Austria desmanteló una red que enviaba tecnología europea a Rusia para fabricar motores de misiles y aviones de combateLas autoridades vienesas confirmaron el envío de bienes industriales por más de 3,3 millones de dólares desde 2022 a fabricantes de armamento rusos afiliados a Rostec

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El Ministerio del Interior de Austria anunció este lunes el desmantelamiento de una red que suministró maquinaria de precisión a la industria militar rusa en violación de las sanciones impuestas por la Unión Europea. La empresa, con sede en Viena y cuyo nombre no fue revelado, falsificó certificados de destinatario final para exportar herramientas de metalistería y máquinas de control numérico computarizado (CNC), equipos capaces de fabricar piezas y componentes de alta precisión.

Según el ministerio, el responsable de la compañía, un ciudadano bielorruso de 28 años, fue arrestado en mayo. Los investigadores determinaron que la red ocultó sus envíos mediante una cadena de sociedades pantalla radicadas en Turquía, los Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, Bielorrusia, Kirguistán, Corea del Sur, Polonia y Lituania, un entramado diseñado para dificultar el rastreo del destino final de la mercancía.

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El día del arresto, la policía incautó máquinas CNC y herramientas especializadas por un valor aproximado de 162.000 dólares. El sospechoso permanece detenido mientras continúa la investigación. Cuatro allanamientos realizados en agosto del año pasado aportaron pruebas de que, desde 2022, la red había entregado bienes industriales por más de 3,3 millones de dólares a fabricantes de armamento rusos.

El equipo exportado llegó a compañías vinculadas a Rostec, el conglomerado industrial estatal que agrupa a la mayoría de los fabricantes de armamento de Rusia, entre ellos productores de motores para misiles de crucero y sistemas de defensa aérea. Las pesquisas más recientes indican que la maquinaria austríaca se empleó efectivamente en la producción de estos componentes militares.

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Es inaceptable que tecnología europea de alta precisión se desvíe hacia la fabricación de misiles de crucero y sistemas de defensa antiaérea”, declaró Joerg Leichtfried, secretario de Estado austríaco a cargo de los servicios de inteligencia. El funcionario añadió que su país “continuará tomando medidas contundentes” contra quienes intenten eludir las prohibiciones legales de apoyo a la industria armamentística rusa.

Tanto la embajada rusa en Viena como Rostec declinaron realizar comentarios sobre el caso.

Trabajadores de Rostvertol, parte del conglomerado estatal ruso Rostec, durante una jornada en su planta de producción en Rostov del Don (REUTERS/Sergey Pivovarov)

El hallazgo se enmarca en un patrón más amplio de evasión de sanciones que la Unión Europea intenta contener desde 2022. Las máquinas CNC se han convertido en uno de los componentes de doble uso más codiciados por Moscú, ya que permiten un fresado de alta precisión imposible de replicar con maquinaria convencional, y su producción se concentra en un número reducido de países —Alemania, Japón, Estados Unidos, Suiza, Corea del Sur e Italia, entre otros— lo que ha empujado a las redes de contrabando a diversificar rutas de tránsito a través de terceros países. Según una investigación difundida por el Business and Human Rights Resource Centre, solo Japón ha prohibido por completo la exportación de estas máquinas a Rusia, mientras que otros fabricantes enfrentan dificultades para controlar la reventa a través de intermediarios.

Austria, además, ha sido escenario de otros episodios de tensión vinculados a las sanciones contra Moscú. A comienzos de octubre, el país bloqueó temporalmente un nuevo paquete de restricciones de la Unión Europea al exigir la liberación de activos vinculados al empresario ruso Oleg Deripaska, en un litigio relacionado con compensaciones al banco austríaco Raiffeisen. El episodio ilustró las tensiones internas que atraviesa la coalición europea de sanciones, entre la voluntad declarada de aislar a la industria armamentística rusa y los intereses económicos y financieros que distintos Estados miembros mantienen con Moscú.

El caso destapado esta semana en Viena confirma que, más de tres años después de iniciada la ofensiva rusa contra Ucrania, el régimen de sanciones europeo sigue enfrentando el desafío estructural de cerrar las rutas de triangulación comercial que permiten a Moscú abastecer su complejo militar-industrial pese a las restricciones formales.

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