Los chats del acusado de matar a Cecilia Lazcano se convirtieron en una de las pruebas centrales de la investigación por el crimen de la adolescente de 16 años, ocurrido el 16 de julio en la antigua estación ferroviaria de Alvear, Corrientes. El peritaje realizado sobre el teléfono de J., principal sospechoso, permitió recuperar conversaciones mantenidas con su novia antes y después del ataque que, según el fiscal Facundo Cabral, demostrarían que existió una planificación previa.
Cecilia fue encontrada todavía con vida y con graves heridas en el cuello y las muñecas. Fue trasladada de urgencia en ambulancia hacia la capital correntina, pero murió durante el trayecto debido a la gravedad de las lesiones. Si bien inicialmente se evaluó la posibilidad de un suicidio, las características de las heridas despertaron sospechas entre los investigadores y la causa comenzó a orientarse hacia un homicidio.
El avance de la investigación estuvo marcado por el análisis de teléfonos celulares y cámaras de seguridad. En ese contexto, según publicó Infobae, los investigadores recuperaron mensajes que J. habría intercambiado con su pareja desde casi 48 horas antes del crimen. “Mañana es el día que me dijiste que harías eso, ¿no?”, le preguntó la joven. El acusado respondió: “Sí mi amor hermoso, ya está todo preparado y listo”.
Los mensajes previos al crimen de Cecilia
De acuerdo con los chats incorporados al expediente, las conversaciones avanzaron sobre distintos aspectos de un presunto plan para atacar a Cecilia y posteriormente ocultar su cuerpo. En uno de los intercambios, el sospechoso escribió: “Entonces le tendré que cortar el cuello y esconderlo rápido”. Los investigadores también buscan establecer quién sería una tercera persona mencionada en las comunicaciones.
Juan Saucedo, abogado querellante de la causa, señaló que inicialmente se sospechó del hermano del detenido, posibilidad que posteriormente habría sido descartada. Según explicó, actualmente se investiga si esa tercera persona podría pertenecer al entorno familiar de la madre de la novia del acusado. La hipótesis es que habría existido la intención de orientar las primeras sospechas hacia un supuesto suicidio.
Los mensajes también mostraron conversaciones relacionadas con el lugar donde podría ocultarse el cuerpo. “Teniendo en cuenta que el cuerpo muerto llega a los 30 metros su hedor. ¿Crees que alguien sospechará? Porque pala no tengo…”, escribió J. en uno de los intercambios. Posteriormente, según la investigación, habría conseguido una pala y preparado previamente un pozo.

La madrugada en la que ocurrió el ataque
El lunes 15 de julio, un día antes del crimen, las conversaciones continuaron. Según surge del expediente, el acusado habría adelantado tareas vinculadas con el lugar donde pretendía ocultar el cuerpo. Su novia, mientras tanto, expresó dudas sobre si finalmente llevaría adelante el ataque. “Todavía sigo pensando que no harás eso”, le escribió.
J. respondió haciendo referencia al arma blanca que utilizaría: “Alfinsi (Al final) no usaré el militar y usaré uno normal”, escribió. Más tarde también manifestó preocupación porque no había conseguido guantes de látex. De acuerdo con los mensajes recuperados, su pareja le respondió: “Tuvo todo el día”.
El ataque habría ocurrido durante la madrugada del 16 de julio. Los investigadores establecieron una franja horaria a partir de las conversaciones: a las 3:16, J. envió un mensaje en referencia a Cecilia y a las 4:28 volvió a comunicarse con su novia. Horas después apareció uno de los mensajes que ahora resulta clave para reconstruir lo sucedido: “Se me fue todo de las manos. Nose como pero ella está viva. Por favor, necesito su ayuda mi amor”.
“Ella está viva”, escribió después del ataque
En los mensajes posteriores, el sospechoso manifestó desesperación porque Cecilia había sobrevivido inicialmente a las heridas. “La hija de re mil está viva. Con un bruto corte en la garganta. Necesito su ayuda. Necesito que se deshagan de ella”, escribió, según las conversaciones recuperadas de su teléfono.
La respuesta de su pareja también quedó bajo análisis de los investigadores. “J., por eso mismo, aunque suene mal lo que diré. Pero por eso se cortan todas las partes. Qué problema más grande. En todos los sentidos”, sostuvo la adolescente en uno de los intercambios.
Los investigadores consideran que los chats también aportaron información sobre cómo Cecilia habría llegado hasta la antigua estación ferroviaria. La hipótesis es que fue engañada para concurrir al lugar y que posteriormente el acusado intentó instalar la posibilidad de un suicidio mediante las lesiones que presentaba la víctima.

Cámaras y peritajes, claves para la investigación
Las cámaras de seguridad también aportaron elementos relevantes. Los registros mostraron a Cecilia dirigiéndose hacia el lugar donde posteriormente fue encontrada acompañada por un joven que llevaba una pala. Los investigadores identificaron a esa persona como J., el principal sospechoso.
Las filmaciones, además, habrían registrado al adolescente cuando regresó solo y con ropa diferente a la que llevaba anteriormente. A estos elementos se sumó el rastreo del celular de Cecilia, que permaneció encendido durante varios días después de su muerte, situación que también fue analizada por los investigadores.
En allanamientos realizados durante la investigación se secuestraron zapatillas con manchas que serían de sangre y se detectó una huella de calzado en la escena. Los distintos elementos fueron incorporados a la causa para intentar establecer la secuencia completa del crimen y las responsabilidades de las personas investigadas.
La Fiscalía habló de una “planificación del homicidio”
El fiscal Facundo Cabral destacó la relevancia que tuvo el análisis de los dispositivos electrónicos. “Se pudo determinar algo atroz porque se pudo ver la planificación del homicidio”, afirmó al referirse al contenido recuperado del teléfono del sospechoso.
La investigación también avanzó sobre la novia de J., cuyos mensajes forman parte de la causa. Según fuentes vinculadas al expediente, la adolescente fue sometida a estudios psiquiátricos y psicológicos y se preparaban medidas para formalizar su imputación. Hasta el momento, todavía se intentaba determinar quién sería la tercera persona mencionada en algunas conversaciones.
Mientras tanto, el móvil del crimen permanecía como uno de los principales interrogantes. Los investigadores consideraron que los mensajes, las cámaras de seguridad, las pericias sobre los dispositivos y los elementos secuestrados permitieron reconstruir parte de las horas previas y posteriores al asesinato de Cecilia Lazcano, aunque todavía restaban aspectos por esclarecer.

Leave a Reply