Debate por semillas: el número uno de Bayer en el país dijo que están en juego los próximos 40 años de la agricultura

La discusión sobre la propiedad intelectual en semillas volvió a instalarse en la agenda del agro. Mientras el Gobierno busca avanzar en una actualización del régimen, el presidente y CEO de Bayer Cono Sur, Juan Farinati, sostuvo que el debate va mucho más allá del pago de regalías y definirá el futuro de la agricultura argentina durante los próximos 30 o 40 años. Según afirmó, el país pierde hoy US$3000 millones anuales solo en soja por no acceder a la última tecnología disponible.

Las definiciones las realizó durante la edición número 11 de Negocios del Campo, el ciclo organizado por LA NACION bajo el lema “Entre la tecnología y la transformación constante”, donde fue entrevistado por José Del Rio, director de Contenidos de LA NACION.

“Es muy importante porque la discusión que está dando hoy la Argentina en semillas no es para 2026. Es una discusión que nos lleva hacia 2050 o 2060. La ley de semillas actual tiene 50 años. Entonces, el debate que estamos teniendo ahora no es para hoy; es para los próximos 30 o 40 años de la agricultura argentina”, remarcó.

Entrevistado por José Del Rio, Farinati dijo que el centro de la discusión pasa por el potencial que hoy pierde la Argentina
Entrevistado por José Del Rio, Farinati dijo que el centro de la discusión pasa por el potencial que hoy pierde la ArgentinaAníbal Greco

Para Farinati, el centro de la discusión pasa por el potencial que hoy pierde la Argentina. “¿Estamos hablando de si hoy se paga o no se paga o estamos hablando de que la Argentina tiene un potencial inexplotado enorme, que hoy se cuantifica en un cultivo en US$3000 millones por año?”, planteó.

El ejecutivo sostuvo que el país atraviesa un momento excepcional para reposicionarse en la producción mundial de alimentos, aunque advirtió que para aprovechar esa oportunidad será necesario resolver cuestiones estructurales, entre ellas la propiedad intelectual y la seguridad jurídica.

“La realidad es que estamos en un momento apasionante, donde el agro tiene una oportunidad fenomenal y se conecta no solamente dentro del agro, sino con un montón de realidades transversales y geopolíticamente relevantes también”, afirmó.

Pese al atraso que observa en materia de propiedad intelectual, Farinati sostuvo que la Argentina conserva un enorme potencial productivo aun cuando otros sectores, como la energía y la minería, ganan protagonismo. Recordó que el 57% de las exportaciones del primer semestre estuvieron vinculadas con la cadena agroindustrial y señaló que existe un enorme margen para seguir creciendo.

"Hoy, si no sos productivo y eficiente, no sos económicamente viable”, sostuvo Farinati
“Hoy, si no sos productivo y eficiente, no sos económicamente viable”, sostuvo FarinatiAníbal Greco

En ese sentido, citó un estudio de la Fundación FADA según el cual la Argentina podría pasar de producir entre 120 y 130 millones de toneladas a unos 200 millones, lo que implicaría US$25.000 millones adicionales por año en exportaciones, si se generan condiciones para incrementar la competitividad.

Para el ejecutivo, el cambio de escenario también modificó la lógica del negocio agropecuario. “En los últimos años el agro estuvo muy enfocado en la parte financiera y en cómo manejar las distintas distorsiones. Hoy estamos en un negocio mucho más enfocado en la productividad. Hace algunos años un productor podía no ser tan productivo y, aun así, ser económicamente viable. Hoy, si no sos productivo y eficiente, no sos económicamente viable”, sostuvo.

En esa nueva etapa, explicó, el productor dejó de pensar únicamente en el costo por hectárea para concentrarse en el costo por tonelada producida. “Durante muchos años la agricultura argentina se guió por el costo por hectárea. Pero el productor no produce hectáreas; produce toneladas. Entonces, lo verdaderamente importante es el costo por tonelada”, señaló.

Farinati sostuvo que hay dos temas fundamentales para que lleguen inversiones al agro argentino: la propiedad intelectual y la seguridad jurídica
Farinati sostuvo que hay dos temas fundamentales para que lleguen inversiones al agro argentino: la propiedad intelectual y la seguridad jurídicaAníbal Greco

Ese cambio obliga a revisar permanentemente las decisiones agronómicas: cuánto fertilizar, qué genética utilizar, qué campos alquilar y cómo manejar la rotación de cultivos.

Sin embargo, Farinati sostuvo que para sostener ese proceso será indispensable crear un marco que incentive la innovación. “Dos temas son fundamentales para que lleguen inversiones al agro argentino: la propiedad intelectual y la seguridad jurídica”, afirmó.

Indicó que hoy existen conversaciones para avanzar hacia una normativa “mucho más predecible”, capaz de atraer inversiones tanto de empresas internacionales como de compañías nacionales dedicadas al desarrollo tecnológico.

En ese contexto, aseguró que el debate sobre semillas puede modificar la competitividad de la agricultura argentina durante décadas. “Este debate es algo que hoy está en agenda y puede potenciar mucho las inversiones y hacer que la Argentina vuelva al mapa de las inversiones a nivel internacional”, sostuvo.

Para respaldar esa afirmación, citó un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) que compara la evolución de los rindes de soja entre la Argentina y Brasil. “La Argentina pierde US$3000 millones por año en soja y esto se da por no usar la última tecnología”, afirmó.

Explicó que mientras Brasil logró incrementar cerca de un 25% los rendimientos promedio del cultivo en las últimas décadas, la Argentina apenas registró una mejora inferior al 5%. Según Farinati, esa diferencia explica buena parte de la brecha de productividad entre ambos países y demuestra el impacto que tiene la inversión sostenida en genética y biotecnología.

“Si nosotros podemos tener la misma tecnología y el mismo nivel de inversión que tiene Brasil en genética, en biotecnología y en tecnología aplicada al cultivo, eso te da los US$3000 millones que estamos perdiendo todos los años en soja”, sostuvo.

El ejecutivo aclaró que esa cifra corresponde únicamente a ese cultivo y remarcó que el potencial sería aún mayor si se incorporan otros productos como trigo, cebada, algodón o poroto. “Hay una oportunidad enorme en la Argentina que estamos dejando sobre la mesa y el gran foco tiene que ser ese”, enfatizó.

Por eso pidió cambiar el enfoque del debate público. “Tenemos que evitar que la discusión sea de productores contra compañías semilleras, porque eso sería un error. Esa discusión nos ha llevado a perder los US$3000 millones todos los años”, afirmó.

Para el ejecutivo, esa cifra demuestra que la discusión ya no pasa por una regalía puntual, sino por la capacidad de la Argentina para atraer innovación y cerrar la brecha tecnológica con otros países productores.

Por último, imaginó a la Argentina dentro de una década y dijo: “Ya no tendríamos que estar charlando de propiedad intelectual, eso debería estar totalmente zanjado. Sí en 10 años tendríamos que estar hablando de que se estableció un mercado donde existen muchas empresas locales e internacionales que quisieron invertir y que el productor tiene una oferta de tecnología tal que puede elegir. Lo que pasó en los últimos años es que la Argentina fue tan poco atractiva para invertir que quien terminó perjudicado fue el productor”.

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