El malestar acumulado durante años terminó por convertirse en un reclamo urgente. En Chubut, productores ovinos aseguran que llegaron al límite frente a la falta de respuestas oficiales de la provincia por el avance de los depredadores, el crecimiento de la población de guanacos y la ausencia de políticas de manejo. Afirman que hoy las pérdidas por depredación alcanzan el 25% de las majadas, un nivel que supera el porcentaje promedio de reposición, estimado en el 20%, y que hace económicamente inviable continuar produciendo.
La preocupación fue planteada durante una reunión entre la Federación que conforman las siete Sociedades Rurales de Chubut y autoridades del Ministerio de Producción y de la Secretaría de Ambiente de la provincia. Allí, los dirigentes entregaron un documento con los principales reclamos y recibieron el compromiso de obtener una respuesta el próximo 20 de agosto.
“Hay un malestar generalizado, hay un hartazgo, tocamos fondo con el tema de la paciencia”, dijo a LA NACION Andrés Fajardo, presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, entidad integrante de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Según explicó, la situación se agravó en los últimos años por la falta de medidas concretas para controlar el avance de especies depredadoras. “La principal problemática que tiene el productor agropecuario en la zona es el depredador. La depredación llega al 25% de pérdida de animales, cuando normalmente llegaba al 5% o 7% en una majada. Hoy una reposición normal de este modelo ganadero es del 20% y, si uno está por encima de eso, es muy difícil que siga siendo viable la actividad”, sostuvo.
Entre las especies que más afectan a la producción mencionó al zorro colorado, el puma y el jabalí, cuya expansión, dijo, ya no se limita a la cordillera y alcanza incluso zonas costeras. A ese escenario se suman los perros asilvestrados en establecimientos cercanos a centros urbanos.
En el documento, las rurales aclaran que el reclamo no apunta a eliminar las especies silvestres, sino a encontrar un equilibrio entre la conservación y la producción ganadera. Además, alertan que hoy muchos productores enfrentan denuncias por presunto maltrato animal cuando intentan defender su hacienda y que existe un “vacío legal” que los deja desprotegidos.
Para Fajardo, parte del problema comenzó cuando se modificó el marco legal que regulaba el control de especies depredadoras. Recordó que la derogación de artículos de la Ley 52 eliminó la Comisión de Control de Especies Depredadoras de la Ganadería y dejó a los productores “sin amparo”, al tiempo que avanzó la creación de nuevas áreas protegidas sin planes de manejo específicos.

Según explicó, el deterioro de la rentabilidad durante años también provocó el abandono de numerosos establecimientos, que terminaron convirtiéndose en refugio para los depredadores: “Hoy en Chubut de los más de 3100 establecimientos, el 50% está sin actividad. Esos campos son los nichos para que los depredadores se reproduzcan”.
El dirigente remarcó que la provincia conserva el mayor stock ovino y la principal producción lanera del país, aunque advirtió que esa posición se deterioró con fuerza: “Hace 10 años Chubut tenía más de cinco millones de ovinos y hoy tiene alrededor de 2,5 a 3 millones, según Senasa y las encuestas pecuarias”.

Lo que más preocupa a los productores, agregó, es que la crisis ya no responde a la falta de rentabilidad del negocio. “Hoy la carne y la lana valen, tenemos precios que hace 10 años no teníamos. Y la bronca nuestra es que no podemos seguir produciendo si no se toman medidas”, afirmó. A ese escenario se suma otro problema que el sector considera estructural: el crecimiento de la población de guanacos: “Es una problemática de la que venimos hablando hace 20 años”.

Según estimó, actualmente habría al menos 1,5 millones de guanacos en la provincia, aunque no existen datos oficiales actualizados porque el censo previsto para el año pasado nunca se realizó. Para los productores, el guanaco representa una fuerte competencia por el recurso forrajero y limita aún más la capacidad productiva de los campos.
Por eso solicitaron que Chubut adopte un esquema similar al implementado por Santa Cruz mediante la Resolución 128/2025, que actualizó un plan de manejo de la especie, reconoce el crecimiento poblacional, regula su aprovechamiento y establece normas para la comercialización: “Estamos pidiendo copiar lo que está haciendo la provincia vecina”.
El dirigente remarcó que el reclamo va más allá del manejo del guanaco. Sostuvo que la provincia necesita una estrategia integral que permita compatibilizar la producción con la conservación ambiental y establezca reglas claras para las áreas protegidas. “Aquel que quiera comprar tierras para conservar o hacer ambientalismo, que ponga alambres perimetrales y resguarde al productor que quiere seguir produciendo al lado”, reclamó.
Fajardo advirtió que la crisis afecta especialmente a los pequeños productores de la meseta, muchos de los cuales sobreviven con menos de 1000 ovinos: “El 80% de los productores tiene menos de 1000 ovinos. Si pierde entre el 20 y el 25% de su hacienda todos los años, la actividad pasa a ser inviable”.

Pese al escenario, insistió en que Chubut mantiene un enorme potencial productivo. Recordó que la provincia posee el mayor stock ovino y la principal producción de lana del país, obtuvo recientemente el Gran Campeón Hereford en la Exposición Rural de Palermo y cuenta con más de 40 mercados abiertos para exportar carne ovina y para lana: “Hoy hay mercado para todo, un potencial enorme”.
Durante el encuentro con las autoridades provinciales, la Federación presentó un temario que incluye la elaboración de un plan estratégico de desarrollo productivo, un programa de control de depredadores, un manejo específico del guanaco y una regulación de las áreas protegidas. “Tenemos que dejar de hacer diagnósticos y pasar a decisiones concretas y soluciones concretas”, expresó Fajardo.

Además del problema de la depredación, el sector enfrenta una complicada situación sanitaria. Según indicó, Chubut mantiene siete departamentos en alerta sanitaria por la presencia de 74 focos de sarna ovina. Recordó que el gobierno provincial anunció en marzo pasado un fondo de $1100 millones para ejecutar un plan sanitario, aunque aseguró que esos recursos todavía no fueron puestos en marcha: “En 2016 Chubut volvió a ser libre de sarna. En ese entonces había más de 50 paratécnicos recorriendo los campos junto con Senasa y hoy no llegamos a 15 en toda la provincia”.
Mientras esperan la respuesta comprometida por las autoridades para el 20 de agosto, los productores sostienen que todavía existen herramientas para revertir la situación. Reclaman recursos para el plan sanitario, un censo actualizado del guanaco, cambios legislativos para el manejo de los depredadores y una estrategia de largo plazo que permita recuperar la actividad. De lo contrario, advierten, continuará el cierre de establecimientos y la pérdida de una producción que, además de generar empleo, arraigo y divisas, cumple un papel clave en la ocupación del territorio patagónico.
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