China no ha logrado pasar página de la profunda crisis inmobiliaria en la que se encuentra sumergida desde hace seis años, pese a la condena, la semana pasada, a cadena perpetua del fundador de Evergrande, Hui Ka Yan, quien llegó a ser la persona más rica de Asia.
Millones de viviendas parcialmente construidas permanecen abandonadas en toda China, la recuperación de los precios de las viviendas nuevas en ciudades como Pekín y Shanghái se estancó y las ventas de terrenos continúan en descenso. El colapso del sector inmobiliario sigue siendo un lastre para la economía china.
En las ciudades más pequeñas del interior, los precios de las viviendas de segunda mano bajaron casi 25% respecto de los niveles de 2020, lo que frena el consumo, informó Reuters. La economía china creció 4,3% en los tres meses hasta junio respecto del mismo trimestre del año anterior, el ritmo más lento en más de tres años.
La situación también afecta al crecimiento basado en la demanda interna. Con el sector inmobiliario en retroceso, China depende cada vez más de las exportaciones. El superávit comercial del país se duplicó con creces desde 2019, un incremento que intensificó las tensiones comerciales con la Unión Europea (UE) y EEUU y generó preocupación por un posible “shock chino 2.0”, debido a que las exportaciones desplazan a industrias locales de sus socios comerciales, incluso en el Sur Global.
Sam Radwan, director ejecutivo de Enhance International, una consultora inmobiliaria con sede en Chicago, fue categórico: “El problema es sistémico y no hay mucho que se pueda hacer al respecto”. “Hay más viviendas que hogares; más de un tercio de la población utilizaba las segundas residencias como inversión”, agregó.
Evergrande entró en impago en 2021 y comenzó su liquidación en 2024. Su competidora Country Garden incumplió en 2023 y no realizó ninguna compra de terrenos desde entonces. China Vanke intenta prorrogar algunos plazos de amortización de bonos y sustituyó a la mayor parte de su alta dirección por ejecutivos procedentes de empresas estatales.
El líder del régimen chino, Xi Jinping, intentó redirigir el crédito bancario y el apoyo estatal del sector inmobiliario hacia industrias tecnológicas estratégicas, como la robótica y los semiconductores. Sin embargo, según los analistas, esos sectores emergentes todavía son demasiado pequeños para compensar el impacto negativo de la crisis inmobiliaria.
El rescate estatal
Dado que la mayoría de las empresas inmobiliarias privadas quebraron, las promotoras inmobiliarias estatales dominan ahora el mercado. Los participantes del mercado prevén que el sector inmobiliario estará más sujeto a la supervisión estatal.
Radwan estima que se necesitarán 18 meses para liquidar el inventario de viviendas. Según su cálculo, los precios de las viviendas deben bajar un 40% más respecto de los niveles de 2025 para alcanzar el equilibrio, un proceso que podría durar otra década.
Otros analistas sostienen que la situación podría no empeorar de forma sustancial. Christopher Beddor, subdirector de investigación sobre China en Gavekal Dragonomics, declaró a Reuters: “No prevemos un empeoramiento sustancial a partir de ahora”.
Beddor señaló que lo más probable es una corrección gradual y continua de los precios que, con el tiempo, estabilice el mercado y permita cierta mejora.
La condena de Hui Ka Yan fue además el tema predominante en las publicaciones de usuarios indignados en las redes sociales chinas. Propietarios y acreedores cuestionaron por qué el fundador de Evergrande no fue condenado a muerte después de ser declarado culpable de delitos que iban desde el uso indebido de fondos hasta el soborno.
El hashtag relacionado con la condena acumuló más de 370 millones de visualizaciones y 72.000 debates en Weibo, la plataforma china, el jueves.


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