El tierno deslome de Adorni expone grietas en el bloque oficialista

De implacable refutador de supuestas fake news a justificante de sus propios deslices. Otro clásico de la política argentina. Manuel Adorni, jefe de Gabinete de Javier Milei, intentó explicar que la presencia de su esposa en el avión presidencial que viajó a Nueva York obedecía a que él se iba a “deslomar” y quería su compañía. Un tierno, Manuel.

En una entrevista por A24, el funcionario intentó despejar las dudas sobre la aparición de su pareja, Bettina Angeletti, junto a él durante la visita a la tumba del Rebe de Lubavitch. Hasta que esa imagen empezó a circular, no se había difundido el viaje de Angeletti, coach ontológica sin cargo público.

Adorni sostuvo que su mujer no le costaba un peso al Estado, ya que ella asumía todos los gastos. Siempre queda un asiento libre en los aviones oficiales. Además, el jefe de Gabinete aseguró con aplomo que también sus propios gastos salen de su bolsillo.

Más allá de que ya hay un pedido de informes en Diputados al respecto, el episodio puede leerse como una anécdota menor o como un símbolo de la opacidad con la que se administran recursos públicos. Otro clásico de la política argentina.

Adorni ya debió dar, en el pasado reciente, explicaciones por los contratos de su hermano en el Ministerio de Defensa. Su defensa fue que él no tuvo nada que ver con ese desempeño. Tampoco debería haber intervenido para que ese mismo familiar encabezara la boleta de LLA como legislador bonaerense por La Plata el año pasado.

Ya se señaló que la compañera de viaje de Adorni, Angeletti, es coach ontológica y, hasta donde se sabe, no ocupa cargo público. Pero parece evidente que influye en las decisiones de su marido.

Fuentes que circulan por la Casa Rosada sostienen que varias designaciones de Adorni surgen de sugerencias maritales.

Tal es el caso de Rosa Susana Gutiérrez, también coach ontológica y amiga de Angeletti, según se puede corroborar en sus cuentas sociales. Gutiérrez ingresó a la vocería de la Presidencia que manejaba (y sigue controlando) Adorni, con el cargo de Coordinadora de Planificación. Afirman que hay más ejemplos.

Convendría que el jefe de Gabinete fuera más cuidadoso: se trata menos de una sugerencia ética y más de su propia salud.

El funcionario suena algo quejoso cuando dice que se está “deslomando” y, encima, le suman nuevas responsabilidades. Cuiden a Manuel, vamos.

De la mano del patrocinio de la hermanísima Karina, Adorni tendrá ahora la supervisión de todas las erogaciones que haga el Estado.

Y, bajo el mismo paraguas protector de la secretaria General de la Presidencia, el hombre ya corre la carrera por ser el candidato violeta a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Menos mal que la mujer lo cuida. Y lo acompaña.

ff

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