El activo que el actual Banco Central no compró, pero ya vale el doble dentro de las reservas

El metal más que duplicó su valor en dólares desde el cambio de gobierno y recuperó protagonismo en la discusión sobre la calidad y la composición de las reservas (Foto: Reuters)
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El oro volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: subir cuando el mundo se complica. Y esa escalada ya se siente en el balance del Banco Central de la República Argentina (BCRA), donde el metal duplicó su valor en dólares desde el cambio de gobierno y recuperó protagonismo en la discusión sobre la calidad y la composición de las reservas.

El dato llama la atención por una paradoja. El BCRA no compró más oro, pero hoy tiene un stock que vale mucho más. El 7 de diciembre de 2023, la onza troy cotizaba a USD 2.036. Para el 7 de agosto de 2026, el precio se movía en la zona de USD 4.300. Ese día, Reuters reportó una cotización de USD 4.345 por onza Troy.

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Con ese salto, las tenencias en oro del Central pasaron de USD 4.023 millones a USD 8.615 millones. La mejora fue automática: no hizo falta incorporar lingotes ni modificar la estrategia de reservas. Alcanzó con la suba internacional del metal, empujada por un mercado que volvió a buscar refugio frente a las señales de desaceleración global, la expectativa de tasas de interés más bajas en Estados Unidos y el deterioro geopolítico en Medio Oriente. Al cierre de esta nota el metal cotizaba arriba de USD 4.600 la onza, y aportaba a las reservas del BCRA unos USD 565 millones adicionales.

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Hay, de todos modos, un segundo dato que enfría cualquier lectura lineal. Aunque el oro vale más, pesa menos dentro del total. Previo al cambio de gobierno actual, representaba 19% de las reservas brutas, 32 meses después esa proporción había bajado a 17,4% (escaló al 18,2% el último jueves). La razón no está en el metal, sino en el resto del balance: las reservas brutas del Banco Central treparon desde USD 21.209 millones el 7 de diciembre de 2023 hasta USD 49.457 millones 32 meses después, y a más de USD 50.300 millones al cierre de la última semana.

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El oro volvió a brillar en las reservas argentinas, no porque el BCRA haya cambiado su estrategia, sino porque el mercado global volvió a premiar al refugio más antiguo del sistema financiero

La diferencia la explican otros activos y, sobre todo, una política activa de acumulación de divisas. En el Informe de Política Monetaria (IPOM) del segundo trimestre de 2026, el propio BCRA sostuvo que buscaría abastecer la demanda de dinero mediante la compra de divisas para facilitar la acumulación de reservas internacionales.

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En la conferencia de presentación del reporte, el presidente y vicepresidente de la entidad; Santiago Bausili y Vladimir Werning, informaron que entre comienzos de año y el 7 de agosto había adquirido USD 13.458 millones en el mercado de cambios, por encima de la referencia de USD 10.000 millones prevista para todo 2026 en el programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ese punto es central para leer la foto completa. El oro se revalorizó con fuerza, pero el Central reconstruyó reservas más rápido por otras vías: compras de dólares, y revaluación del DEG y los yuanes. El resultado fue una suba simultánea del valor del metal y una baja de su participación relativa.

El oro se revalorizó con fuerza, pero el Central reconstruyó reservas más rápido por otras vías: compras de dólares, y revaluación del DEG y los yuanes

El contraste con otros países también ubica a la Argentina en una posición singular. Según datos del World Gold Council y del FMI incluidos en tu relevamiento, el oro representa cerca del 70% de las reservas de Estados Unidos, 66% de las de Alemania y 25% de las de Italia. El promedio global ronda 17%. En varios emergentes, como Brasil, México o Corea del Sur, se mueve entre 4% y 6%. Argentina, con una participación que osciló entre 17% y 19%, queda bastante por encima de ese grupo.

Eso confirma que el metal conserva un lugar relevante en el balance del ente monetario argentino aun sin nuevas compras. Para un banco central, el oro tiene una ventaja que volvió a cotizar alto en estos años: no depende de la solvencia de un emisor, no está atado a la política monetaria de otro país y suele apreciarse cuando sube la desconfianza sobre el resto de los activos financieros.

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En el mercado, además, crece la atención sobre un escenario que hasta hace poco parecía extremo. Una hipótesis de Goldman Sachs Research, de la analista Lina Thomas, menciona que la cotización de la onza podría acercarse a USD 5.000 hacia fin de año si la Reserva Federal de Estados Unidos avanza con recortes de tasas de interés y si compradores estatales como China vuelven a entrar con fuerza. La proyección requiere verificación puntual en fuente abierta, pero sirve para medir el clima de expectativas que rodea hoy al metal.

Si ese precio se materializara, el efecto sobre Argentina sería inmediato. Un avance desde la zona de USD 4.100 hasta USD 5.000 implicaría una suba cercana a 22%. Con ese movimiento, el stock de oro del BCRA pasaría de USD 8.046 millones a cerca de USD 9.800 millones. El número mejora la valuación de las reservas, aunque no cambia una limitación conocida: el oro fortalece patrimonio, pero no ofrece la misma liquidez que los dólares o los DEG (unidad de cuenta del FMI) para enfrentar tensiones de corto plazo.

El otro impacto aparece fuera del balance del Central

Durante el primer semestre de 2026, el oro explicó 61% de las exportaciones mineras argentinas, según los datos que reúne tu texto. Un precio más alto empuja la facturación, mejora el ingreso de divisas y eleva la rentabilidad de proyectos en provincias como San Juan, Santa Cruz y Catamarca, donde el mapa minero gana escala.

Si el BCRA busca cobertura de largo plazo, el oro ofrece protección frente a shocks externos y menor dependencia del dólar. Si prioriza liquidez inmediata, las divisas y los DEG siguen siendo herramientas más rápidas

La discusión de fondo es si el Banco Central debería aprovechar este nuevo ciclo para reforzar sus tenencias. La respuesta depende del objetivo. Si busca cobertura de largo plazo, el oro ofrece protección frente a shocks externos y menor dependencia del dólar. Si prioriza liquidez inmediata, las divisas y los DEG siguen siendo herramientas más rápidas. Para una economía con sobresaltos cambiarios frecuentes, esa tensión no es menor.

Por ahora, el mensaje es menos épico y más concreto. El oro volvió a brillar en las reservas argentinas, no porque el BCRA haya cambiado su estrategia, sino porque el mercado global volvió a premiar al refugio más antiguo del sistema financiero. Si la onza sigue en escalada, el efecto se verá en dos lugares al mismo tiempo: en el balance del Central y en la caja exportadora de la minería, con marcas máximas en la serie histórica.

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