
En la Argentina, una parte importante de la economía todavía se mueve por fuera del circuito formal. Compras que no quedan registradas, tickets que no se emiten y operaciones que escapan al sistema alimentan un nivel de informalidad que, según distintas estimaciones, ronda el 50%. La contracara es conocida: menos recaudación y una competencia desigual entre quienes cumplen con sus obligaciones y quienes operan por fuera de ellas.
En este contexto, y luego de haber impulsado la propuesta para transparentar los impuestos en los tickets de compra —una iniciativa que terminó convertida en ley—, la ONG Lógica decidió ir un paso más allá y presentó un nuevo esquema para combatir la evasión. Esta vez, la idea consiste en poner al consumidor en el centro: premios por pedir factura, devolución de impuestos y un sistema de denuncias a los comercios que no cumplan.
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La iniciativa ya fue acercada al Gobierno por la entidad. Matías Olivero Vila, presidente de Lógica, contó a Infobae que la organización solicitó una reunión y comenzó los contactos con integrantes del equipo económico para presentar el proyecto, aunque ya se lo hicieron llegar. La entidad también se puso a disposición de las autoridades nacionales y provinciales para colaborar en un eventual diseño e implementación.
Según explicó Olivero Vila, se trata de la segunda iniciativa de la organización después del Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor, que desde el año pasado permite visibilizar los impuestos en los tickets. La nueva apuesta apunta a generar un beneficio económico concreto para el consumidor que pide factura y, al mismo tiempo, aumentar la cantidad de operaciones que ingresan al circuito formal.
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Cómo es la propuesta
El esquema combina dos incentivos directos para el consumidor: devolución de impuestos y sorteos mensuales. A eso se suma una tercera herramienta, vinculada con la posibilidad de denunciar a aquellos comercios que no cumplen con la emisión de comprobantes.
En materia de reintegros, Lógica plantea como ejemplo la devolución del 30% del IVA correspondiente a la operación. Con una alícuota del 21%, el beneficio para el comprador equivaldría al 6,3%. Ese porcentaje forma parte del ejercicio presentado por la organización y no representa una alícuota ya establecida.
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La propuesta busca además incorporar a las provincias. La intención es que aquellas jurisdicciones que decidan adherir puedan sumar una devolución parcial de Ingresos Brutos. El ejemplo elaborado por la ONG contempla también un reintegro del 30% de ese impuesto.
Así, si la alícuota de Ingresos Brutos fuera del 5%, el consumidor recibiría una acreditación equivalente al 1,5%. Sumada al 6,3% correspondiente al IVA en el ejemplo utilizado, la devolución total podría alcanzar el 7,8% de la compra.
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Los porcentajes dependen, de todos modos, de cómo se instrumentara eventualmente el régimen y de la adhesión de las provincias. La iniciativa que la entidad busca presentar ante las autoridades utiliza esas cifras para mostrar el alcance que podría tener el incentivo económico.
El otro componente son los sorteos mensuales. Como antecedente argentino, la organización menciona la LoterIVA de hace tres décadas. El objetivo es que las compras formalizadas permitan al consumidor participar por distintos premios, además de acceder a la devolución de una parte de los tributos.
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Olivero Vila explicó que uno de los puntos centrales es que el mecanismo resulte simple para quien compra. En la experiencia que sirve de referencia, que en este caso es el modelo brasileño, tanto la devolución como la participación en los sorteos se activan cuando el consumidor proporciona al comerciante su número de identificación fiscal, que el titular de Lógica comparó con el CUIT argentino.
Olivera Vila explicó que el funcionamiento del sistema es automático y que el consumidor no necesita realizar un trámite especial cada vez que hace una compra. “Solamente tenés que dar tu número de CUIT al vendedor, al supermercado, al restaurante o donde sea. Lo das como si fueras un responsable inscripto. El sistema ya está aceitado: simplemente das ese número de CUIT y automáticamente entrás”, señaló.
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También aclaró que la devolución no se realiza de manera inmediata, sino que existe un período de espera relacionado con el circuito de pago del impuesto. “No se te acredita ese mismo día, porque tienen que pasar dos meses. Por el proceso que lleva el pago mensual del IVA, te devuelven el dinero cuando efectivamente ya ingresó a ARCA, no antes”, precisó Vila.

Respecto del incentivo adicional que contempla el modelo brasileño, Vila detalló que la cantidad de oportunidades para participar de los sorteos está vinculada con el número y el monto de las compras realizadas. “La cantidad de billetes que tenés para la lotería depende de la cantidad de compras que hiciste. En Brasil, la primera compra te da un billete de lotería y después, cada determinada cantidad de reales, te dan otro billete más”, explicó.
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De esa manera, agregó, “dependiendo de la cantidad de compras que hayas hecho, tenés más o menos billetes para el sorteo”. Sobre los montos en juego, Vila indicó: “Los premios pueden ir desde el equivalente a cinco dólares hasta 50.000 dólares, y después hay premios equivalentes a 200.000 dólares anuales. Así funciona el sistema en Brasil”.
La ONG también contempla una implementación gradual si las autoridades consideran necesario limitar inicialmente el costo fiscal. Una de las alternativas es comenzar por un sector determinado, como los supermercados, y posteriormente ampliar el alcance. Otra posibilidad mencionada en la presentación consiste en utilizar bonos.
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Una copia del modelo brasileño
La iniciativa está inspirada en el régimen CPF Nota Fiscal de Brasil, que combina justamente devoluciones tributarias, sorteos y participación de los consumidores en el control de los comercios.
El sistema nació en la ciudad de San Pablo en 2005, se amplió a todo el estado en 2007 y después se extendió a la mayoría de los otros estados brasileños. Su ideólogo fue Mauro Ricardo Machado Costa, entonces secretario de Hacienda paulista, quien actualmente colabora con Lógica, según informó la organización.
En Brasil, uno de los principales incentivos consiste en la devolución del 30% del ICMS, un tributo estadual que la ONG describe como una suerte de IVA. Su alícuota general es del 18% y puede llegar al 25%, por lo que el reintegro representa entre el 5,4% y el 7,5% del precio neto.
A ese beneficio se agregan los sorteos. Según los datos difundidos por Lógica, el régimen contempla premios mensuales de hasta USD 50.000 y anuales de hasta USD 200.000.
La forma de participar busca reducir al mínimo los trámites para el comprador. El consumidor proporciona su número de CPF al vendedor y las acreditaciones se realizan de manera automática. Esa identificación también permite participar en los sorteos vinculados con las operaciones registradas.
Los resultados de los primeros tres años de aplicación en San Pablo son uno de los argumentos que utiliza la ONG para impulsar su implementación en la Argentina. Según la información proporcionada por la entidad, las ventas formales aumentaron 22,9% durante ese período. El costo del régimen alcanzó el 9,4%. De ese total, el 73% correspondió a las devoluciones realizadas a los consumidores, el 26% a los sorteos y el 1% a publicidad.
Al mismo tiempo, los datos presentados por la organización muestran una recaudación neta adicional del 13,5%. Olivero Vila señaló que el costo del programa se cubrió con el incremento de los ingresos generado por la mayor formalización de las operaciones.
Según la entidad, otra de las características del sistema brasileño es su amplitud. El régimen se aplica a los distintos sectores que realizan ventas a consumidores, con excepción de actividades que presentan mayores niveles de formalidad, entre ellas bancos y servicios públicos.
Consumidores que también controlan
El modelo que Lógica quiere llevar a la discusión con el Gobierno no se agota en premios y devoluciones. La tercera herramienta es un sistema de denuncias ciudadanas que permite reportar a los comercios que no cumplen con la emisión de comprobantes.
Olivero Vila explicó que en Brasil existe un mapa público en el cual los establecimientos aparecen clasificados mediante tres colores, como una especie de semáforo, según la cantidad de denuncias recibidas. La exposición de esa información funciona como una presión adicional para el cumplimiento. “Nadie quiere aparecer en ese régimen”, señaló el titular de la ONG al describir el funcionamiento de la herramienta.
Según los datos proporcionados por Lógica, luego de la primera denuncia se registra, en promedio, una suba del 14% en la emisión de tickets. Para la organización, el mecanismo permite convertir a millones de ciudadanos en una suerte de “inspectores” voluntarios con un costo relativamente bajo.
El diagnóstico detrás de la iniciativa parte de la magnitud que la entidad atribuye a la informalidad argentina. Olivero Vila sostuvo que, según distintas fuentes, ronda el 50%, lo que equivaldría a una compra sin factura por cada operación que sí cuenta con comprobante. El presidente de Lógica también mencionó la posición argentina en materia de evasión del Ranking de Competitividad Mundial del IMD (International Institute for Management Development). Según señaló, el país se encuentra en el puesto 66 entre 70 economías. “Tener los impuestos más altos del mundo es tan grave como tener medio país en la informalidad, por lo que deben atacarse ambos problemas por igual”, afirmó Olivero Vila.

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