venezolano, este acuerdo traerá casi 100.000 millones de dólares en inversión privada, respaldará miles de empleos bien remunerados e impulsará la reconstrucción de la economía de Venezuela”, escribió Rubio en X.

El funcionario añadió que el pacto “demuestra cómo la audaz política exterior del presidente Trump impulsa logros bajo el principio de ‘Estados Unidos primero’”.

El historial de las negociaciones

El entendimiento es el resultado de un proceso iniciado después de la captura y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos el 3 de enero. Desde entonces, Washington buscó asegurar un flujo estable de crudo venezolano hacia sus refinerías y promover la llegada de inversiones estadounidenses a la industria petrolera del país.

Tras la salida de Maduro, el gobierno de Trump respaldó a Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, como presidenta interina y principal interlocutora para avanzar con los cambios que pretende Washington en Venezuela.

Las conversaciones se desarrollaron dentro de un plan diseñado por Rubio que contempla tres fases: estabilización, recuperación y transición política.

En ese marco, Estados Unidos promovió reformas de las leyes petrolera y minera para facilitar la inversión privada, levantó algunas sanciones y exploró alternativas para rehabilitar el sistema eléctrico venezolano.

Washington también asumió un papel central en la gestión de los ingresos provenientes de las ventas de petróleo venezolano.

El trasfondo de la negociación es el deterioro que sufrió la industria petrolera venezolana durante las últimas décadas. El país llegó a producir más de 3 millones de barriles diarios, pero la extracción cayó posteriormente por la falta de inversión, el deterioro de la infraestructura, problemas operativos y las sanciones internacionales.

En los últimos años, la producción registró una recuperación parcial y actualmente se ubica en torno a 1,25 millones de barriles diarios, todavía muy por debajo de su máximo histórico.

Con el nuevo acuerdo, Washington busca profundizar su participación en una industria que concentra las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, mientras Caracas apunta a recuperar capacidad productiva y atraer inversiones para reconstruir su sector energético.

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