Un vehículo en venta, cheques falsos y un cargamento de droga, la historia previa de la detención del abogado

La detención del comisario y abogado de la Policía provincial, Daniel Rosatelli, y otras personas en el marco de una causa por narcotráfico, causó inquietud y asombro en el ámbito policial y judicial. Este jueves, los acusados son indagados en el Juzgado Federal de Paraná, a cargo de Leandro Ríos. En esta instancia se conocerán fehacientemente los hechos y delitos imputados a cada uno, donde tendrán la oportunidad de defenderse.

Según lo que pudo reconstruir ANÁLISIS al respecto, la investigación surgió a partir del hallazgo de 1345 kilos de marihuana en un vehículo en La Paz y se profundizó para hallar a los responsables del cargamento. El rastro de las personas que fueron apareciendo en esa trama son las ahora detenidas.

La historia se remonta a noviembre de 2025, cuando Jonathan Barbieri, un excabo de la Policía exonerado por su participación en bandas delictivas, con varias causas y al menos una condena, vendió un utilitario Citroën Jumper a otro delincuente especialista en estafas: Martín Reynaldo Pelizzari, recientemente condenado. El 4 de noviembre por la mañana se reunieron en la Shell del acceso norte de Paraná, donde acordaron la transacción por 20 millones de pesos. En horas de la tarde, en la esquina de Corrientes y Nogoyá, Pelizzari le entregó una parte en efectivo (unos 2.400 dólares), dos cheques del Banco Galicia por 3 millones cada uno y le realizó dos transferencias de 1 millón cada una desde la cuenta de Claudio David Luna. Se comprometió a pagarle el saldo una semana después.

Sin embargo, no hubo pago de la diferencia que quedaba saldar y encima los cheques fueron rechazados por apócrifos. Barbieri hizo la denuncia en la comisaría segunda y luego la amplió en la Fiscalía, por el perjuicio en unos 14 millones de pesos.

En los relatos posteriores (no plasmados en la denuncia formal) se sostuvo que cuando Barbieri y quien sería el titular del vehículo fueron a reclamar, sufrieron un fuerte apriete y golpiza, por la cual el primero quedó bastante desfigurado. Incluso hubo uno que terminó hospitalizado. “En Paraná mandamos nosotros”, dijo el hombre que le advirtieron, a punta de pistola.

El comisario Rosatelli es mencionado en las narraciones de esta historia desde fines del año pasado, pero no así en la denuncia formal que llegó a la Fiscalía de Paraná.

El suceso, o al menos este relato, quedó como una anécdota sin mayor trascendencia.

Hasta que el viernes 13 de febrero de este año, en horas de la noche, ese episodio adquirió una relevancia particular.

Policías de Delitos Rurales de La Paz interceptaron un vehículo que transitaba por el denominado “Camino del Borello”, que en rigor es calle Los Aromos, un camino de tierra alternativo que comunica la ciudad de La Paz con la ruta nacional 12. Pensaban que esa Citroën Jumper estaba involucrada en los hechos de cuatrerismo de la zona.

Detuvieron a una persona y otras dos se lograron fugar a campo traviesa por la oscuridad. Cuando abrieron el utilitario encontraron en su interior 61 bultos con un total de 1716 ladrillos de marihuana, cuyo pesaje total arrojó 1.345,5 kilos. Además, había un pequeño envoltorio con menos de un gramo de cocaína y otro con 16 gramos de cannabis.

Constataron, además, que el Citroën Jumper patente GIJ 496 tenía pedido de secuestro desde el 2 de diciembre del año pasado. Era el vehículo denunciado por Barbieri, vendido a Rosatelli y que ahora aparecía en cargada de droga.

La causa quedó en manos del Juzgado Federal de Paraná a cargo de Leandro Ríos, quien indagó al único detenido, con la acusación pública del fiscal federal Leandro Ardoy, y la defensa particular del abogado Claudio Berón. El hombre se abstuvo de declarar y quedó con prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1. Se trata de César Leonel Ramírez, de 34 años, de la ciudad de La Paz y con una condena cumplida por robo.

La investigación avanzó para poder llegar al dueño del cargamento y del vehículo. Se encontraron con lo sucedido el año pasado y la denuncia de Barbieri. Hace aproximadamente un mes, los investigadores se presentaron en la División Sustracción de Automotores donde se encuentra retenida el Citroën Jumper y se llevaron la documentación correspondiente. Luego de este procedimiento, llamó la atención que un policía que era cercano a Rosatelli cambió de teléfono y de línea, informaron fuentes cercanas a ANÁLISIS.

Paralelamente, se estaban desarrollando otras tareas, tras los pasos de los sospechosos.

Uno de los que andaba muy inquieto en los días posteriores al secuestro del cargamento de marihuana era Claudio David Luna, y muchos en su barrio, la zona del Mariano Moreno, comentaban que estaba involucrado en ese episodio.

Otro que fue ubicado como sospechoso es el citado Pelizzari, un conocido estafador con múltiples causas en la Justicia y se encuentra en la cárcel cumpliendo una condena reciente por estos hechos delictivos. De hecho, uno de los comentarios extraoficiales apuntaba que él fue quien aportó los cheques para la compra de la camioneta.

También apareció vinculado Esteban Siebenlist Bustos, un muchacho con un par de causas judiciales por amenazas, a quien, en el marco de uno de esos legajos, en 2024 la Policía allanó su domicilio en la zona de calle Pronunciamiento, cerca del ferrocarril, y le secuestró una camioneta Toyota Hilux 4×4.

Por otro lado, también pudieron identificar a quienes serían los otros dos paceños involucrados en el cargamento de marihuana, los que se fugaron: se trata de los hermanos Alan y José Belén Favieri, ambos con varias causas judiciales por amenazas, abuso de armas, lesiones, entre otras. El segundo tiene una condena por narcomenudeo en La Paz.

Allanamientos y detenciones

De este modo, se ordenaron los allanamientos simultáneos este miércoles por la mañana. Uno fue en el domicilio particular de Rosatelli, en su departamento del edificio de calle 25 de mayo frente a la plaza triangular en la intersección con Echagüe. Allí el abogado fue detenido y trasladado a la Unidad Penal 1 de Paraná, luego de la identificación en la Delegación de la Policía Federal. No se resistió y colaboró en todo momento con el procedimiento. Ingresó a las 16 y quedó alojado en una celda del sector de Guardia del establecimiento penitenciario. Sus abogados defensores son Rubén Pagliotto y Damián Petenatti, junto a Miguel Ángel Cullen.

También su estudio jurídico ubicado en calle Corrientes 519, y el domicilio de su padre en la ciudad de Chajarí: el exsubjefe de la Policía de Entre Ríos durante una década, desde 2005 hasta 2015.

Además, la Policía Federal allanó la oficina de la secretaría general donde funciona asuntos jurídicos, a cargo de Rosatelli, en la Jefatura Departamental Paraná en calle Gualeguaychú y Belgrano.

Alan Favieri fue detenido en La Paz cuando caminaba y fue identificado por policías. Luna fue arrestado por la noche, quedó alojado en la Alcaidía de Paraná e iba a ser trasladado al penal. Stiebenlist Bustos y José Favieri estaban siendo buscados para su traslado a la cárcel de la capital provincial.

Todos irán a defenderse en las próximas horas al momento de las indagatorias en el Juzgado Federal y se conocerán más detalles de la investigación y de cada imputación.

Lo que muchos mencionaban desde la mañana de este miércoles es que si el juez federal Leandro Ríos ordena detener a personas y enviarlas a la Unidad Penal, no va en busca de pruebas para sustentar una acusación (si hay, mejor), sino que ya tiene las suficientes para indagarlos. Desde el “Gordo Nico” Castrogiovanni hasta el Narcomunicipio de Varisco y demás acusados; desde Gonzalo Caudana hasta Leonardo Airaldi, la realidad ha sido así. Y las sentencias del Tribunal Oral Federal de Paraná terminaron corroborando esas investigaciones.

Informe reservado

A fines del año pasado, autoridades de la Policía habían informado a la Justicia Federal acerca de una serie de situaciones que les llamó la atención, donde aparecía un grupo policial entre los que estaba Rosatelli. Se trataba de secuestro de importantes cargamentos de droga hallados en forma “causal”, sin personas detenidas. No se puede afirmar por el momento que este informe tenga que ver con la causa judicial por las detenciones, pero sí forma parte del contexto.

El primero fue en junio de 2024, cuando encontraron 30 kilos de marihuana durante un procedimiento en busca de armas de fuego en una vivienda deshabitada del barrio Mosconi.

El segundo fue en marzo de 2025: en busca de una moto robada, los policías de Investigaciones de la Departamental siguieron un sendero por la zona oeste de Paraná, cerca de los bañados, que los llevó hasta un lugar en medio del descampado donde se encontraron con una casilla de chapa y lo que se informó como una “cocina de cocaína”. Había casi 40 kilos de pasta base, casi 63 kilos de una sustancia blanca en polvo, dos fuentones plásticos, seis recipientes plásticos rectangulares, tres bidones con restos de acetona, lidocaína, y una prensa metálica.

Las características de este episodio llamaron la atención de las autoridades policiales y del propio ministro de Seguridad, Néstor Roncaglia, quien por su trayectoria en investigaciones por narcotráfico en la Policía Federal no se creyó aquello del descubrimiento causal. En el mencionado informe se asentó además que el lugar parecía un verdadero montaje: la casilla de chapa estaba recientemente armada, con tornillos nuevos y una prolijidad poco habitual en el ambiente narco. “Bien de milico”, definió en ese momento un exjefe policial. Además, había fuentones iguales a los utilizados en el comedor policial, evidentemente nuevos, sin uso. Alrededor el pasto se notaba pisado de esos días previos. Tampoco había nadie custodiando semejante cargamento de droga.

Por último, el 1° de diciembre de 2025 sucedió otro hallazgo de droga: a las 13.30 de ese lunes el jefe de la comisaría séptima recibió un llamado donde un pescador anónimo dijo que observó una lancha negra con dos motores donde sus ocupantes descargaron bultos sobre la costa de un campo ubicado en calle Walter Grand al final.

Al llegar al lugar, sobre la orilla del río Paraná encontraron los 18 bultos que tenían marihuana y pesaron algo más de 134 kilos. Otra vez un hallazgo sin responsables y sin rastro alguno. El llamado telefónico dejó muchas dudas: un punto es que no queda claro dónde estaba el pescador observando esa situación que describió. No lo dijo. Otro es que resulta muy extraño encontrar una lancha de las características a las mencionadas por el denunciante: negra con dos motores fuera de borda, algo que generalmente se utiliza para la navegación marítima. Tampoco se entendió por qué el pescador llamó al celular del jefe de la comisaría, en lugar del 911. Hoy en día muchos vecinos tienen agendado el celular de la comisaría de la jurisdicción donde viven, pero en aquella zona no pareciera ser esta situación. “Otro circo”, afirmaron investigadores de Drogas Peligrosas.

Lo que se plasmó dicho informe es la presencia en los hallazgos de droga del abogado de la Jefatura Departamental Paraná, Daniel Rosatelli, quien pese a cumplir horario de oficina en esta sede policial para su labor técnica jurídica, aparecía en los procedimientos ajenos a su función

“Para criterio de las personas que observaron estos casos, eso estaba armado”, dijo una fuente policial consultada.

Por su parte, quienes estaban a cargo de esos procedimientos se quejaron luego de ser acusados cuando lograban secuestros de cocaína y marihuana para celebrar. “Tenemos más problemas por sacar droga de la calle que por otra cosa”, lamentan en ese círculo.

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