La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) expresó este miércoles una fuerte preocupación por la inhabilitación del partido opositor Yábloko, la única formación política que se contrapone a la invasión de Ucrania que seguía presente en la papeleta electoral en Rusia, y exigió que las autoridades revocaran la decisión antes de las elecciones parlamentarias de septiembre.
Según el organismo encabezado por Volker Turk, “Nos preocupa profundamente la exclusión de Yábloko, uno de los partidos políticos más antiguos de Rusia, de las elecciones parlamentarias de septiembre. Instamos a las autoridades a que revoquen dicha prohibición”, publicó el ACNUDH en sus canales oficiales de redes sociales.
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La declaración se difundió tras el fallo del Tribunal Supremo de Rusia, que a comienzos de esta semana prohibió al partido participar en los comicios legislativos, luego de que el partido Rodina presentara una demanda por supuesta financiación irregular. El líder de Yábloko, Nikolai Ribakov, rechazó las acusaciones y anticipó que el partido apelará la decisión judicial.
“Tenemos cinco días y haremos todo lo posible para garantizar que Yábloko permanezca en la papeleta electoral”, afirmó Ribakov ante la prensa en las inmediaciones del Supremo en Moscú. El dirigente ya había resultado inhabilitado previamente bajo cargos de “extremismo”, tras manifestar apoyo y condolencias por la muerte del opositor Alexéi Navalny.
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La decisión del Supremo deja a Rusia sin representación de partidos abiertamente contrarios a la invasión a Ucrania en la próxima elección parlamentaria. Organizaciones internacionales como el ACNUDH reiteraron su pedido para que el país garantice la pluralidad política y el respeto a los derechos civiles en el proceso electoral.
El partido opositor ruso Yábloko quedó excluido el miércoles de los comicios parlamentarios, consolidando su condición como la única fuerza política que, desde la caída de la Unión Soviética, mantuvo una postura contraria a todas las guerras en las que participó Rusia, desde Chechenia (1994) hasta Ucrania (2022), pasando por Siria (2015).
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Fundado en 1993, Yábloko —cuyo nombre significa “manzana” en ruso— surgió menos de dos años después de la desintegración soviética como una alianza de democristianos, socialdemócratas, verdes y feministas. La formación, de marcado perfil liberal y orientación occidental, defendió la economía de mercado, los derechos humanos y la supremacía de la ley, postulados que lo enfrentaron sistemáticamente con los gobiernos de Boris Yeltsin y Vladimir Putin.
Su líder histórico es Grigori Yavlinski, economista de origen ucraniano, quien fundó el partido junto a Vladimir Lukín y Yuri Bóldirev. Durante la primera década de existencia, Yábloko tuvo representación estable en la Duma, la cámara baja del Parlamento.
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A partir de la llegada de Putin a la Presidencia en 2000, el partido perdió influencia: en 2003 dejó de tener fracción parlamentaria y en 2007 se quedó sin escaños. Pese a este retroceso, el partido sirvió de plataforma para distintos opositores al Kremlin, como el asesinado Alexéi Navalny o el exiliado Iliá Yashin.
El rasgo distintivo del partido durante más de treinta años fue el pacifismo. Se opuso a la campaña militar de Yeltsin contra el separatismo checheno en 1994 y a la Segunda Guerra de Chechenia iniciada por Putin en 1999. El rechazo a la línea militarista le costó al partido una fuerte caída de popularidad, reflejada en el 5,8 % de votos que obtuvo Yavlinski en las presidenciales, además del revés sufrido en las legislativas de 2003.
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En 2014, cuando la anexión de Crimea tenía amplio respaldo en la sociedad rusa, Yábloko publicó la declaración “¡No a la guerra!”, defendiendo la integridad territorial de Ucrania y criticando el conflicto en el Donbás. La misma postura expresó frente a la intervención en Siria en 2015 y a la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
La fuerza política mantuvo representación local en circunscripciones de Moscú, San Petersburgo y regiones como Pskov o Carelia. Sus miembros sufrieron persecución política, especialmente tras el inicio de la guerra en Ucrania, mientras la represión contra la formación se intensificó en los últimos meses.
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El avance de posturas pacifistas en las encuestas coincidió con un endurecimiento del cerco oficialista: ocho dirigentes del partido fueron encarcelados y otros catorce, incluido su actual líder Nikolái Ribakov, inhabilitados por “extremismo”. Criticar la guerra, denunciar la violencia contra civiles en Ucrania o compartir una imagen de Navalny en redes sociales se convirtió en un impedimento para participar en los comicios.
(Con información de Europa Press)

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