Los bonos argentinos profundizan las bajas en Wall Street y vuelve a subir el riesgo país a un máximo en más de dos meses

Los bonos argentinos caen 2,5% en agosto y se diferencian de sus pares emergentes.
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Los activos argentinos sufren bajas durante agosto, ante la falta de noticias locales que permitan estimular el optimismo inversor. La inflación de julio fue más alta que lo previsto y en la medición interanual se incrementó a un máximo desde julio del año pasado.

Tampoco se vienen observando indicadores macroeconómicos que habiliten el entusiasmo. Y hacia adelante asoman los desafíos: menores liquidaciones de divisas hasta 2027, un siempre difícil y volátil año electoral y altos montos comprometidos por vencimientos de deuda.

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Este lunes, sin actividad en el mercado financiero argentino por la conmemoración de un nuevo aniversario del Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, los bonos soberanos en dólares de Argentina operados en Wall Street exhiben una baja del 0,4 por ciento.

En el mismo sentido, el riesgo país argentino se ubica otra vez cerca de los 500 puntos básicos. El indicador de JP Morgan, que mide la brecha de tasas respecto de los bonos del Tesoro de los EEUU, avanza este lunes ocho unidades para Argentina, en los 483 puntos básicos, un máximo desde el 10 de junio.

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Los bonos hard dollar -Bonares y Globales- anotan durante agosto una pérdida promedio de 2,5%, mientras que el riesgo país experimentó un ascenso de casi 50 puntos básicos en el período.

“Después de varios meses operando por encima de sus pares emergentes, los bonos argentinos corrigieron y el mercado volvió a mirar los fundamentos locales, con una actividad que sigue sin consolidarse y un 2027 que empieza a asomar”, definió Cohen Aliados Financieros.

“Si bien el tipo de cambio mayorista encontró estabilidad en torno a $ 1.492 durante los últimos días, la calma cambiaria no llegó a replicarse en el resto de los activos locales: el equity profundizó la corrección y el riesgo país continuó escalando”, refirió GMA Capital en un informe. “Mientras que el promedio de emergentes se mantuvo estable y los Treasuries tampoco registraron movimientos significativos. La debilidad de los bonos argentinos, por ahora, parece responder más a factores idiosincráticos que a un shock externo”, apuntó.

“El contraste se vuelve todavía más evidente al mirar la evolución del año. El GD35 anotaba un retorno directo de 9% en julio, por arriba tanto de Ecuador como del promedio de los emergentes. Desde ese máximo, el precio se desinfló, prácticamente borrando el exceso de retorno versus Ecuador y recortando buena parte de la ventaja relativa que había acumulado durante el primer semestre”, detalló GMA Capital. Y concluyó que “el movimiento marca un cambio de dinámica. Durante el primer semestre, Argentina fue una de las historias positivas dentro de la deuda emergente y capturó una fuerte compresión de spreads. Ahora, ese diferencial comienza a revertirse y los bonos argentinos perdieron terreno”.

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Los expertos de IEB precisaron que “la renta fija argentina se despegó del acople que venía mostrando respecto a la volatilidad en el frente internacional”. Consignaron que “el motivo detrás de esto no es claro ni monocausal, y parece haberse combinado un menor apetito por el riesgo que trajo el endurecimiento de las condiciones financieras globales, algunas encuestas políticas acerca de la aprobación del oficialismo de cara a las próximas elecciones; la discusión pública muy metida en la contienda electoral de octubre del año que viene y datos de actividad que, a priori, muestran la vigencia de la economía a dos velocidades”.

Para la Consultora 1816, “marcar los $1.500 como techo de corto plazo también afectó la dinámica de la deuda en dólares, con un mal desempeño reciente en comparación con sus pares emergentes. Lo de los bonos en dólares -y lo de las acciones- seguramente también haya tenido que ver con las últimas encuestas, que sugieren que la aprobación de Milei volvió a mínimos -o a casi mínimos- de su gestión. Los números de actividad no ayudan, porque siguen consolidando la idea de una economía muy heterogénea, con los sectores intensivos en mano de obra sin terminar de recuperarse”.

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