El petróleo volvió a subir ante el riesgo de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz y la falta de acuerdo entre EEUU e IránEl Brent cerró en 88,91 dólares por barril y llegó a superar los 90 durante la jornada, mientras el WTI terminó en 83,20 dólares

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Los precios del petróleo terminaron este martes con nuevas ganancias debido a la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz, cuya reapertura continúa condicionada por las diferencias entre Estados Unidos e Irán. La posibilidad de que la interrupción del tráfico marítimo se prolongue llevó a los operadores a incorporar un mayor riesgo geopolítico en las cotizaciones.

El Brent para entrega en octubre terminó la sesión en 88,91 dólares por barril, después de avanzar un 1,36%. El valor llegó a situarse por encima de los 90 dólares durante las operaciones, aunque posteriormente retrocedió desde ese máximo. El West Texas Intermediate (WTI) para septiembre también registró una subida y cerró en 83,20 dólares, un 1,30% más que en la jornada previa.

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La trayectoria de ambos contratos muestra cómo las dificultades para encontrar una salida diplomática al conflicto están influyendo directamente sobre el mercado energético. Los inversores consideran que una interrupción prolongada del paso marítimo puede generar nuevas dificultades para el suministro y aumentar los costos asociados al transporte de hidrocarburos.

El estrecho de Ormuz tiene una importancia estratégica debido al volumen de petróleo que atraviesa diariamente sus aguas. Alrededor del 20% de los hidrocarburos comercializados a escala mundial circula normalmente por esa ruta, que comunica el golfo Pérsico con el mar Arábigo a través del golfo de Omán. Una alteración sostenida de ese tránsito puede obligar a modificar rutas de transporte y elevar la presión sobre otras cadenas de suministro.

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El Brent cerró en 88,91 dólares por barril, con una suba del 1,36%, después de superar los 90 dólares durante la sesión.

El escenario diplomático mantiene, por ahora, pocas certezas. Irán exige compensaciones, el levantamiento del bloqueo naval y el fin de las acciones militares estadounidenses, además de otras medidas como parte de sus condiciones para permitir nuevamente el tránsito. Teherán sostiene que Washington debe poner fin a sus operaciones contra Irán y contra fuerzas aliadas en distintos puntos de Oriente Medio.

La Casa Blanca ha planteado una posición diferente. El presidente Donald Trump aseguró que Estados Unidos reclamará “compensaciones” por los ataques atribuidos a Irán durante las últimas décadas. Esa demanda se suma a las diferencias existentes y reduce las expectativas de una reapertura inmediata del paso.

La reacción de los mercados, sin embargo, no ha sido lineal. En determinados momentos de la jornada, los precios moderaron su avance después de que aparecieran declaraciones que apuntaban a una posible aproximación entre Washington y Teherán. La posibilidad de que las conversaciones desemboquen en algún entendimiento genera rápidamente expectativas de una normalización del transporte marítimo.

Ese comportamiento refleja el principal factor que actualmente condiciona al crudo: la incertidumbre sobre cuánto tiempo permanecerá interrumpido el tráfico por Ormuz. Si las partes alcanzaran un acuerdo que garantice la reapertura, parte de la prima de riesgo incorporada al petróleo podría desaparecer y provocar una caída de las cotizaciones.

El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo y su bloqueo altera rutas y cadenas de suministro. (REUTERS/Stringer/Foto de archivo/Foto de archivo)

En cambio, un fracaso de las negociaciones tendría el efecto contrario. La permanencia del bloqueo mantendría las dudas sobre la disponibilidad de suministros procedentes del golfo Pérsico y podría favorecer nuevos avances de los precios.

A este escenario se sumaron nuevos episodios de inseguridad marítima. Dos cargueros fueron atacados en zonas próximas a importantes corredores comerciales, uno en el mar Rojo y otro en el golfo de Omán. El primero fue atribuido a los hutíes de Yemen y dejó varios muertos, mientras que el segundo incidente fue registrado por organismos especializados en seguridad marítima.

La combinación de estos factores mantiene elevada la sensibilidad de los operadores. “Cualquier avance diplomático” puede modificar las expectativas sobre el suministro, mientras que un nuevo deterioro de la situación puede devolver rápidamente la presión alcista al mercado.

Por ahora, el Brent acumula varias sesiones consecutivas de ganancias y permanece cerca de niveles que no alcanzaba antes de la actual escalada de tensión. Los operadores seguirán atentos a las declaraciones de Washington y Teherán, pero también a cualquier señal concreta que permita determinar cuándo podría reanudarse el tránsito normal por Ormuz.

Irán condicionó la reapertura de Ormuz a compensaciones, al levantamiento del bloqueo naval y al fin de las acciones militares de Estados Unidos. (Vladimir Tonic/Handout via REUTERS)

El comportamiento de las próximas jornadas dependerá, en buena medida, de si las negociaciones consiguen transformar las exigencias de ambas partes en un acuerdo. Mientras eso no ocurra, el riesgo de una interrupción prolongada continuará siendo uno de los principales factores que sostienen los precios internacionales del petróleo.

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