En medio de la encrucijada entre Axel Kicillof y La Cámpora por el control del peronismo bonaerense rumbo a 2027, un conjunto de intendentes del conurbano comenzó a construir un armado propio para ganar peso en el tablero provincial. Si bien algunos amagan con ir a la carrera por la gobernación, el objetivo común es más concreto: condicionar las decisiones, el reparto del poder y la estrategia electoral. El movimiento se desarrolla mientras recobra fuerza la discusión por el regreso de las reelecciones indefinidas en los municipios.
El armado nació alrededor de Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente) y Gastón Granados (Ezeiza). Ese núcleo, que ya era conocido informalmente como “Grupo AFA” por su cercanía con Claudio “Chiqui” Tapia, amplió sus fronteras en las últimas semanas. Se sumaron Gustavo Menéndez (Merlo), Marisa Fassi (Cañuelas), Mariel Fernández (Moreno), Hernán Arranz (Monte Hermoso), Juan de Jesús (La Costa), Federico Susbielles (Bahía Blanca) y Juan Pablo García (Dolores), una nómina con la que comenzaron a presentarse bajo la denominación de “La Liga de Intendentes Peronistas”.
Su estreno público fue una reunión con Kicillof en La Plata. El encuentro se inscribe en una red de vínculos cruzados que la formación original fue tejiendo durante meses. En lo que va del año, participaron de un acto de Máximo Kirchner en Parque Lezama, compartieron un partido de fútbol en San Vicente con dirigentes del Frente Renovador y la presencia de Massa, y estuvieron en Parque Norte en el lanzamiento del “espacio federal” de Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz. Con esa dinámica, que buscan traducir en capital político, quieren oficiar de cuarta pata en la mesa chica repartida entre La Cámpora, el axelista Movimiento Derecho al Futuro y el massismo.
En ese marco, el pilarense Achával escribió en sus redes sociales que el espacio surgió para “fortalecer el trabajo en conjunto” y trasladar la experiencia de las administraciones municipales a “un proyecto que ponga en agenda los problemas de la vida diaria de los vecinos” y promueva “un país con producción, trabajo y oportunidades para todos”. En esa línea, Susbielles sostuvo durante una entrevista en un medio bahiense (APEPE) que el modelo de Javier Milei “está dejando sin protección a muchas familias” y reclamó un Estado que “se ocupe de la gente”. A la vez, anticipó que la composición “va a crecer” y está destinada a construir “una alternativa de futuro” sin romper el paraguas del justicialismo.

El núcleo fundador, a su vez, tiene un capítulo propio alrededor de Tapia. El vínculo se consolidó alrededor del Ceamse y del respaldo a su conducción de la AFA, que tiene anclaje en sus territorios. De hecho, el rótulo “Grupo AFA” comenzó a circular a fines del año pasado, cuando Otermín, Granados, Achával y Mantegazza respaldaron en bloque a Tapia al frente del organismo encargado de la gestión de residuos del área metropolitana y posaron con camisetas personalizadas de la Selección.
La última postal de relevancia tuvo lugar en el Senado, en medio de la candente sesión sobre el proyecto libertario sobre la inviolabilidad de la propiedad privada. Otermín, Achával, Granados, Mantegazza, Fernández, Menéndez y Fassi fueron recibidos por el presidente del bloque justicialista, José Mayans, y los senadores Eduardo “Wado” de Pedro y Juliana Di Tullio. El encuentro, fotos mediante, fue compartido en redes.
La transversalidad de vínculos también abre interrogantes. La mayoría de sus integrantes orbitan en torno a Cristina Kirchner y fueron socios durante el proceso de desembarco en la conducción del PJ nacional. Esa cercanía alimenta, entre algunos dirigentes, la hipótesis de una influencia subterránea del kirchnerismo. “Cuando se los convoca, ellos están”, dice un armador sobre la disciplina del grupo. Otros, en cambio, recuerdan que ninguno terminó de alinearse con la ofensiva camporista contra Kicillof, lo que permitió mantener ambos puentes, y hacen valer una premisa: “A los intendentes nunca les fue fácil ganarse la confianza de Cristina”.
Una experimentada voz peronista sentencia que “ninguno tiene los votos necesarios para acarrear una elección provincial”. Su lectura es que “la lógica de acumular fotos con otros” no alcanza para construir una candidatura competitiva, pero sí para ganar volumen a la hora de fijar intereses puertas adentro. “Lo que están diciendo es ‘Nada sin nosotros’”, sintetiza.
La sombra de Insaurralde
En el centro de la articulación aparece Otermín, señalado como “el cerebro” por los que siguen de cerca el armado. Su principal atributo, dicen, es la capacidad para moverse entre sectores enfrentados. Durante las negociaciones por la unidad peronista de 2025 fue uno de los pocos interlocutores capaces de conversar simultáneamente con el MdF y La Cámpora. Ese equilibrio también quedó plasmado en el PJ bonaerense, donde asumió como vicepresidente segundo de la estructura que pasó a conducir Kicillof en el marco de los acuerdos por la sucesión de Máximo Kirchner.

La experiencia también recupera una receta con antecedentes: los intendentes organizados como bloque para disputar poder durante las transiciones. Después de 2015, tras el fin de los 12 doce años kirchneristas, surgieron los espacios “Esmeralda”, “Fénix” y “El Establo”, con jefes comunales que buscaron influir en la reconstrucción del PJ. Algunos de los protagonistas actuales participaron de aquellos ensayos, aunque sus lealtades cambiaron.
La nueva aventura “intendentista” enfrenta una incógnita de fondo: cuánto de la flamante construcción está montado sobre los viejos andamiajes de poder. Entre los más escépticos, la sombra de Martín Insaurralde –investigado por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos– atraviesa al círculo impulsor. “Detrás está la mano de él”, interpreta un jefe municipal del conurbano.
Mientras tanto, “La Liga” incorporó durante su más reciente cumbre en San Vicente al decimosegundo miembro: Esteban Sanzio, intendente de Baradero y dirigente del Smata. En paralelo, el grupo explora candidatos a apoyar en otros municipios. Un caso es Berazategui. Granados y Mantegazza se mostraron con Patricio Mussi. Tras varios años alejado de la política, evalúa regresar al distrito que gobernó durante dos períodos, luego de la muerte –a fines de 2025– de su padre, el histórico Juan José Mussi.

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