Inversión, genética y tecnología: las oportunidades que ven los empresarios en el campo

El mercado de campos atraviesa un momento de mayor interés inversor, con valores que en las mejores zonas agrícolas de la Argentina se ubican entre US$17.000 y US$20.000 por hectárea, mientras que, desde el negocio de semillas, las empresas buscan acompañar a un productor que enfrenta cada vez menos margen para equivocarse, con mayores inversiones en genética, tecnología y asesoramiento.

Esas fueron algunas de las definiciones que dejaron Emir Carrillo, de Emir Carrillo & Asociados, y Francisco Cinque, director para América de Advanta, durante el panel “El campo como oportunidad de inversión y crecimiento”, realizado en el evento Negocios del Campo, organizado por LA NACION. Moderó la charla Viviana Valles.

Desde el mercado inmobiliario rural, Carrillo trazó un escenario de recuperación del interés por la compra de tierras y aseguró que en los últimos años los valores comenzaron a afirmarse. “El sector está pasando por un buen momento. En estos últimos dos años y medio del nuevo gobierno, la estabilidad ha creado un interés importante en la búsqueda y en la compra de campos. Ese interés se ha manifestado con hechos puntuales, concretos. Los compradores ven una oportunidad y los valores se han afirmado”, señaló.

El campo como oportunidad de inversión y crecimiento, con Francisco Cinque y Emir Carrillo
El campo como oportunidad de inversión y crecimiento, con Francisco Cinque y Emir Carrillo

En ese contexto, detalló las zonas de mayor productividad del país, como la tradicional zona núcleo, la zona núcleo maicera, que comprende el norte de la provincia de Buenos Aires y parte del sur de Santa Fe, además del sudeste cordobés. Carrillo también comparó esos valores con los registrados en otros países de la región y aseguró que, pese a la recuperación, la tierra argentina todavía se encuentra por debajo de algunos mercados vecinos, particularmente de determinadas regiones de Brasil.

Emir Carrillo, titular de Emir Carrillo & Asociados
Emir Carrillo, titular de Emir Carrillo & AsociadosFabián Malavolta

“Estamos baratos respecto de algunos países vecinos. Comparativamente, los campos de la Argentina son superiores a los campos de los vecinos, de Paraguay, de Uruguay. En Brasil, los campos valen más caro que en la zona núcleo, sobre todo en la zona sur de Paraná o en el estado de San Pablo. Hay valores de hasta US$25.000 o US$27.000 por hectárea. Se puede decir que los valores recién ahora, en la Argentina, muestran precios parecidos a los existentes en 2011. Después están los campos mixtos, que van de valores de US$5000 a US$8000 por hectárea, y los ganaderos, que también están pasando por un buen momento”, sostuvo.

Dentro de ese mismo eje de inversión, el empresario se refirió además al debate por la modificación de la ley de tierras y al efecto que, según su visión, tiene sobre la llegada de capital extranjero. Primero consideró que existe una falta de información en torno de la normativa y de las posiciones de quienes participan del negocio inmobiliario rural. “A la sociedad le falta información para interpretar claramente qué significa la ley de tierras. Cuando nosotros hablamos de la ley de tierras, de nuestro rol, se puede interpretar malamente como que tenemos intereses. Por supuesto que tenemos intereses, pero esto va más allá del interés comercial que podemos tener. La ley de tierras es beneficiosa para la Argentina. Creo que faltó información a la gente. El Gobierno podría haber manejado la cosa de una manera distinta. Para nosotros, como cámara, como firma individual, entendemos que la ley de tierras [por el debate para los cambios] es muy beneficiosa para el país”, afirmó.

Emir Carrillo, titular de Emir Carrillo & Asociados junto a la periodista Viviana Valles
Emir Carrillo, titular de Emir Carrillo & Asociados junto a la periodista Viviana VallesFabián Malavolta

Luego profundizó sobre el comportamiento de quienes buscan colocar capital en tierras rurales y remarcó que se trata de decisiones de largo plazo. “Cada inversor que viene a comprar a la Argentina, lo viene a hacer pensando a 10 o 20 años vista, cosa que nosotros estamos acostumbrados a otro tipo de resultados más rápidos. El inversor, cuando invierte en la Argentina, como está ocurriendo, interpreta cómo funciona la economía, la política, y cuando se genera confianza, viene a invertir. Y la ley de tierras ha puesto un tapón al sector inversor extranjero. Es una pena. Habrá que esperar otra nueva presentación del Gobierno”, indicó.

Genética

Por otra parte, desde la industria de semillas, Cinque puso el foco en la transformación de las empresas para acompañar las decisiones productivas y en el papel que tienen la genética y la tecnología para reducir el margen de error en cada campaña. Según señaló, la estrategia de Advanta durante los últimos años se apoyó especialmente en acercarse al productor para conocer de primera mano sus necesidades.

“Arrancamos entendiendo la estrategia de la compañía: estar cerca del productor. Creo que es lo más importante que una empresa tiene que tener al final del día. Estando cerca del productor, uno puede entender rápidamente cuáles son sus necesidades para darse vuelta y armar el producto que mejor le sirva o que más rentabilidad le dé. Creo que, de ese lado, Advanta trabajó muy fuerte en este concepto de estar cerca del productor”, explicó.

Francisco Cinque, director para América de Advanta
Francisco Cinque, director para América de AdvantaFabián Malavolta

Planteó que los cambios en las condiciones productivas obligaron a las empresas a ir más allá de la venta de insumos y avanzar hacia un esquema de asesoramiento integral. “Hoy por hoy, a medida que el cambio climático aparece, que las rentabilidades se empiezan a caer, uno tiene que ser mucho más preciso en qué profundizar, qué aplicar y en qué lote. Al final del día, cuando uno está cerca del productor, lo acompaña. Ese asesoramiento 360°, que antes por ahí era solo ir y venderle las semillas, creo que hoy es algo de lo que las compañías se están dando cuenta. Estamos tomando decisiones a casi un año y el productor arranca la campaña agrícola en abril o mayo, cosechando y ya pensando en la que viene. La decisión de un año tiene que ser muy bien consensuada. Cuanto más cerca estás más lo podés asesorar y ayudar”, afirmó.

Para Cinque, en ese escenario la tecnología tiene un lugar cada vez más importante, aunque sostuvo que su incorporación no desplazará el vínculo personal entre las empresas y los productores. “Lo más difícil de todo es cómo integrar la tecnología sin que sea disruptiva a nivel cultural dentro de las empresas y de las personas. Al final, a nivel del contacto de la tecnología con las personas, genera cambios importantes dentro de las empresas. Entendemos que la tecnología vino para quedarse, que es algo que nos va a ayudar. Creo que no hay que tenerle miedo”, señaló.

Y agregó: “Es una herramienta más. Y creo, estoy convencido, de que cada vez más las personas van a tener un rol predominante dentro de las empresas. Las tecnologías van a ayudar a que los procesos sean más fáciles, a tener mejor acceso a la información, a la elección de un híbrido, a cómo plantear un lote, etcétera. Al final del día, las personas, en la interacción con el productor, van a ser fundamentales”.

Francisco Cinque, director para América de Advanta
Francisco Cinque, director para América de AdvantaFabián Malavolta

Dentro de esa estrategia, Cinque destacó especialmente el lugar de la genética y reveló que la compañía incrementó de manera significativa sus inversiones en el país. “Creo que las empresas miran esto en distintas avenidas: una es la biotecnología, otra es la genética. En paralelo. La genética es la base de toda empresa de semillas. O sea, tienen 30, 40, 50 años de hacer genética. Nosotros estamos convencidos de eso. Advanta ha cuadruplicado la inversión en genética en la Argentina y en algunos otros países del mundo”, indicó.

Además, dimensionó la importancia que tiene la operación local dentro de la estructura global de la empresa. “La Argentina es el segundo país del mundo para Advanta, acá tenemos cuatro programas de investigación. Tres programas son globales, o sea que Advanta Argentina produce genética para varios países del mundo. También tenemos biotecnología; es la conjunción de varias cosas”, dijo.

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