El Gobierno de Japón atraviesa una etapa de fuerte debate sobre el futuro de sus políticas nucleares, en un contexto marcado por el 81 aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y la creciente presión del régimen chino. La inquietud por la seguridad regional y la fiabilidad de la alianza con Estados Unidos llevó a líderes japoneses a plantear, por primera vez en décadas, la revisión de los “tres principios no nucleares”.
Hoy, el país vive una contradicción: mientras honra a las víctimas y reafirma su memoria histórica, el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi impulsa una actualización de la estrategia nacional de defensa y levanta restricciones como la prohibición de exportar armamento. Esta nueva línea fue criticada por Beijing, que acusa a Tokio de “nuevo militarismo”.
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Hasta ahora, la constitución japonesa prohíbe el uso de armas ofensivas y mantiene, desde 1967, el compromiso de no poseer, producir ni permitir la entrada de armas nucleares en su territorio. Sin embargo, los recientes movimientos militares de China y las tensiones regionales provocaron un giro en el discurso político de Tokio.
La primera ministra Sanae Takaichi evitó pronunciarse claramente sobre si mantendría la política antinuclear, mientras que el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, instó a un “diálogo sin tabúes” sobre la cuestión. Esta ambigüedad ha preocupado tanto a la sociedad japonesa como a los sobrevivientes de los ataques de 1945.
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Durante una reunión informal, un alto funcionario de la administración sugirió que Japón debería considerar la posibilidad de poseer armas nucleares, según publicaron medios como NHK y Asahi Shimbun. El comentario desató indignación pública y puso en primer plano la discusión sobre el rumbo del país en materia de defensa.

El jueves, Japón recordó el bombardeo de Hiroshima y se prepara para conmemorar el de Nagasaki este domingo. Ambos ataques estadounidenses en agosto de 1945 provocaron la muerte de más de 210.000 personas, la mayoría a causa de la radiación, y marcan la única vez en que se han utilizado armas nucleares en una guerra.
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Quienes sobrevivieron a los bombardeos fueron históricamente una voz influyente en la cultura política pacifista de Japón. Satoshi Tanaka, de 82 años y superviviente de Hiroshima, expresó su escepticismo: “Si lo miro con cinismo, no puedo evitar pensar que tal vez ella realmente quiera cambiar” el compromiso antinuclear japonés, escribió para la AFP.
Tanaka manifestó su frustración por el giro de los líderes políticos hacia la seguridad militar, preguntando: “Se habla mucho de seguridad nacional. ¿Qué hay de construir la paz a través de la diplomacia?”. A pesar de que los supervivientes recibieron el Premio Nobel de la Paz 2024, el futuro de su asociación se ve amenazado por el envejecimiento de sus miembros: hasta marzo, solo quedaban reconocidos poco más de 91.000 supervivientes, con una edad media de 86,7 años.
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El centro del debate está en la posible revisión de los principios no nucleares, en particular el que prohíbe permitir la entrada de armas nucleares extranjeras. Los partidarios del gobierno argumentan que esta modificación fortalecería la disuasión frente a las amenazas del régimen chino, mientras que voces como la de Hirofumi Yoshimura, líder del Partido de la Innovación de Japón, abogan por “trabajar para construir un mundo sin armas nucleares”, pero abren el debate en el marco de la alianza con Estados Unidos.

Según Yoshimura, “al considerar cómo garantizar la eficacia de la disuasión nuclear extendida en el marco de nuestra alianza con Estados Unidos, creo que deberíamos… seguir adhiriéndonos al principio de ‘no poseer ni producir’ armas nucleares”. Sin embargo, añadió que “en cuanto a ‘no permitir su entrada’, creo que hay margen para el debate sobre ese punto”.
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Tras la ceremonia en Hiroshima, Takaichi se reunió con los hibakusha (sobrevivientes) y se limitó a reiterar: “Nuestra nación se adhiere actualmente a los ‘tres principios no nucleares’”, sin aclarar si cambiaría la política en el futuro.
Tanaka resumió su preocupación tras el encuentro: “Eso solo explica la situación actual. No dice nada sobre el futuro. Eso solo me preocupa más. Estoy inquieto”.
En este contexto, el debate sobre el futuro nuclear de Japón se ha convertido en un tema central de la agenda nacional, enfrentando la memoria del pasado con las incertidumbres del presente y la presión de un entorno geopolítico cada vez más tenso.
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(Con información de AFP)
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