A pocas semanas de las elecciones presidenciales de Brasil, dos investigaciones judiciales ponen bajo presión a los sectores de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Una de ellas analiza posibles gestiones irregulares de un hijo del actual mandatario, mientras que la otra busca determinar el origen del dinero utilizado para financiar una película sobre el expresidente Jair Bolsonaro.
Los dos candidatos ya tuvieron enfrentamientos con la Justicia en el pasado, aunque por motivos diferentes y con desenlaces también distintos. Lula, de 80 años, estuvo más de un año y medio detenido por el caso Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción de Brasil. Sus condenas fueron posteriormente anuladas debido a cuestionamientos sobre la imparcialidad del juez que intervino en el proceso.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, también fue investigado por un supuesto esquema de desvío de dinero de los salarios de sus asesores cuando era legislador de Rio de Janeiro. Sin embargo, la causa fue cerrada luego de que la Justicia considerara inválidas las pruebas utilizadas en el expediente.
La corrupción sigue siendo uno de los temas que más preocupa a los brasileños y podría tener peso durante la campaña.
Investigan el financiamiento de una película sobre Jair Bolsonaro
La Corte Suprema de Brasil autorizó una investigación sobre el financiamiento de “Dark Horse”, una película biográfica sobre Jair Bolsonaro que todavía no fue estrenada y que tiene al actor estadounidense Jim Caviezel, conocido por La pasión de Cristo, como protagonista.
El proyecto quedó bajo la lupa por los presuntos aportes del banquero Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, entidad que terminó en liquidación por insolvencia. Vorcaro se encuentra detenido por una investigación relacionada con un fraude financiero de gran magnitud.
La Policía busca determinar si el empresario destinó dinero a la producción. Según reveló Intercept Brasil, Flávio Bolsonaro se comunicó con Vorcaro a fines de 2025 para solicitarle fondos y el banquero habría aportado alrededor de u$s12 millones para la película.
El arresto de Vorcaro ocurrió apenas un día después de esa conversación. Su banco fue posteriormente liquidado y acumuló una deuda superior a los u$s7.000 millones.
En un primer momento, Flávio negó tener vínculos con el banquero. Más tarde reconoció que le había pedido dinero para financiar “Dark Horse”, aunque sostuvo que entre ambos no existía “intimidad”.
Las sospechas sobre el hijo de Lula da Silva
El otro expediente involucra a Fábio Luís “Lulinha”, uno de los hijos del presidente brasileño. El Supremo autorizó tres investigaciones para determinar si pudo haber cometido tráfico de influencias.
Los procesos permanecen bajo secreto de sumario. Según medios brasileños, la Policía analiza si el empresario, de 51 años y residente en España, utilizó sus contactos para beneficiar a personas cercanas ante organismos públicos, entre ellos el Ministerio de Salud y Dataprev, una empresa estatal. Las averiguaciones también alcanzan a Marco Aurélio “Marcola” Santana, quien fue jefe de gabinete de Lula.
La defensa de Lulinha rechaza las acusaciones y sostiene que el empresario es víctima de “intereses electorales”. Lula, por su parte, defendió a su hijo, aunque aseguró que la investigación debe continuar.
“Creo en él”, afirmó el presidente esta semana. Al mismo tiempo, sostuvo que “nadie va a pedir la clausura del proceso” y agregó que, “si es culpable, pagará”.


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