El descubrimiento de que los vapores de wasabi eliminan hongos en papiros antiguos sin causarles daño ha despertado el interés de la comunidad científica internacional, al proponer una alternativa natural para la preservación de documentos históricos.
Un equipo liderado por Hanadi Saada en el Grand Egyptian Museum de Giza demostró, según informó la revista Muy Interesante, que este condimento japonés elimina infecciones fúngicas en papiros sin alterar su estructura.
El wasabi, de uso habitual en la cocina japonesa, contiene compuestos volátiles con propiedades antimicrobianas. Según los ensayos de laboratorio del grupo de Saada, esos vapores erradican hongos en los papiros sin afectar los materiales ni los colores originales.
Este avance sugiere que museos y archivos podrían proteger papiros antiguos mediante una técnica sencilla, eficaz y de bajo impacto ambiental, abriendo nuevas posibilidades para la conservación del patrimonio escrito.
Durante milenios, el papiro fue el soporte de escritura predominante en el Mediterráneo antiguo. Se obtenía del tallo de la planta Cyperus papyrus y permitió recopilar desde rituales funerarios egipcios hasta registros administrativos, tratados médicos y textos literarios en Grecia y Roma.
El papiro no solo servía para la escritura: también se empleaba en cuerdas, cestas y embarcaciones, lo que evidencia su trascendencia económica y cultural. Los egipcios perfeccionaron su fabricación, convirtiéndolo en un símbolo de su civilización y favoreciendo la difusión de la cultura escrita por todo el Mediterráneo.
A pesar de su relevancia histórica, el papiro es extremadamente frágil: su origen vegetal lo hace especialmente vulnerable ante microorganismos como los hongos. La integridad de los archivos documentales está en riesgo permanente, una preocupación que, según Muy Interesante, comparten los especialistas al analizar los desafíos actuales de conservación.
La amenaza para los papiros proviene tanto de su antigüedad como de la contaminación fúngica. Hongos microscópicos se instalan en las fibras, provocando grietas, pérdida de pigmentos y debilitamiento estructural. Miles de fragmentos en museos y archivos muestran indicios de este deterioro, especialmente cuando las condiciones de almacenamiento han sido desfavorables.
Según Hanadi Saada, el biodeterioro de estos documentos es un problema global, presente en colecciones de todos los continentes. Durante décadas, los especialistas han recurrido a desinfectantes químicos potentes para combatirlo, pero la extrema fragilidad del papiro ha provocado daños secundarios, como alteraciones en los pigmentos, debilitamiento de las fibras y cambios químicos no deseados.
Esa situación ha impulsado la búsqueda de alternativas más sostenibles y no invasivas. El reto continúa siendo hallar métodos que eliminen los microorganismos sin comprometer la integridad de los soportes históricos y que reduzcan el impacto ambiental.
Impulsados por la necesidad de innovar, los investigadores recrearon en laboratorio el deterioro natural del papiro. Fabricaron réplicas modernas y las sometieron a un proceso de envejecimiento acelerado durante 120 días a 100°C, una técnica que simuló cerca de mil años de desgaste en condiciones naturales.
Tras envejecer las muestras y añadir pigmentos similares a los usados en la Antigüedad, infectaron deliberadamente el material con hongos comunes en archivos arqueológicos. La clave consistió en exponer los papiros a los compuestos volátiles del wasabi: prepararon una pasta de agua y polvo de wasabi y la situaron cerca de las réplicas, sin contacto directo, de modo que actuaran los vapores.
La exposición se prolongó durante tres días y, al concluir, los investigadores constataron que los hongos habían desaparecido por completo. Lo más relevante, según Muy Interesante, es que los análisis químicos demostraron que el tratamiento no dañó los pigmentos ni alteró los colores del material.
Además, el experimento mostró un aumento de aproximadamente 26 % en la resistencia mecánica de los papiros, lo que sugiere que el método no solo elimina contaminantes sino que también refuerza la estructura del soporte documental.
El uso de vapores de wasabi constituye una alternativa más segura y respetuosa con el medio ambiente frente a los desinfectantes convencionales. El equipo investigador destaca la sencillez y el bajo impacto tóxico de este método, que protege tanto a los documentos como a quienes los manipulan.
El estudio dirigido por Saada y el Grand Egyptian Museum prevé ahora aplicar la técnica a papiros arqueológicos reales. Se planifican investigaciones para evaluar su efectividad en otros materiales —textiles históricos, madera y papel antiguo— ampliando así su alcance para la salvaguarda de colecciones patrimoniales.
Muy Interesante subraya que esta solución, fruto del cruce entre ciencia y gastronomía, podría transformar a nivel global las técnicas de conservación documental.
El hallazgo pone de manifiesto que avances decisivos para proteger la memoria del pasado pueden nacer en los lugares más inesperados, renovando la esperanza en la preservación de los testimonios históricos de la humanidad.

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