Aunque el comercio exterior de las distintas economías regionales mostró un fuerte crecimiento durante el primer semestre del año, con exportaciones por US$31.940 millones, la realidad puertas adentro continúa siendo heterogénea. El nuevo Semáforo de Economías Regionales de Coninagro correspondiente a junio de 2026 volvió a reflejar esa disparidad: cuatro actividades quedaron en verde, ocho en amarillo y siete permanecieron en rojo. La única novedad respecto del relevamiento anterior fue la mejora del maní, que salió de la zona crítica y pasó a una situación intermedia gracias a una recuperación en sus principales indicadores, especialmente en los precios.
El informe evalúa mensualmente el desempeño de 19 economías regionales a partir de tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero analiza la evolución de los precios y los costos; el segundo considera la producción y la superficie o el stock, según la actividad; mientras que el tercero mide el comportamiento del consumo interno, las exportaciones y las importaciones.
En esta oportunidad, el principal cambio fue el del complejo manicero. Después de varios meses en rojo, logró avanzar hacia la categoría amarilla como consecuencia de una mejora en el componente de negocio, impulsada por una recuperación del precio internacional del producto.

Según el trabajo, en junio la cotización del maní Runner alcanzó los US$659 por tonelada, con un incremento interanual en dólares que permitió mejorar la situación económica del sector. Se sumó una recuperación reciente del comercio exterior, ya que durante el primer semestre de 2026 las exportaciones alcanzaron US$651 millones, un 2% por encima del mismo período del año anterior.
No obstante, la actividad todavía enfrenta desafíos productivos. Tras una campaña récord 2024/25, con 1,8 millones de toneladas, la producción proyectada para 2025/26 se ubica en 1,3 millones de toneladas, lo que representa una caída cercana al 30% interanual, aunque continúa en línea con los promedios históricos del cultivo.
Más allá de esa mejora puntual, el panorama general prácticamente no mostró cambios. Permanecieron en rojo yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca, actividades que continúan afectadas principalmente por un deterioro del componente del negocio.

De acuerdo con Coninagro, el problema común en estos sectores es que los precios recibidos por los productores crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos, una situación que, cuando se prolonga en el tiempo, termina afectando también la producción y el desempeño comercial, dificultando cualquier recuperación sostenida.
En el extremo opuesto, las actividades que continúan en verde son bovinos, ovinos, granos y miel, donde el informe observó una combinación favorable de precios, mercados y desempeño productivo. En estos sectores, los valores pagados al productor evolucionaron por encima de la inflación, mientras que tanto las exportaciones como los indicadores productivos acompañaron esa mejora, consolidando un escenario positivo.
Las ocho actividades que quedaron en amarillo fueron forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y, desde junio, maní, que presentan señales mixtas: los precios todavía no logran acompañar plenamente la inflación, la demanda continúa mostrando escaso dinamismo y los costos siguen elevados, factores que prolongan los tiempos de recuperación.

El informe también incorpora una mirada de largo plazo. Desde que comenzó a publicarse el semáforo, hace más de ocho años, ocho de las 19 economías regionales permanecieron en rojo durante más de la mitad del período analizado, reflejando problemas estructurales que exceden la coyuntura. Entre los casos más críticos aparece la vitivinicultura, que acumuló indicadores negativos en más del 72% de los relevamientos y lleva 41 meses consecutivos en rojo, desde enero de 2023. La yerba mate también atraviesa una prolongada crisis, con 27 meses consecutivos en la categoría más comprometida desde abril de 2024.
Comercio exterior
Pese a las dificultades que todavía muestran varias actividades, se destaca un dato alentador para las economías regionales: durante el primer semestre de 2026 las 19 cadenas relevadas exportaron US$31.940 millones, un 21% más que en igual período de 2025 y un 12% por encima del promedio de los últimos cinco años para ese mismo lapso. El principal aporte volvió a provenir del complejo granario —integrado por soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo—, que explicó cerca del 79% del total exportado, con ventas externas por US$25.097 millones. Detrás se ubicaron la cadena bovina, con US$2873 millones, la lechería con US$897 millones y la actividad manicera, con US$651 millones, manteniendo prácticamente sin cambios el ranking exportador respecto del mes anterior.
Las importaciones, en cambio, continuaron siendo significativamente menores. En el primer semestre alcanzaron US$2462 millones, por lo que, en términos agregados, las economías regionales exportaron aproximadamente 13 dólares por cada dólar importado, una relación que refleja el perfil estructuralmente superavitario del sector.
Cuando se excluye al complejo granario para observar con mayor claridad el comportamiento del resto de las actividades, la balanza comercial mejora aún más. En ese universo, las exportaciones sumaron US$6843 millones y el ratio ascendió a 16 dólares exportados por cada dólar importado, según el relevamiento de Coninagro.
Entre las actividades que más crecieron respecto del promedio histórico sobresalió el arroz, con exportaciones un 99% superiores a la media de la última década. También se destacaron la apicultura, con un incremento del 77%, y la cadena bovina, que registró un crecimiento del 67% frente a su promedio histórico.
En sentido contrario, la actividad aviar continúa siendo la que muestra el mayor retroceso respecto de sus registros históricos. Aunque sus exportaciones crecieron frente a 2025, todavía permanecen muy por debajo de los niveles alcanzados durante la última década. También se observaron desempeños inferiores al promedio en las actividades forestal y vitivinícola.
El informe también pone el foco en la relación entre exportaciones e importaciones de cada economía regional. Mientras actividades como maní, arroz, miel, ovinos y peras y manzanas mantienen una fuerte capacidad para generar divisas y prácticamente no dependen de compras externas, existen otros sectores donde el peso de las importaciones resulta considerablemente mayor.
Entre ellos aparecen la yerba mate, las hortalizas, el algodón y, especialmente, las cadenas porcina y forestal, donde las compras al exterior superan ampliamente el valor de las exportaciones, reflejando una mayor dependencia del mercado internacional.
Otro de los indicadores que analiza Coninagro es qué proporción del precio que paga el consumidor termina en manos del productor. Allí el panorama tampoco resulta homogéneo.
En mayo pasado, solo cuatro de las 11 actividades evaluadas —papa, hortalizas, porcinos y ovinos— mostraron una participación del productor superior al promedio histórico para ese mismo mes. En las siete restantes ocurrió lo contrario: el productor recibió una porción menor del precio final que la observada habitualmente.
Las diferencias más marcadas se registraron en vino y yerba mate, donde la participación del productor continúa muy por debajo de los valores históricos, reflejando las dificultades que atraviesan ambas economías regionales desde hace varios años.

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